Sobreendeudamiento silencioso por tarjetas de crédito y préstamos rápidos

Sobreendeudamiento silencioso por tarjetas de crédito y préstamos rápidos

Pagar el mínimo de la tarjeta de crédito, aceptar un préstamo “rápido” desde el celular o recurrir a una aplicación para cubrir gastos cotidianos se ha convertido en una práctica cada vez más común. Aunque estas opciones ofrecen una solución inmediata ante la falta de liquidez, también alimentan un fenómeno menos visible pero persistente: el sobreendeudamiento silencioso, que deteriora las finanzas personales y compromete la estabilidad económica a mediano y largo plazo.

Esta situación se desarrolla sin alertas inmediatas. Las personas continúan cumpliendo con sus pagos, refinancian deudas o adquieren nuevos créditos para cubrir obligaciones anteriores, sin percibir que el peso acumulado supera su capacidad real de pago. Así lo explicó a elDinero Juana Peralta, asesora fiscal y financiera, quien define el sobreendeudamiento silencioso como la suma de múltiples deudas pequeñas que parecen manejables, pero que en conjunto superan su capacidad real de pago”.

Según el informe Desempeño en la Cartera de Tarjetas de Crédito, elaborado por la Superintendencia de Bancos (SIB), la cartera total de tarjetas de crédito personales alcanzó los RD$122,142 millones a junio de 2025, con un crecimiento interanual de 16.2%. Aunque inferior al 25.6% registrado el año anterior, este ritmo continúa superando el promedio del resto de las carteras crediticias, consolidando a las tarjetas de crédito como uno de los productos más dinámicos del sistema financiero dominicano.

El peso de las tarjetas dentro de la cartera total se situó en el 2025 en 5.4%, por encima del promedio histórico de 4.7%. Este aumento refleja no solo una mayor inclusión financiera, sino también una dependencia creciente del crédito para cubrir gastos corrientes.

En cuanto a la concentración del mercado, cuatro entidades dominan el saldo de la cartera de tarjetas de crédito: Banco Popular, Banreservas, Banco BHD y la Asociación Popular de Ahorros y Préstamos (APAP), que en conjunto concentran el 70.5% del saldo total de la cartera, con RD$33,121 millones, RD$24,989 millones, RD$19,388 millones y RD$8,570 millones, respectivamente.

Sin embargo, otras entidades más pequeñas o especializadas presentan mayores niveles de exposición al riesgo. Qik Banco Digital, por ejemplo, concentra el 43.7% de su cartera total en tarjetas de crédito, seguido de Vimenca (13.5%) y Promerica (10.6%), lo que las hace más vulnerables a cambios en el comportamiento de pago de los consumidores.

El documento detalla que el sistema financiero registró 2.04 millones de tarjetahabientes a junio de 2025. El número de usuarios creció 7.5% interanual, equivalente a 142,817 nuevos tarjetahabientes.

Desde la experiencia profesional de Juana Peralta, las deudas más riesgosas en la actualidad son los préstamos rápidos y las aplicaciones financieras, debido a sus altas tasas de interés, cargos adicionales y facilidad de acceso, seguidas por el uso inadecuado de las tarjetas de crédito para gastos cotidianos. “Factores como el aumento del costo de vida, la inflación, la inestabilidad de los ingresos y la falta de planificación financiera están empujando a más personas a endeudarse sin una estrategia clara’’, dijo.

Enfatizó que el sobreendeudamiento silencioso afecta con mayor fuerza a jóvenes, trabajadores informales y emprendedores, sectores caracterizados por ingresos variables y menor experiencia financiera. Peralta advierte que el problema se vuelve estructural cuando entre el 30% y el 40% del ingreso mensual se destina al pago de deudas no productivas, o cuando se adquieren nuevos créditos para saldar compromisos anteriores.

Más allá de las cifras, el impacto trasciende lo económico. El endeudamiento constante genera estrés financiero, ansiedad, conflictos familiares y una sensación permanente de inseguridad, al tiempo que reduce el ahorro, limita la inversión y debilita el consumo sostenible. “A nivel macroeconómico, una población que vive pagando deudas se vuelve más vulnerable ante cualquier choque económico’’, expresó.

Frente a este escenario, la especialista recomienda tener claridad sobre la situación financiera personal, priorizar las deudas de alto interés, evitar nuevos créditos sin análisis previo, separar las finanzas personales de las del negocio y fortalecer la educación financiera. Medidas clave para frenar un fenómeno que, aunque silencioso, avanza con fuerza en la vida económica de los hogares dominicanos.

Entre los errores más frecuentes en el uso de aplicaciones de préstamos, la educadora financiera Emilia Taveras identifica mirar solo el monto de la cuota y no el costo total de la deuda; utilizar un préstamo para pagar otro sin evaluar intereses y condiciones; y desconocer comisiones o plazos que terminan asfixiando el presupuesto. Sin embargo, indicó que el error más profundo es no cuestionar la causa: “No preguntarnos por qué necesitamos ese préstamo en primer lugar”, sustentó.

Asimismo, el componente emocional juega un papel determinante. La ansiedad, el estrés o el miedo a no “llegar a fin de mes” pueden empujar a decisiones apresuradas. “Cuando estamos ansiosos, el cerebro busca una salida rápida, no soluciones sostenibles. El crédito se siente como oxígeno”, afirmó. En ese estado de supervivencia, no siempre se piensa con claridad, lo que facilita la repetición del ciclo de endeudamiento.

Además, advierte que el acceso masivo al financiamiento ha normalizado vivir endeudado. “Antes la deuda era una señal de alerta; hoy se percibe como parte del sistema”, dijo. Esta normalización reduce la capacidad de cuestionar prácticas que limitan la libertad financiera y la tranquilidad personal.

Fuente: El Dinero

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