Quién es Alí Larijani, el hombre fuerte inoficial de Irán

Quién es Alí Larijani, el hombre fuerte inoficial de Irán

Irán aún no ha decidido quién será su próximo líder supremo. El actual vacío de poder parece ocupado por el principal funcionario de seguridad nacional de Irán, Alí Larijani, supuestamente una de las pocas personas en las que confíaba el ayatolá Alí Jamenei para garantizar la supervivencia del régimen en su ausencia.

Unas 24 horas tras el ataque inicial a Teherán que mató a Jamenei y a gran parte de la estructura de mando iraní, Larijani recurrió a la televisión nacional y a las redes sociales para denunciar a EE. UU. e Israel por prender fuego “al corazón de la nación iraní”. Su promesa: “Haremos que los criminales sionistas y los estadounidenses desvergonzados se arrepientan de sus actos”.

Este tipo de comentarios encendidos no son inusuales en él, pero Larijani se ha ganado también una reputación internacional como pragmático. En décadas de carrera política, se ha consolidado como un competente negociador, tanto dentro del propio régimen como con Rusia, China e incluso Estados Unidos.

Ahora, en guerra abierta con EE. UU., Larijani, de 67 años, ha rechazado secamente las afirmaciones del presidente Donald Trump a la revista The Atlantic de que los líderes iraníes “quieren hablar” y que habría conversaciones: “No negociaremos con Estados Unidos”, respondió en X.

La nueva posición de Larijani en la cima de la jerarquía iraní resulta inesperada, considerando que no tiene posibilidad de suceder formalmente al líder supremo. Tanto Jamenei como su predecesor, Ruhollah Jomeini, eran clérigos de alto rango del chiismo, designados como líderes supremos de la teocracia establecida tras la Revolución Islámica de 1979.

Larijani, nacido en Irak, no es clérigo, aunque pertenece a una familia con profundos vínculos religiosos y políticos dentro del régimen, a la que la revista Time describió una vez como los “Kennedy de Irán”.

El padre de Larijani fue un gran ayatolá. Su hermano, Sadeq Ardeshir Larijani, también alcanzó rango de ayatolá mientras forjaba una carrera política y llegó a dirigir el poder judicial iraní entre 2009 y 2019. Otro de sus hermanos, Mohammad-Javad Larijani, es una figura destacada en política exterior y asesoró al difunto Jamenei.

Incluso antes de la muerte del ayatolá, corrían rumores de que el clan Larijani intentaba posicionar a uno de los suyos como próximo líder supremo. El fallecido Morteza Motahhari, suegro de Alí Larijani, también fue amigo cercano de Ruhollah Jomeini y su ayudante durante la revolución de 1979.

Alí Larijani aseguró oficialmente su poder a través del sistema político de Irán. Nacido en 1958, se unió al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica en 1981 y sirvió como comandante en los primeros años de la guerra con Irak.

Asistió a un seminario religioso, pero luego se licenció en informática y matemáticas, y obtuvo una maestría y un doctorado en filosofía occidental por la Universidad de Teherán. Su enfoque académico, incluyendo su tesis doctoral de 1995, se centró en el filósofo alemán Immanuel Kant.

Mientras cursaba estudios de filosofía, Larijani aprovechó su experiencia en la guerra y sus conexiones familiares para forjar su carrera política, llegando a ser ministro de Cultura de Irán a mediados de sus treinta.

En 1994, el ayatolá Jamenei lo nombró director de la emisora ​​estatal iraní. En la década siguiente, usó la emisora ​​como herramienta de propaganda progubernamental, tildando a intelectuales iraníes contrarios al régimen de traidores financiados por Occidente.

Larijani se presentó por primera vez como candidato presidencial en 2005, pero recibió menos del 6 por ciento de los votos en la primera vuelta. Se impuso el líder de línea dura Mahmud Ahmadineyad. Y Larijani se convirtió en secretario general del Consejo Supremo de Seguridad Nacional (CSSN) y principal negociador nuclear de Irán. Renunció al cargo en 2007 por aparentes diferencias con Ahmadineyad.

Aunque los enfrentamientos con la línea dura de Irán continuaron afectando su carrera política, Larijani consiguió el puesto de presidente del Parlamento en 2008 y lo mantuvo por 12 años.

Fue clave para obtener apoyo legislativo para el acuerdo nuclear JCPOA de 2015 con seis potencias mundiales —Estados Unidos, China, Rusia, Alemania, Reino Unido y Francia—, cuyo objetivo era frenar el programa nuclear iraní a cambio de un alivio de las sanciones, y que fue roto por Trump durante su primer mandato en 2018.

En 2020, Larijani estuvo a cargo de supervisar un acuerdo de cooperación estratégico de 25 años con China, finalizado al año siguiente.

Aprovechando el acuerdo con China, que proyectaba 400.000 millones de dólares de inversiones en el sector energético de Irán, Larijani intentó postularse nuevamente a la presidencia en 2021.

Inesperadamente, el Consejo de Guardianes de Irán le prohibió presentarse. El organismo, que incluye a seis clérigos islámicos nombrados por el ayatolá y seis abogados aprobados por el Parlamento, no explicó los motivos de su decisión. Algunos especularon con que Larijani fue excluido porque, según se informa, su hija reside en Estados Unidos y tiene pasaporte británico. Otros creen todo se hizo para allanar el camino al candidato predilecto del régimen, Ebrahim Raisi.

El ayatolá Sadiq Larijani se quejó públicamente de que su hermano fuese descalificado “basándose en información falsa del servicio secreto”. Sin embargo, la principal razón para descalificar a Larijani fue que “criticó abiertamente a Raisi y a miembros de la Guardia Revolucionaria”, dijo en aquel momento a DW el analista iraní Ali Afshar.

Raisi llegó a ser presidente, pero su mandato se vio interrumpido tras su fallecimiento en un accidente de helicóptero en 2024. Larijani intentó presentarse nuevamente como candidato a la presidencia en 2024, pero una vez más se le prohibió participar en la carrera, que finalmente ganó el moderado Masoud Pezeshkian.

El verano pasado, Pezeshkian renovó el nombramiento de Larijani como jefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, convirtiéndolo en el principal funcionario de seguridad de Irán tras la guerra de 12 días con Israel. Desde entonces, la autoridad de Larijani y su acceso a Jamenei parecen haber eclipsado a Pezeshkian.

Larijani era visto como el poder oculto tras la reanudación de las conversaciones nucleares con Estados Unidos. Además, viajó repetidamente a Moscú, como enviado de Jamenei ante Vladimir Putin.

En declaraciones a Al Jazeera poco antes del ataque estadounidense-israelí, Larijani dijo que Irán usó los últimos meses para “prepararse” para la guerra. “Encontramos nuestras debilidades y las corregimos”, dijo. “No buscamos la guerra ni la iniciaremos. Pero si nos la imponen, responderemos”.

Fuente: Deutsche Welle

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