Seis santuarios naturales de República Dominicana especiales para escapadas cerca de Dios

Seis santuarios naturales de República Dominicana especiales para escapadas cerca de Dios

República Dominicana en el centro del Caribe ofrece un clíma cálido todo el año que hacen de sus playas y sus ciudades el destino ideal para escapar de la rutina y perderse en la naturaleza de una isla bendecida por el Creador.

Este año el invierno fue frio para los dominicanos, pero solo como una brisita fresca para los turistas que desde el hemisferio norte y de sudamerica llegan cada año en la llamada temporada alta de la industria. Pero llega la primavera y con ella comienza a calentar el sol con unos días claros y soleados, entorpecidos a veces por lluvias pasajeras.

Sube el clima y llega en unos meses ese calor intenso que nos persigue hasta octubre que es cuando comienza a ceder el verano dando paso a esa luz dorada de las mañanas y de los atardeceres y a las brisas frescas que se entrecruza del mar a la tierra, de la tierra al mar y entre las montañas y los ríos, anunciando así la llegada del otoño en el Caribe para cerrar el año con la llegada del invierno.

Inspirada en esa promesa de un lugar perfecto para vacacionar, esta es una breve historia que te guiará a través de seis joyas naturales perfecta para inspirar y planificar una escapada para los días cálidos que se avecinan.

Para Daniel, sobrenombre de un compañero de andanzas, un fotógrafo apasionado por la naturaleza, era una señal inequívoca: era el momento de guardar el equipo de playa y desempolvar las botas de senderismo. Este año, nuestro objetivo es claro: realizar varias escapadas a los parques nacionales más emblemáticos del país, buscando capturar la esencia de cada ecosistema antes de que el año se despidiera. Y para comenzar lo primero, la información básica a mano.

Recordando escapadas pasadas y revisando los detalles que hacen de estos lugares sitios dignos para el ecorutismo, quedó armada esta crónica de los posibles viajes, una guía para quienes, como nosotros, buscan reconectar con la naturaleza en su estado más puro.

Los Haitises: un viaje al corazón prehistórico del Caribe

La Aventura: El primer destino propuesto por Daniel fue el Parque Nacional Los Haitises, en la Bahía de Samaná. El otoño es ideal para esta visita; la temporada de huracanes más fuerte suele haber pasado, pero las lluvias ocasionales mantienen el verdor exuberante y el aire limpio. La aventura aquí no es a pie, sino principalmente en el agua. El plan fue unirse a un pequeño grupo en una pequeña lancha en Sabana de la Mar, y al entrar en un laberinto de manglares, dejar atrás desvaneciéndose el mundo moderno. El agua espejada reflejaba el cielo, y el único sonido era el chapoteo del motor y el llamado de las garzas.

Actividades Imperdibles:

Navegación entre mogotes: Gigantescas formaciones rocosas cubiertas de vegetación que emergen del agua como antiguos guardianes.

Exploración de cuevas: Visitar las cuevas de la Línea y de la Arena es como viajar en el tiempo. En sus paredes, las pictografías y petroglifos taínos narran historias de un mundo perdido. El olor a tierra húmeda y el eco de las gotas de agua crean una atmósfera mística.

Observación de aves: El parque es un santuario para pelícanos, fragatas y la endémica lechuza cara de ceniza. El Cayo de los Pájaros es una parada obligatoria al atardecer.

¿Cómo organizarse para el otoño?

Punto de partida: Los tours salen principalmente de Sabana de la Mar o desde el puerto de Samaná.

Clima: Espera un ambiente húmedo y cálido, con temperaturas que rondan los 30-32°C. Lleva un impermeable ligero, ya que las lluvias de la tarde son comunes pero breves.

Qué llevar: Ropa cómoda y de secado rápido, sombrero, protector solar, repelente de insectos y calzado que se pueda mojar. No olvides tu cámara en una funda impermeable.

Tours: Es obligatorio visitar el parque con un guía autorizado. Cooperativas locales y turoperadores ofrecen excursiones de medio día que incluyen el transporte en bote y las visitas a las cuevas.

Parque Nacional Cotubanamá (Del Este): senderos taínos y aguas turquesas

El Parque Nacional del Este o Cotubanamá es una reserva natural que está localizada en el extremo sureste de la República Dominicana que ocupa unos 305 km² de la provincia La Altagracia y unos 109 km² de la provincia La Romana. El parque tiene forma de península trapezoidal con una extensión total de 796 km². Es una de las áreas protegidas más significativas del Caribe, abarcando tanto territorio en la isla como marino. Esta reserva natural se extiende desde la península de Bayahíbe hasta incluir completamente Isla Saona, creando un corredor ecológico único que protege especies endémicas y ecosistemas frágiles.

La Aventura: Dejando atrás el noreste, Daniel se dirigió al sureste, a Bayahíbe, la puerta de entrada al Parque Nacional Cotubanamá. Su interés no estaba solo en la famosísima Isla Saona, sino en los secretos que guarda la parte peninsular del parque. El inicio del otoño ofrece días soleados perfectos para explorar, con menos multitudes que en la temporada alta de invierno. Y lo mejor, en la zona es raro que entre el sargazo.

Es uno de los atractivos turísticos más visitados en el corazón de La Romana-Bayahibe, al sureste de la República Dominicana, no sólo es una maravilla geográfica, sino también un importante sitio histórico Indígena.

Actividades Imperdibles:

Sendero Arqueológico y Cueva del Puente: Daniel contrató a un guía local y se adentró en un sendero interpretativo a través del bosque seco. El camino lo llevó a la Cueva del Puente, una impresionante caverna colapsada que forma un arco natural. Dentro, el aire era fresco y el silencio imponente.

Manantiales de aguas cristalinas: La caminata incluyó un desvío hacia uno de los manantiales subterráneos (cenotes) del parque, donde algunos siempre logran darse un baño refrescante en aguas increíblemente claras.

Isla Saona: Para completar la experiencia, Daniel dedicó un día a la excursión a Saona. Navegando en catamarán, se detuvo en la piscina natural para ver las estrellas de mar y finalmente descansó en las playas de arena blanca de la isla, que en esta época se sienten aún más paradisíacas.

La Saona representa el corazón turístico del Parque Nacional del Este, recibiendo más de 1 millón de visitantes anuales según datos verificados, siendo el área protegida más visitada de República Dominicana al capturar el 45% de las visitas a áreas protegidas registradas en 2019. Esta isla de 110 km² combina playas pristinas con ecosistemas únicos que requieren protección especial.

Hay diversas cuevas dentro del parque nacional en las que se han identificado arte rupestre:

¿Cómo organizarse para el otoño?

Punto de partida: Bayahíbe es la base principal para todas las excursiones, tanto terrestres como marítimas.

Clima: El clima es cálido y soleado, con temperaturas promedio de 30°C. La brisa marina alivia el calor.

Qué llevar: Para los senderos, usa pantalones largos y ligeros, botas de trekking y repelente. Para la isla, traje de baño, toalla, protector solar biodegradable y sombrero.

Tours: Puedes contratar guías para los senderos en la oficina del parque. Las excursiones a Saona son abundantes; elige operadores que enfaticen el respeto por el medio ambiente y los grupos pequeños.

Parque Nacional Jaragua: el santuario de la vida silvestre en el sur profundo

El Parque Nacional Jaragua ocupa la porción sur de la procorriente de Barahona, en la región suroeste del país, incluyendo en su demarcación territorial las islas Beata y Alto Velo, así como los cayos Los Frailes y Piedra Negra. Esta área protegida marino-terrestre es la más extensa de la República Dominicana, con aproximadamente 1543 km² de superficie entre zonas marinas, insulares, estuarinas, lacustres y terrestres.

El área marina del parque abarca una superficie de 900 km². El parque presenta una zona de baja elevación con un relieve suave. El área protegida presenta dos grandes formaciones topográficas. Un grupo comprende las franjas costeras planas a nivel del mar (humedales en la costa suroeste, de unos 20 km de longitud, que incluyen las lagunas de Bucán de Base, las pozas de agua salada y las lagunas de Oviedo y Rabiza). Las lagunas permanentes de esta franja son Puerto en Medio (Trudille), Manuel Matos, Salada y Salado de Bucán de Base. Otras lagunas temporales son el Salado de Cotinilla, que solo tiene agua durante la temporada de lluvias.

La Aventura: El viaje de Daniel continuó hacia el suroeste, una región de contrastes áridos y belleza indómita. Su destino era el Parque Nacional Jaragua, una Reserva de la Biosfera. El otoño marca el final de la temporada de lluvias, lo que hace que los caminos de tierra sean más transitables y la observación de fauna, especialmente aves, sea espectacular.

Actividades Imperdibles

Laguna de Oviedo: A bordo de un bote, Daniel exploró este humedal de aguas hipersalinas. Navegó entre cayos que son el hogar de iguanas rinoceronte y observó colonias de flamencos rosados que se alimentaban en las aguas bajas, un espectáculo de color y elegancia.

Bahía de las Águilas: Considerada una de las playas más hermosas del mundo, llegar aquí es parte de la aventura. Después de un trayecto en vehículo 4×4, tomó un pequeño bote que lo dejó en una franja de arena blanca de 8 km, bañada por un mar de un turquesa irreal y completamente virgen.

Observación de aves migratorias: El otoño es la temporada perfecta para ver aves migratorias que llegan desde Norteamérica para pasar el invierno. Con binoculares en mano, Daniel pasó horas identificando especies junto a las residentes.

Otros luegares de interés para visitar son Mirador en Cayo Iguanas, el valle boscoso Fondo y los senderos para la observación de aves.

Entre las actividades que recomienda el Ministerio de Medio Ambiente están recorridos en bote por la Laguna de Oviedo, disfrute de playa, áreas de camping, observación de Aves e Iguanas y observación de tortugas.

Debe tener encuenta que se trata de un ecosistema seco y de humedales con una gran laguna de agua salobre, con playas paradisíacas, gran presencia de aves acuáticas como flamencos y garzas y que es zona de anidamiento de tortugas sobre todo en la Bahía de las Aguilas.

Sendero Playa Trudillé

Es una de las experiencias favoritas de los senderistas muy recomendada por alltrails.com. Es una ruta de ida y vuelta de 23,8-km cerca de Oviedo, Pedernales. Por lo general, se considera una ruta moderada, que se tarda una media de 5 h 47 min en recorrer. Esta ruta es excelente para mochilear, disfrutar de la observación de aves y ir de camping, y es poco probable encontrarse con otras personas mientras se recorre. La ruta está abierta todo el año y es perfecta para visitar en cualquier momento. Los perros son bienvenidos, pero deben permanecer atados con correa.

¿Cómo organizarse para el otoño?

Punto de partida: El pueblo de Pedernales es la base más cercana. Desde allí se coordinan las excursiones.

Clima: El clima es seco y caluroso. La hidratación es clave. Las temperaturas pueden superar los 30°C, pero la humedad es baja.

Qué llevar: Mucha agua, protector solar de alto espectro, sombrero de ala ancha, gafas de sol, binoculares y ropa de colores neutros para no asustar a la fauna.

Tour: Es indispensable contratar botes y guías locales tanto para la Laguna de Oviedo como para Bahía de las Águilas. El Grupo Jaragua es una ONG local que puede ofrecer información valiosa.

La Sierra de Bahoruco es el más corto de los sistemas de montañas dominicanos y a su vez, el segundo más elevado (Loma Alto del Toro con 2,367 msnm), de la porción oriental de La Española, la cual estuvo aislada por mucho tiempo, formando la paleoisla del Sur, al estar separada de los demás territorios por el inmenso canal marino que unía a la Bahía de Neiba por el oriente, con el Golfo de Gonaives por el occidente.

Allí se conserva la mayor colección de orquídeas que de manera natural se concentran en un punto de la geografía nacional, pues la Sierra de Bahoruco posee el 52% de las especies de este singular grupo botánico y, más curioso aún, es que la mayoría de ellas son endémicas o exclusivas de esta tierra encantada, la casa y el refugio del primer paladín de la libertad en América: Enriquillo.

La Aventura: Para su última escapada, Daniel se adentró en la Sierra de Bahoruco, otro tesoro del suroeste. Este parque es un punto caliente de biodiversidad, famoso por ser uno de los mejores lugares del Caribe para la observación de aves. El otoño es especialmente mágico aquí, ya que coincide con la llegada de las aves migratorias que se unen a la increíble concentración de especies endémicas.

Actividades Imperdibles:

Todo aquel que ha visitado la Sierra de Bahoruco ha quedado prendado de sus encantos, y todavía no conocemos a alguien que se resista a volver a sentir el fruto de la Loma El Codo; a contemplar la belleza de los lagos Enriquillo, Azuei y Laguna de Cabral desde sus estribaciones; o escuchar el canto apacible del jilguero y el Papagayo de la Hispaniola.

Llegar hasta las estribaciones del Hoyo de Pelempito de la Sierra de Bahoruco es una enorme depresión de forma triangular con 1,500 m de profundidad, 2.5 km de ancho y 7 km de largo. Por muchos años constituyó uno de esos escondidos lugares de nuestra accidentada geografía que, por su lejanía y dificultad de acceso, han servido de trama para entretejer las más insólitas historias. Su población es de 21,207 habitantes, siendo la densidad poblacional de 10 hab/km2. También se cuenta que allí se escondió el sublevado cacique Enriquillo, y que más tarde lo hicieron los negros cimarrones. Como sigue ocurriendo hoy con Macutico, pocos hablaban del Hoyo de Pelempito y menos de estos lo conocían.

Gracias a la iniciativa y persistencia de algunos exploradores e investigadores nuestros, la Secretaría de Estado de Medio Ambiente y Recursos Naturales hizo posible el acceso para la contemplación de este impresionante y fascinante lugar; desde el año 2001 existe un camino que nos conduce al Centro de Visitantes del Hoyo de Pelempito, con senderos interpretativos y paneles informativos. Desde su mirador, podremos contemplar en toda su extensión esta hermosa obra natural, sobrevolada por variadas especies de aves residentes de la Sierra de Bahoruco.

Ruta de avistamiento de aves: Daniel se levantó antes del amanecer para recorrer en un vehículo 4×4 la carretera que asciende desde Puerto Escondido hasta el Hoyo de Pelempito. A diferentes altitudes, el ecosistema cambia drásticamente, desde el bosque seco hasta el bosque nublado.

En busca de joyas aladas: Con la ayuda de un guía experto, pudo observar y fotografiar especies que no se encuentran en ningún otro lugar del mundo, como la Cigua Palmera (el ave nacional), el Barrancolí, el Trogón de la Hispaniola y el raro Zorzal de La Selle.

¿Cómo organizarse para el otoño?

Punto de partida: El pueblo de Duvergé o La Descubierta son buenas bases para explorar la zona.

Clima: El clima varía enormemente con la altitud. En las zonas bajas es cálido y seco, pero en las alturas del bosque nublado es fresco y húmedo, con temperaturas que pueden bajar a los 15°C.

Qué llevar: Binoculares de buena calidad son imprescindibles. Viste en capas, lleva un impermeable, botas cómodas, agua y snacks.

Tours: Para una experiencia de avistamiento de aves exitosa, es casi obligatorio contratar a un guía local especializado. Conocen los lugares, los cantos y los hábitos de las aves.

Establecido en 1956, el Parque Nacional José Armando Bermúdez tiene una extensión de 767 kilómetros cuadrados y, junto con el vecino Parque Nacional José del Carmen Ramírez, cuenta con los picos más altos de la región caribeña, incluyendo el imponente Pico Duarte, donde nace el río Yaque del Norte, así como varias otras fuentes fluviales. Los dos parques cubren la superficie de toda la Cordillera Central.

Se ubica en la vertiente norte de la Cordillera Central, cerca de la población de Jarabacoa. Encontrarás flora única a esta altitud, donde las temperaturas oscilan entre los 12ºC y -8ºC por la noche, incluyendo pinos criollos endémicos, helechos, caoba, entre otros. En medio de estos preciosos árboles se encuentran numerosas especies de aves como la cigua palmera, el ave nacional de República Dominicana, el loro de la Hispaniola, mariposas y ranas. Incluso puede ser que veas la hutía, una especie de rata grande en peligro de extinción. Una de las rutas de senderismo más populares hacia el Pico Duarte sale de la oficina principal de este parque nacional, donde se pueden contratar guías oficiales requeridos para la aventura, así como mulas para el viaje de dos o tres días.

La Aventura: Buscando un cambio radical de paisaje y clima, Daniel viajó al corazón de la Cordillera Central. Su objetivo: el Parque Nacional Armando Bermúdez y la cumbre más alta de las Antillas, el Pico Duarte (3,087 m). El otoño es una de las mejores épocas para esta expedición; el clima es más fresco y seco, ofreciendo cielos despejados y vistas panorámicas espectaculares.

Actividades Imperdibles:

Senderismo de alta montaña: Esta no es una escapada de un día. La ruta clásica desde La Ciénaga de Manabao dura de 2 a 3 días. El camino atraviesa bosques de pino criollo, valles alpinos (como el Valle del Tetero) y cruza ríos de aguas heladas.

Acampada bajo las estrellas: Pasar la noche en los refugios de montaña de Compartición o el Valle del Tetero es una experiencia en sí misma. Lejos de la contaminación lumínica, el cielo nocturno es un espectáculo sobrecogedor.

Conquistar la cima: Llegar a la cima al amanecer, con el busto de Juan Pablo Duarte como testigo y un mar de nubes bajo los pies, fue el momento culminante del viaje de Daniel. El frío intenso se olvidaba ante la majestuosidad del paisaje.

¿Cómo organizarse para el otoño?

Punto de partida: La Ciénaga de Manabao, cerca de Jarabacoa.

Clima: Prepárate para el frío. Las temperaturas durante el día son agradables para caminar (18-22°C), pero por la noche en los campamentos pueden bajar hasta 0°C o menos.

Qué llevar: Esencial: botas de montaña robustas, varias capas de ropa térmica, abrigo grueso, gorro, guantes, saco de dormir para bajas temperaturas, linterna frontal, kit de primeros auxilios y snacks energéticos.

Tours: Es obligatorio contratar un guía oficial en la entrada del parque. También se pueden alquilar mulas para llevar el equipo pesado y la comida. Planifica con al menos una semana de antelación.

La Reserva Científica Ébano Verde es un área protegida conocido por su diversidad biológica, y el elevado endemismo de su flora y fauna. Con un tamaño de 23.1 kilómetros cuadrados es especialmente importante por su riqueza hídrica, caracterizada por el nacimiento de los ríos Camú, Jatubey, La Palma, El Arroyazo, Masipedro, La Sal, y el Jayaco.

Fue la primera área natural protegida bajo administración privada. PROGRESSIO ha adquirido terrenos en las inmediaciones de la reserva y las entregó en propiedad al Estado para aumentar el área bajo protección.

Esta Reserva científica está ubicada en la zona oriental del macizo de la Cordillera Central, en las provincias de La Vega y Monseñor Nouel, entre los municipios de Jarabacoa, Constanza, Bonao y La Vega. Tiene 29 kilómetros cuadrados; originalmente fue creada con 23.1 kilómetros cuadrados.

Paisajes y momentos en la Reserva Científica Ébano Verde

La Aventura: Como broche de oro, y antes de dar por terminado su periplo otoñal, Daniel hizo una última parada en la Cordillera Central, entre Jarabacoa y Constanza. Quería conocer la Reserva Científica Ébano Verde, un santuario dedicado a la protección del ébano verde, un árbol de caoba en peligro de extinción. El otoño aquí es sinónimo de neblina matutina y un ambiente fresco que invita a caminar.

La Reserva Científica Ébano Verde es un área protegida conocido por su diversidad biológica, y el elevado endemismo de su flora y fauna. Con un tamaño de 23.1 kilómetros cuadrados es especialmente importante por su riqueza hídrica, caracterizada por el nacimiento de los ríos Camú, Jatubey, La Palma, El Arroyazo, Masipedro, La Sal, y el Jayaco.

Actividades Imperdibles:

Sendero Baño de Nubes: Daniel se internó en este sendero mágico. El nombre le hace justicia: a más de 1,000 metros de altura, la humedad crea una neblina densa que te hace sentir como si caminaras entre las nubes. El bosque, lleno de helechos gigantes, orquídeas y bromelias, parecía sacado de un cuento de hadas.

El Balneario El Arroyazo: Tras la caminata, la recompensa fue un chapuzón en «la fuente de la juventud». Las aguas del río Camú forman una piscina natural increíblemente cristalina. La temperatura del agua, que promedia los 14°C, es un shock vigorizante que revitaliza cuerpo y mente.

Centro de Visitantes: Antes de irse, visitó el pequeño museo de la reserva, donde aprendió sobre la importancia de la cuenca hidrográfica que nace allí y sobre las más de 600 especies de flora y fauna que habitan en este ecosistema protegido.

¿Cómo organizarse para el otoño?

Punto de partida: La reserva se encuentra en la carretera que une Casabito con Constanza. Se puede llegar fácilmente desde Jarabacoa o Bonao.

Clima: Fresco y muy húmedo. Las temperaturas diurnas pueden rondar los 20-25°C, pero la sensación térmica es más fresca debido a la humedad y la altitud. Las lluvias son posibles en cualquier momento.

Qué llevar: Calzado de senderismo con buen agarre, un impermeable o chaqueta cortavientos, ropa cómoda y, si te atreves a bañarte, un traje de baño y una toalla.

Tours: La visita debe coordinarse con la Fundación Progressio, que administra la reserva. Se requiere ir con un guía de la reserva para recorrer los senderos, lo cual enriquece enormemente la experiencia.

De regreso en Santo Domingo, con las tarjetas de memoria llenas y el alma renovada, Daniel comprendió que el otoño en República Dominicana era mucho más que una estación. Era una invitación a explorar la diversidad increíble de una isla que, más allá de sus playas, alberga un tesoro de montañas, bosques y vida silvestre esperando a ser descubierto, desde las cuevas ancestrales de Los Haitises hasta el corazón verde y palpitante de sus reservas científicas.

Fuente: MITUR

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