Starlink: una empresa espacial influye en la geopolítica

Starlink: una empresa espacial influye en la geopolítica

Ya sea en el inhóspito desiertos del Sahara o en la profundidad de la selva amazónica, en las inmensidades del océano Pacífico o en la capa de hielo del Ártico: en muchas regiones del mundo, el ser humano moderno tiene un gran problema: carece de acceso a internet.

En un principio, el multimillonario estadounidense Elon Musk encargó el desarrollo de Starlink precisamente para solucionar este problema: llevando una red rápida a regiones de todo el mundo en las que esto no es posible por los medios convencionales -es decir, mediante cable o fibra óptica-, o bien resulta tan caro que simplemente no vale la pena.

Entretanto, el ámbito de aplicación de Starlink se ha ampliado considerablemente. Se utiliza para comunicarse en zonas afectadas por catástrofes, pero también por ejércitos o movimientos de protesta, por ejemplo, en zonas en las que la red original ha sido destruida por bombardeos enemigos o desconectada por regímenes dictatoriales.

Básicamente, se trata de un sistema de internet por satélite en el que casi 10.000 pequeños satélites orbitan alrededor de la Tierra. Se transmiten paquetes de datos entre sí a través de conexiones láser y no dependen de una conexión visual directa constante con una estación terrestre que conecte el sistema satelital con la internet convencional.

A diferencia de otros satélites de internet que orbitan a unos 36.000 kilómetros de altura, los satélites Starlink se encuentran a solo unos 550 kilómetros sobre la superficie terrestre. Esto permite que las señales de internet se transmitan mucho más rápido. Los retrasos se reducen al mínimo, lo que permite incluso aplicaciones que requieren un mayor volumen de datos.

Ucrania: desde el inicio de la guerra de agresión rusa, en febrero de 2022, Starlink se ha convertido en uno de los instrumentos de comunicación más importantes en la zona de guerra. Los militares utilizan Starlink para coordinar unidades, operar drones y controlar sistemas terrestres no tripulados. En el ámbito civil, el sistema se utiliza, por ejemplo, en hospitales, servicios de emergencia, empresas de suministro energético o los ferrocarriles ucranianos.

Al parecer, el ejército ruso también accede a Starlink mediante terminales introducidas ilegalmente en el país a través de terceros. El ministerio de Defensa ucraniano ha declarado que colabora estrechamente con la empresa operadora SpaceX para limitar al máximo este uso.

Sudán: En la guerra civil sudanesa, Starlink es utilizado principalmente por las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), un grupo paramilitar que lucha contra el ejército estatal. Cientos de dispositivos han sido introducidos de contrabando en el país a través de los Emiratos Árabes Unidos y, entretanto, se ha establecido en el país un auténtico mercado negro de terminales Starlink. Las RSF los utilizan para comunicarse y coordinar a sus milicias, mientras que las Fuerzas Armadas Sudanesas (SAF) intentan bloquear su importación y uso.

Irán: A principios de 2026 se produjeron protestas en todo el país contra el régimen de Teherán, que respondió, entre otras cosas, con un corte de Internet. Sin embargo, según algunos informes, se habrían introducido de contrabando miles de terminales en el país y se habrían revendido a precios de mercado negro. Esto permitió al movimiento de protesta utilizar Starlink para coordinar sus manifestaciones contra el régimen a pesar de la censura estatal de Internet.

Venezuela: Allí también se utilizó Starlink en el pasado para romper el bloqueo de la información y garantizar el acceso a Internet libre. Durante mucho tiempo, el servicio solo estaba disponible de manera no oficial mediante la compra de kits a distribuidores locales. Tras la intervención estadounidense en enero de 2026, en la que también fue capturado el exjefe de Estado Nicolás Maduro, Elon Musk ofreció temporalmente acceso gratuito a Internet a los ciudadanos del país.

Franja de Gaza: Desde julio de 2024, Starlink se utiliza con fines humanitarios en la Franja de Gaza, que está en gran parte destruida. Las organizaciones humanitarias y un hospital de campaña pueden utilizarlo para facilitar la asistencia telemédica y la coordinación logística. Sin embargo, el acceso generalizado de la población civil sigue siendo limitado, en parte debido a las preocupaciones de seguridad por parte de Israel.

A menudo, Starlink es la única fuente de Internet en zonas de conflicto. Esto le da a Elon Musk una influencia extremadamente grande. En algunos casos, las comunicaciones de fuerzas armadas u organizaciones humanitarias completas dependen de su empresa SpaceX. Por ejemplo, en el pasado, Musk se negó a activar el servicio en Ucrania para un ataque cerca de Crimea. El presidente estadounidense Trump también amenazó a Ucrania con desconectar los satélites para obligar a Kiev a hacer concesiones en las negociaciones.

También hay críticas desde el punto de vista ecológico. Los satélites Starlink se producen en masa y tienen una vida útil de apenas cinco años. Por término medio, cada día se queman entre uno y dos satélites de Musk en la atmósfera terrestre, y el óxido de aluminio liberado podría afectar a la capa de ozono y contribuir al calentamiento global.

Fuente: Deutsche Welle

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