El presidente de Estados Unidos,Donald Trump, ha generado controversia en Oriente Medio al acusar a grupos kurdos de la región de retener armas destinadas a manifestantes iraníes.
A principios de marzo de 2026, cuando comenzaba la guerra entre Estados Unidos e Israel con Irán, Trump dijo que sería “maravilloso” que las fuerzas kurdas iraníes acantonadas al otro lado de la frontera, en Irak, lanzaran ataques contra el régimen teocrático islámico de Teherán.
Al mes siguiente, Trump dijo a Fox News que EE. UU. había intentado mandar armas a manifestantes en Irán a través de intermediarios kurdos. “Enviamos armas a los manifestantes, muchas armas”, dijo Trump. “Y creo que los kurdos se quedaron con ellas”. En mayo, declaró estar “muy decepcionado con los kurdos”, y añadió que Washington había enviado “algunas armas con munición, que debían ser entregadas, pero se las quedaron”.
DW ha hablado bajo condición de anonimato con fuentes de varias facciones kurdas en Irak, Turquía y Siria, quienes niegan categóricamente haber recibido armas de Estados Unidos.
En Irán, los partidos políticos kurdos, incluido el Partido por una Vida Libre en Kurdistán (PJAK), un grupo armado militante, también rechazan la versión de la Casa Blanca. Los dirigentes de estas organizaciones consideran que las declaraciones de Trump son logísticamente imposibles y políticamente dañinas.
Fariba Mohammadi, vicesecretaria general del Partido Komala del Kurdistán iraní, califica las acusaciones de pura “guerra psicológica”. Asegura que dichas armas nunca han llegado a manos de partidos o fuerzas políticas kurdas, y subraya en que el resurgimiento de estas reivindicaciones se debe en realidad más a la presión política sobre las dinámicas regionales que a la realidad sobre el terreno.
Haciéndose eco de esta postura, Adib Vatandoust, miembro del Comité Central de Komala (Partido Comunista de Irán), dice que su organización no ha recibido “ni una sola bala, ni siquiera un centavo insignificante”.
Por su parte, Mustafa Mouloudi, vicesecretario general del Partido Democrático del Kurdistán Iraní (KDPI), destaca que, desde un punto de vista logístico, las acusaciones son inviables. Y señala que las fronteras fuertemente militarizadas, la omnipresencia de las fuerzas de seguridad iraníes y los estrictos acuerdos de seguridad recientemente sellados entre Teherán y Bagdad hacen que tales transferencias de armas transfronterizas sean prácticamente imposibles.
Los expertos sostienen que la retórica de Trump pone de manifiesto su fundamental falta de comprensión de la sociedad política kurda. El presidente estadounidense se refiere a “los kurdos” como si fueran una fuerza unificada y cohesionada que espera órdenes de Washington.
En realidad, la población kurda, de más de 30 millones de personas, se encuentra repartida por varios países , principalmente Irán, Irak, Turquía y Siria.Cada país tiene su propio y complejo panorama político, diversos partidos ideológicos que van desde la izquierda hasta el conservadurismo, y dinámicas regionales únicas.
El Dr. Kamran Matin, profesor asociado de Relaciones Internacionales en la Universidad de Sussex, destaca cuán peligrosa puede ser esa ignorancia: “Trump tiene un conocimiento muy limitado tanto de la sociedad como de la política kurda. Al culpar a los kurdos en su conjunto, ignorando la multiplicidad de actores, partidos y regiones kurdas, desvía e inflama la opinión pública antibélica y antiestadounidense contra los kurdos, lo que podría provocar ataques peligrosos contra ellos”, explica a DW.
Según los expertos consultados por DW, las controvertidas afirmaciones de Trump sobre la entrega de armas son un caso clásico de maniobra política.
Kamal Chomani, redactor jefe de The Amargi Outlet, medio especializado en Oriente Medio, sostiene que Trump, fuertemente influenciado por el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, partió de la premisa errónea y excesivamente optimista de que el régimen iraní estaba al borde del colapso inminente. Cuando eso no se materializó, surgió la necesidad de culpar al alguien.
“Para encubrir ese fracaso, Trump utiliza a los kurdos como chivo expiatorio”, explica Chomani. “No se enviaron armas a los kurdos para que las transfirieran a los iraníes dentro del país. Como vimos, incluso el suministro de internet satelital Starlink enfrentó graves dificultades, por no hablar de las armas”, añade.
Matin se hace eco de esta valoración: “Trump intenta justificar el fracaso de su guerra contra Irán para lograr cualquiera de sus objetivos clave culpando a los kurdos”. El presidente estadounidense también “intenta culpabilizar a los kurdos por no haber cumplido su promesa a los manifestantes iraníes de que acudiría en su ayuda cuando estaban siendo masacrados por el régimen iraní”, añade.
Fuente: Deutsche Welle

