Ultraderecha de AfD ya es el partido más fuerte en Alemania

Ultraderecha de AfD ya es el partido más fuerte en Alemania

Las expectativas puestas en el actual Gobierno federal alemán eran altísimas cuando la coalición, formada por los partidos conservadores CDU/CSU y los socialdemócratas del SPD, asumió el poder, el 6 de mayo de 2025. Y fue el propio canciller y líder de la CDU, Friedrich Merz, quien puso el listón tan alto.

La máxima prioridad debía ser la recuperación económica. En pocos meses, los ciudadanos sentirían que Alemania avanza , prometió el canciller en su primera declaración gubernamental.

Tras un año en el cargo, Merz tuvo que admitir a regañadientes que un país como Alemania no puede transformarse en meses. Su coalición de gobierno es propensa a los conflictos y, mientras se pone de acuerdo, avanza mucho más lento de lo previsto. La economía no está cobrando impulso.

La decepción con la gestión del Gobierno es palpable en todo el país. El 86 % de los alemanes se muestra insatisfecho. Así lo revela la última encuesta de opinión pública ARD-Deutschlandtrend, para la que el instituto de investigación de opinión Infratest Dimap realizó un sondeo representativo a 1.303 votantes alemanes con derecho a voto, entre el 4 y el 6 de mayo de 2026. Ningún Gobierno federal anterior había recibido, tras un año en el cargo, una valoración tan negativa en esta encuesta (que se realiza desde 1997).

A todo esto, las estadísticas del Gobierno no son tan malas. El canciller y sus ministros impulsaron 557 proyectos, de los cuales 175 eran proyectos de ley. Estos proyectos se centraron en la migración, la economía y la energía, la seguridad y la defensa, y los asuntos laborales y sociales.

Sin embargo, dada la precaria situación económica que persiste en Alemania, esto no es suficiente. Los ciudadanos no solo se quejan del contenido de la gestión gubernamental. También califican negativamente la comunicación con los ciudadanos y la cooperación entre los actores del Gobierno.

Solo el 44 % de los encuestados opina que la coalición gubernamental debería permanecer en el poder hasta las próximas elecciones federales ordinarias de 2029. Solo los votantes de los partidos gobernantes y de Los Verdes se oponen a su disolución prematura.

Pero, ¿qué ocurriría si se celebraran nuevas elecciones? Según Deutschlandtrend, por primera vez, el partido Alternativa para Alemania (AfD), considerado en parte de extrema derecha, sería el más fuerte, con el 27 por ciento de los votos, un nuevo máximo histórico. El partido liberal FDP y la Alianza Sahra Wagenknecht (BSW), no lograrían ni entrar en el Bundestag, la Cámara Baja del Parlamento alemán.

El canciller Merz no ve alternativa a la coalición con el SPD y pretende seguir gobernando con ellos. Tras la presentación de un proyecto de ley de reforma sanitaria en abril, se debatirán los detalles de una reforma de pensiones.

Además, se elaborará una importante reforma del impuesto sobre la renta, dirigida a aliviar la carga fiscal de las personas con ingresos bajos y medio. Sin embargo, aún no se ha encontrado una solución para financiar esta reforma. El SPD quiere gravar más a los ricos, mientras que la CDU/CSU lo rechaza.

Si se pregunta a los ciudadanos, responden que la economía, los problemas sociales y la migración deben seguir siendo prioritarios. Sin embargo, la encuesta de Deutschlandtrend muestra poca confianza en que la coalición pueda lograr mucho en estos ámbitos.

Si bien, en junio de 2025, poco más de la mitad de los encuestados confiaba en que la coalición CDU/CSU-SPD impulsaría la economía, esa cifra ha caído ahora a menos de la mitad. En aquel entonces, un tercio pensaba que la coalición proporcionaría mayor seguridad social. Actualmente, esa cifra es de poco menos de una cuarta parte. Un tercio espera que la coalición gestione eficazmente la migración, en comparación con casi cuatro de cada diez encuestados el verano pasado.

Friedrich Merz ha señalado que ningún canciller anterior había tenido que afrontar condiciones tan difíciles. El mundo, argumenta, se encuentra en un estado de emergencia histórico debido a las crisis y guerras globales. Sin embargo, la ciudadanía no acepta esta excusa. Seis de cada diez personas consideran que las acciones del Gobierno en la crisis actual son insuficientes.

Solo el 16 % de los encuestados se muestra “bastante satisfecho” con Merz, otro mínimo histórico en la encuesta de Deutschlandtrend. Ocho de cada diez critican su estilo de comunicación. Tres de cada cuatro dudan de su capacidad para liderar el país con eficacia durante una crisis. Siete de cada diez cuestionan su idoneidad para el cargo.

Finalmente, se destacan dos aspectos de la política exterior y de seguridad. La Marina alemana tiene dos buques desplegados en el Mediterráneo. Si se lanzara una operación naval internacional en el estrecho de Ormuz, frente a las costas de Irán, tras el cese de las hostilidades, los buques estarían listos para un despliegue rápido.

Según Deutschlandtrend, uno de cada dos encuestados cree que es correcto que la Marina alemana participe en esta operación. Pero las opiniones varían según la afiliación política.

Por otra parte, si bien la relación entre el presidente estadounidense Donald Trump y el canciller alemán parecía bastante armoniosa al inicio, ya han surgido diferencias de opinión significativas. Los alemanes, en general, aprueban la firmeza de Merz al defender sus posturas. Independientemente de su afiliación política, piensan que el Gobierno alemán debe mantener su posición, incluso si enfurece a Trump. Solo uno de cada cinco prefiere un enfoque más prudente por parte de Alemania.

Fuente: Deutsche Welle

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