El fundador de Telegram, Pavel Durov, denunció que las autoridades rusas están restringiendo el acceso a la red de mensajería para obligar a sus usuarios a pasarse a una aplicación estatal llamada MAX, “creada para la vigilancia y la censura política”.
Durov recordó que “hace ocho años Irán intentó la misma estrategia y fracasó”, ya que “la mayoría de iraníes siguen usando Telegram, eludiendo la censura”. “Telegram aboga por la libertad de expresión y la privacidad, pese a las presiones”, señaló y añadió que “limitar la libertad de los ciudadanos nunca es una decisión correcta”.
El Servicio Federal de Seguridad (FSB) de Rusia advirtió que el empleo de Telegram es una amenaza para sus soldados en Ucrania. “El FSB dispone de información fidedigna de que las Fuerzas Armadas y los servicios de seguridad ucranianos tienen posibilidad de recibir en muy corto plazo de tiempo la información que aparece en Telegram y utilizarla con fines militares”, informó la oficina de prensa del FSB.
Según informa la agencia Interfax, el FSB cuenta con “numerosos datos fehacientes” de que el uso de Telegram por parte de soldados rusos en el frente “ha provocado en más de una ocasión durante los últimos tres meses amenazas a la vida de los militares”.
La prensa independiente interpreta estas afirmaciones como parte de una campaña que conducirá al bloqueo definitivo de Telegram, que podría consumarse el 1 de abril próximo. La ralentización de la red causó la indignación de combatientes.
Las autoridades rusas comenzaron a restringir los servicios de Telegram, junto con WhatsApp, a mediados de 2025, cuando los rusos se quedaron sin poder realizar videollamadas a través de dichas aplicaciones. La Justicia rusa exige a Telegram que, en línea con la legislación nacional, localice a los servidores que guardan los datos de los usuarios, lo que pondría en peligro la privacidad de los internautas.
Fuente: Deutsche Welle

