Matías Ramón Mella y la señal que encendió la llama de la independencia

NACIÓ el 25 DE FEBRERO 1816

El trabucazo disparado por Ramón Matías Mella definió lo que hoy es República Dominicana como nación y se trata de un episodio memorable que marco el inicio de la independencia de laRD. La señal que encendió la llama de la independencia

Perfil Biografía de Matías Ramón Mella

PADRE DE LA PATRIA NACIÓ el 25 DE FEBRERO 1816

(Ramón Matías o Matías Ramón Mella; Santo Domingo, 1816 – 1864) Líder de la independencia dominicana. En 1838, dieciséis años después de que toda la isla de La Española fuera unificada bajo el dominio de Haití, Mella participó junto con otros patriotas dominicanos (entre los que cabe destacar a Juan Pablo Duarte y a Francisco del Rosario Sánchez) en la fundación de La Trinitaria, sociedad secreta de ideario liberal y separatista cuyo objetivo era la independencia de la mitad oriental de la isla (la actual República Dominicana).


Ramón Matías Mella

Junto con Francisco del Rosario Sánchez, Mella lideró en 1844 la proclamación de la independencia y formó parte del gobierno provisional, pero, tras la victoria en Azua, el conservador Pedro Santana se hizo con la presidencia y decretó el exilio de los trinitarios. Con la amnistía de 1848 regresó al país y desempeñó importantes cargos militares y civiles en la nueva República. Totalmente contrario a la anexión a España, consumada en 1861 por iniciativa del presidente Santana, llegó a participar en la Guerra de Restauración (1863-1865), pero falleció antes de ver restaurada la República.

Biografía

La antigua isla de La Española (actualmente isla de Santo Domingo) había quedado sometida al dominio español desde los tiempos del descubrimiento de América: el mismo Cristóbal Colón arribó a la isla en su primer viaje. En 1697, con la firma de la Paz de Ryswick, la mitad occidental de la isla (el actual Haití) pasó a la corona francesa. Cuando, a principios del siglo XIX, se inició el proceso que conduciría a la emancipación de la América hispana, los más de doscientos años de colonialismo español y francés (y otras circunstancias históricas) habían imprimido una personalidad diferenciada a las dos partes de la isla.

La independencia de La Española fue un proceso largo y convulso, con avances y retrocesos; se sucedieron las revueltas populares, los levantamientos armados y las intervenciones de las antiguas metrópolis y de las potencias enemigas de las primeras. En 1822 la situación parecía estabilizada: la independencia se había consolidado y la totalidad de la isla era gobernada con mano dura por el dictador haitiano Jean-Pierre Boyer, para quien el país era uno e indivisible.

Para Juan Pablo Duarte y los demás miembros de La Trinitaria, imbuidos del ideario nacionalista y liberal que se había extendido por Europa desde la revolución francesa, la antigua parte española de la isla poseía una identidad propia y debía convertirse en un estado independiente. Desde 1838 se dedicaron a la difusión de estas ideas, que hallaron más eco entre la población que entre las élites. Dentro de La Trinitaria, el joven Ramón Mella, que contaba entonces 22 años y regentaba un negocio maderero, se ganó pronto el aprecio de Duarte, que lo consideraba uno de sus hombres más capaces.


Reunión de La Trinitaria

Entretanto, la aceptación de Boyer había empezado a menguar a causa de la desmesurada elevación de los impuestos, cuyos beneficios no revertían en la población sino en Francia, a la que Boyer había prometido una compensación a cambio de reconocer la independencia. De este modo surgieron, en el mismo Haití, grupos de oposición al régimen de Boyer.

La independencia

En enero de 1843, Juan Pablo Duarte encargó a Ramón Mella la misión de trasladarse a Los Cayos (Haití) para pactar con los opositores haitianos el apoyo de los patriotas dominicanos al movimiento de La Reforma, que encabezaba el líder opositor haitiano Charles Rivière-Hérard. En marzo del mismo año, Mella participó en una reunión en Santo Domingo que culminó con la proclamación del apoyo a dicho movimiento; juntos consiguieron derrocar a Boyer ese mismo mes. Aunque Hérard se había valido de la ayuda de los independentistas dominicanos, nunca compartió sus ideas, e inmediatamente mandó encarcelar a Mella en Puerto Príncipe (Haití).

Sin embargo, en esta misma ciudad estalló una rebelión contra Hérard, que pudo dominar la sublevación con la ayuda de Mella y sus veteranos encarcelados, por lo que en agradecimiento los liberó. Mella y sus seguidores marcharon hasta Santo Domingo y se hicieron con la parte oriental de la isla, de cultura y lengua española; y, en febrero de 1844, declararon formalmente la independencia respecto a Haití y proclamaron la República Dominicana.


Ramón Matías Mella

Se cuenta que aquella noche del 27 de febrero de 1844, cuando se encontraba reunido con otros conjurados en la puerta de La Misericordia, Matías Ramón Mella atinó a disparar un trabucazo ante la vacilación que amenazaba dar al traste con los propósitos independentistas. «No hay tiempo de retroceder -parece ser que dijo-. Habremos de ser libres o morir, es la consigna. ¡Viva la República Dominicana!» Y enseguida disparó su trabuco. Posteriormente, los patriotas marcharon hacia el baluarte de San Genaro (hoy puerta del Conde), en donde otro patricio, Francisco del Rosario Sánchez, proclamó el nacimiento de la República Dominicana.

Ramón Mella formó parte de la Junta Central Gubernativa, gobierno provisional presidido por Francisco del Rosario Sánchez. Nombrado coronel del nuevo ejército nacional, su principal labor fue el reclutamiento de hombres y la organización y distribución de los efectivos disponibles para repeler la inminente invasión haitiana. Pero no fue Mella quien libró la batalla decisiva: el 19 de marzo Pedro Santana, un terrateniente conservador unido a la causa independentista, derrotó a los haitianos en Azua. El prestigio obtenido con esta victoria le permitió, con el apoyo del sector conservador de la Junta, asumir la presidencia de la República (1844-1848) y apartar a los liberales: declaró traidores a Mella, Duarte y Sánchez y los condenó al exilio.

La Primera República

La amnistía decretada en 1848 por el presidente Manuel Jimenes (1848-1849) le permitió regresar al país. A lo largo de la Primera República Dominicana (1844-1861), Matías Ramón Mella sirvió en el ejército y a los presidentes que se alternaron en el poder durante esos años: Buenaventura Báez y especialmente Pedro Santana, con quien se había reconciliado. Le fue confiada la secretaría de Hacienda y Comercio y el ministerio de Guerra, y ejerció como gobernador y embajador.

La sintonía con Santana finalizó abruptamente cuando, al final de su tercer y último mandato (1858-1861), decidió anexionar la República a España; pretendía con ello acabar con la amenaza que los continuos intentos de invasión de los haitianos representaban para la soberanía del país, y también perpetuarse en el poder, pues recibió de la corona española la gobernación de la Provincia de Santo Domingo. La decisión de Santana desataría la Guerra de Restauración (1863-1865): los independentistas o restauradores (pues se proponían restaurar la Primera República) se alzaron en armas contra la sumisión a España.

Al producirse el Grito de Capotillo (16 de agosto de 1863), acción que dio inicio a la guerra, Matías Ramón Mella se incorporó de inmediato al movimiento restaurador; se ocupó de nuevo de la organización de los efectivos militares y ocupó la vicepresidencia de la República en el gobierno de la Restauración. Ya muy enfermo, se mantuvo en este cargo hasta su deceso en 1864, sin llegar a ver la definitiva restauración de la República.

El trabucazo

“El Nacimiento de Una Nacion” es el nombre que adopta el cortometraje del que es parte esta escena, en la que se recrea el momento en que los trinitarios, con Mella al mando, hacen su pronunciamiento de independencia la noche del 27 de febrero, en la mismisima puerta de la misericordia.

El trabucazo es definido como el disparo del trabuco. Y el trabuco es un arma de fuego más corta y de mayor calibre que la escopeta ordinaria.

La noche del 27 de febrero de 1844, un grupo de jóvenes disidentes protagonizó uno de los capítulos más memorables de la historia dominicana al disparar un trabucazo contra la legendaria Puerta de la Misericordia, en Santo Domingo.

Esa fue la señal que encendió la llama de la independencia nacional y el llamado para izar la bandera dominicana con su leyenda ¡Dios, Patria y Libertad! y para tomar por asalto la Fortaleza Ozama, cuartel de las tropas de ocupación haitiana.

Breve reseña historia: acciones, Acta de independencia y méritos por capacidad militar organizativa

Matías Ramón Mella nació en Santo Domingo el 25 de febrero de 1816 y murió en Santiago el 4 de junio de 1864, fue militar, político y activista dominicano, hijo de Antonio Mella Álvarez y Francisca Castillo.

En el año 1838 se casó con Josefa Brea, joven perteneciente a una familia ilustre del país, con quien procreó cuatro hijos: Ramón María, Dominga América María, Antonio Nicanor e Ildefonso.

El Patricio se desarrolla política y profesionalmente de 1822 a 1843 durante los años que el presidente haitiano Jean Pierre Boyer dominaba el territorio de la parte española de la isla.

Hizo el servicio militar con el que adquirió notoriedad entre sus compañeros y superiores por su seriedad, carácter responsable y por su valor personal.

Mella no fue uno de los fundadores de la Sociedad Secreta la Trinitaria, pero entre los años 1838 y 1843 se convirtió en uno de los adeptos más eficaces de esta célula política que buscaba la separación de las comunidades dominicana y haitiana para luego crear un Estado independiente de toda influencia extranjera bajo el nombre de República Dominicana. Esto le mereció la plena confianza de Juan Pablo Duarte.

En enero de 1843 fue comisionado por Duarte para trasladarse a la villa haitiana de Los Cayos de San Luis, al sur de Haití, para hacer contactos con Charles Hérard y los revolucionarios reformistas adversarios del presidente Boyer.

La táctica de Duarte de aliarse con los enemigos de Boyer, encontró en Mella una persona capaz de sumar a los militares y civiles que encabezados por Charles Hérard, querían el derrocamiento del presidente de la República que tenía más de veinte años gobernando.

Cuando regresó de Los Cayos, luego del derrocamiento de Boyer, Mella se trasladó al Cibao Central como agente propagador del ideal republicano.

Luego de su triunfo Charles Hérard, ordenó la prisión de Mella, Rafael Servando Rodríguez y el sacerdote Juan Puigbert, acusándolos de querer destruir el ejército y los remitió a Puerto Príncipe donde permanecieron dos meses detenidos, regresando en septiembre a la parte oriental.

En enero de 1844 Mella ayudó a Sánchez, jefe del Movimiento independentista por la ausencia de Duarte, a redactar el Acta de Independencia y, a sugerencia suya, se le llevó a Tomás Bobadilla para su revisión. La noche del 27 de febrero de 1844 es de los primeros en llegar a la Puerta de la Misericordia, exhortando en el lugar a unos pocos temerosos a no abandonar el lugar y, audaz e impulsivo, luego de proclamada la República, Mella forma parte de su primera Junta Central Gubernativa. Para los primeros días de marzo de 1844 parte hacia el Cibao como Gobernador del Distrito de Santiago y delegado de la Junta Central Gubernativa, pero en realidad era el jefe político y militar de la región más importante del país. Ostenta el rango de Coronel del naciente Ejército Nacional.

Mella no estaba en Santiago cuando se iniciaron los combates del 30 de Marzo, pues la batalla lo sorprendió cuando recorría la región del Cibao reclutando hombres y tomando posiciones que revelan su gran capacidad militar organizativa. Mella había dado las primeras instrucciones y escogió a José María Imbert como lugarteniente en Santiago. En estas iniciativas están sus méritos en esta batalla.

Los acontecimientos tomaron un giro diferente después de la victoria de Azua el 19 de marzo. Duarte se presentó en el Cibao y Mella, entusiasmado e impulsivo, lo proclamó Presidente de la República.

Cuando Faustin Soulouque invadió el país, Mella se incorporó al Ejército, destacándose en la famosa Batalla de Las Carreras y termina siendo secretario de Pedro Santana. En septiembre de 1849, es nombrado Secretario de Estado de Hacienda y Comercio. Hasta la anexión a España se sintió más cerca de Santana que de Báez.

De 1849 a 1861 ocupó importantes cargos civiles y militares entre los que se encuentran comandante de Armas, ministro de la Guerra, Gobernador, Ministro Plenipotenciario y Enviado Extraordinario en Misión Especial frente al Gobierno español, para gestionar el reconocimiento de la República o del Protectorado.

En julio de 1856 se le encomendó preparar un proyecto de ley para organizar el Ejército. Ya se le tenía y respetaba como un entendido en asuntos militares.

Demostró que realmente era conocer de los asuntos militares cuando se inicia la Guerra restauradora. A este movimiento se incorporó, en agosto de 1863, confiándosele importantes misiones.

Viajó al sur atravesando la Cordillera Central por Constanza, con el encargo de organizar las tropas restauradoras dirigidas por Pedro Florentino.

Es designado ministro de la Guerra y elabora el Manual de Guerra de Guerrillas que dirige por medio de una circular de fecha 26 de enero de 1864 y que recoge toda la experiencia del pueblo dominicano en esta forma singular de lucha.

Mientras servía a la causa restauradora, el general Mella, enfermó de disentería y murió en la extrema pobreza el 4 de junio de 1864. Murió con la distinción de ser dos veces prócer de la República, pidiendo que lo enterraran envuelto en la Bandera Nacional y, así se hizo.

Sus restos mortales descansan hoy en el altar de la Patria

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Fuentes: Hoy Digital –Biografía y vidas– Telemundo – Video Raeldo LópezVideo Noticias SIN

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