¿Qué tan vulnerable es la infraestructura de Alemania?

¿Qué tan vulnerable es la infraestructura de Alemania?

En la primera semana de septiembre de 2026 se han registrado cinco ataques contra infraestructura crítica en Alemania, uno en la central térmica de carbón de Jänschwalde, en Brandeburgo, otro en una subestación eléctrica cerca de Colonia, el tercero cerca de una estación de trenes de la ciudad bávara de Augsburgo, el cuarto en Múnich, donde lanzaron varios artefactos incendiarios cerca de empresas de armamento y el quinto en una subestación eléctrica de Dormagen, entre Colonia y Düsseldorf.

Mientras que en Jänschwalde, Colonia y Augsburgo aún no está claro quién está detrás de los ataques, en Múnich se ha detenido al menos a dos sospechosos, al parecer ciudadanos búlgaros.

Todos estos sucesos tienen algo en común: al parecer, los ataques van dirigidos contra las denominada infraestructura crítica. Es decir, contra instalaciones de suministro energético, contra el ferrocarril, contra empresas de gran importancia para la seguridad del país y contra empresas de armamento.

Es prácticamente imposible protegerlas todas por completo. Los medios de comunicación informan, basándose en un documento interno, que la Oficina Federal de Investigación Criminal (BKA) ya ha registrado, solo este año, 160 posibles actos de sabotaje y más de 700 avistamientos sospechosos de drones.

Aunque los motivos exactos de cada uno de los sucesos no estén claros, queda entre la población una sensación de amenaza constante, también debido a la rápida sucesión de los mismos.

Hay una razón por la que a mucha gente, cuando se le pregunta por la proliferación de los ataques, le viene a la mente Rusia. El martes 1 de septiembre, el ministro del Interior, Alexander Dobrindt (CSU), y el ministro de Asuntos Exteriores, Johann Wadephul (CDU), comparecieron ante la prensa y comunicaron que el Gobierno alemán está convencido que detrás del intento de ataque con drones en el aeropuerto de Halle/Leipzig del 4 de agosto se encuentran fuerzas rusas.

El Gobierno reaccionó y anunció el cierre del Consulado General de Rusia en Bonn y de la Casa Rusa en Berlín. Moscú, por su parte, quiere cerrar el Instituto Goethe en Moscú como respuesta. Puede decirse que se ha llegado a una "época de hielo" entre Alemania y Rusia.

"No estamos en guerra, pero tampoco estamos en paz", ya había dicho el año pasado el canciller federal Friedrich Merz (CDU). Lo cierto es que, desde el inicio de la guerra rusa contra Ucrania en la primavera de 2022, Alemania se cuenta entre los mayores apoyos de Ucrania -tanto en el ámbito financiero como en el militar-, aunque tanto el Gobierno anterior como el actual siempre han afirmado no ser parte beligerante.

También desde entonces, la Bundeswehr -que durante muchos años se había reducido progresivamente- se está rearmando a un ritmo acelerado, como respuesta a una posible amenaza por parte de Rusia. Sönke Marahrens, coronel de la Bundeswehr y experto en seguridad de la Universidad Christian-Albrechts de Kiel, cree que sería mejor que la población alemana se adaptara a esta nueva forma de confrontación, sea quien sea el responsable de ella.

"En mi opinión, la guerra híbrida y las actividades híbridas son lo mismo, porque recurren a los mismos medios. Estados u organizaciones extranjeras persiguen sus intereses estratégicos sin recurrir a la diplomacia. Esto puede traducirse en sabotaje, desinformación y ataques contra infraestructuras críticas", comenta a a DW Sönke Marahrens. Sin embargo, el investigador también subraya que difícilmente se puede hablar de un estado de guerra.

Hace tiempo que se ha iniciado en Alemania un debate sobre cómo estar mejor preparados ante este tipo de ataques en el futuro. En primavera, el Gobierno aprobó una ley, conocida como "Kritis", cuyo objetivo es proteger mejor las infraestructuras, aunque, en opinión de muchos expertos, no es suficiente.

El ministro del Interior de Renania del Norte-Westfalia, Herbert Reul (CDU), señaló que, aunque las instalaciones críticas de las empresas privadas ya pueden vigilarse mediante cámaras de video, la vigilancia del entorno inmediato es competencia de las autoridades policiales. Reul afirmó que "en Alemania somos muy sensibles en lo que respecta a los sistemas de videovigilancia y, en general, a todas las cuestiones que implican una injerencia en los derechos civiles o en la protección de datos". Reul sugirió que las propias empresas deberían invertir más en la seguridad de sus instalaciones.

El Sindicato Alemán de Policía (DPolG) comparte esta opinión. Su presidente, Heiko Teggatz, explica que la protección de las infraestructuras críticas no es una tarea propia de la policía, sino, en primer lugar, de los propios operadores. "Quien asume la responsabilidad de la seguridad de sus instalaciones también debe invertir en su protección", subraya Teggatz. No faltan posibilidades técnicas, sino inversiones sistemáticas, critica.

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Fuente: Deutsche Welle

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