Según informes de medios, el Pentágono ha elevado a Israel a la categoría de máxima amenaza de espionaje debido a la significativa expansión de sus actividades de inteligencia contra Estados Unidos. Washington lo ha negado, y Jerusalén ha rechazado las acusaciones calificándolas de "completamente falsas".
Sin embargo, el caso causa revuelo en Washington, ya que Israel es considerado uno de los socios más cercanos de Estados Unidos.Y pone de manifiesto la desconfianza mutua hacia las actividades de inteligencia de ambos aliados estratégicos. En última instancia, sin embargo, podría tratarse de algo completamente distinto.
En Alemania, la noticia recuerda una declaración, en julio de 2013, de la entonces canciller Angela Merkel, tras conocerse que la agencia de inteligencia exterior estadounidense NSA había intervenido su teléfono móvil: "El espionaje entre amigos es totalmente inaceptable", afirmó. Poco después, se reveló que el servicio de inteligencia exterior alemán BND también había espiado durante décadas a países, Gobiernos e instituciones aliados.
El experto en inteligencia alemán Erich Schmidt-Eenboom está convencido de que incluso los Estados amigos se espían mutuamente de forma rutinaria, en especial, Estados Unidos e Israel: "Se han producido repetidas operaciones del Mosad en Estados Unidos, en el contexto de la lucha contra el terrorismo internacional, que no fueron coordinadas con el FBI. Al mismo tiempo, Israel siempre ha sido un objetivo interesante para la recopilación de inteligencia electrónica de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), particularmente en todas las guerras", afirma.
Quizás el caso más destacado de espionaje israelí en Estados Unidos hasta la fecha sea el de Jonathan Pollard, en 1987. Este estadounidense, oficial de inteligencia de la Marina de EE: UU., transmitió información a una agencia de inteligencia israelí y, según The Times of Israel, recibió decenas de miles de dólares por ello.
Luego de su confesión, fue condenado a cadena perpetua en Estados Unidos. Importantes políticos israelíes abogaron repetidamente por la liberación de Pollard. En 2015, finalmente fue liberado de prisión bajo ciertas condiciones. Cuando a Pollard se le permitió viajar a Israel, en 2020, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, lo recibió personalmente en el aeropuerto. "Eso fue una verdadera afrenta para los estadounidenses", señaló Schmidt-Eenboom a DW.
En 2004, se supo que Lawrence Franklin, un analista político del Departamento de Defensa de EE. UU., había filtrado información clasificada a Israel sobre la política estadounidense hacia Irán, a través de la influyente organización de presión proisraelí AIPAC. Israel y AIPAC lo niegan, pero Franklin fue condenado por espionaje.
Durante el escándalo en torno a Edward Snowden, en 2013, el espionaje israelí en Estados Unidos dejó de ser un tema prioritario. Sin embargo, el diario británico The Guardian menciona casi al pasar que, según uno de los documentos filtrados por el informante Snowden, una "Evaluación Nacional de Inteligencia (NIE)" ya había concluido en 2008 que el servicio de inteligencia israelí era el "tercer servicio de inteligencia más agresivo hacia Estados Unidos".
Snowden se hizo famoso por sus revelaciones, que expusieron la vigilancia indiscriminada de millones de personas por parte de la NSA y otras agencias de inteligencia estadounidenses. Los documentos también mostraron la estrecha colaboración de la NSA con los servicios de inteligencia de naciones aliadas. Al mismo tiempo, se supo que EE. UU. también espiaba a sus aliados. Entre los afectados se encontraban, además de la entonces canciller alemana Angela Merkel, los presidentes franceses Jacques Chirac, Nicolas Sarkozy y François Hollande.
En 2023, documentos filtrados del Pentágono señalaron que las agencias de inteligencia estadounidenses habían monitoreado las deliberaciones internas del Gobierno surcoreano. Ambas partes lo negaron, y anunciaron conjuntamente que los documentos eran en gran parte falsificados, sin especificar el motivo.
Es prácticamente indiscutible que este asunto debe verse en el contexto de la guerra conjunta de EE. UU. e Israel contra Irán y la tensa relación entre Donald Trump y Benjamín Netanyahu: mientras el presidente estadounidense aparentemente intenta resolver el conflicto lo más rápido posible, Netanyahu, a ojos de Trump, está haciendo muy poco para estabilizar el frágil alto al fuego.
Según diversos análisis, Israel podría haber cruzado una línea roja al vigilar a altos funcionarios del Gobierno familiarizados con las negociaciones de EE. UU. con Irán, entre ellos, el representante especial de EE. UU., Steve Witkoff, y varios miembros del personal del Departamento de Defensa.
Según esta interpretación, la elevación de la alerta reflejaría una crisis de confianza entre Washington y Jerusalén. Sin embargo, persiste la incógnita de por qué se filtró la información al público, aparentemente en contra de la voluntad del Gobierno estadounidense.
Para Erich Schmidt-Eenboom, la pregunta por la veracidad de la información es irrelevante. Está convencido de que se filtró en connivencia con el Gobierno estadounidense, porque Trump busca maneras de presionar diplomáticamente a Israel.
"En vista de las elecciones de mitad de mandato en noviembre, Trump no puede permitirse el lujo de enemistarse con el lobby israelí en Estados Unidos, por ejemplo, recortando la ayuda militar a Israel", explica. Pero bajo la impresión de que Israel está violando gravemente los intereses estadounidenses mediante el espionaje, esto resulta mucho más sencillo: "Ahora, el presidente estadounidense tiene la oportunidad de presionar a Israel para que detenga los bombardeos y retire las tropas del sur del Líbano", señala el experto en inteligencia.
Fuente: Deutsche Welle

