Qué es y qué queda del orden internacional basado en reglas

Qué es y qué queda del orden internacional basado en reglas

Marco Rubio lo considera un “término sobreutilizado”, mientras que Friedrich Merz cree que “ya no existe”. Pero aunque el secretario de Estado estadounidense y el canciller alemán no crean en la relevancia del orden internacional basado en reglas, el concepto -y su posible colapso- está últimamente en primera línea de la geopolítica mundial.

La frase acaparó la atención mundial en enero de 2026, tras un inusual discurso del primer ministro canadiense, Mark Carney, en el que el líder mundial abordó de frente este concepto.

“Sabíamos que la historia del orden internacional basado en reglas era parcialmente falsa, que los más fuertes no lo cumplirían cuando les conviniera, que las normas comerciales se aplicaban de forma asimétrica y que el derecho internacional se aplicaba con mayor o menor rigor, dependiendo de la identidad del acusado o de la víctima”, afirmó Carney. “Dejen de invocar el orden internacional basado en reglas como si aún funcionara tal y como se anuncia”.

En términos generales, la expresión se refiere a un sistema de leyes, acuerdos, principios e instituciones multilaterales diseñado para gestionar las relaciones entre los Estados siguiendo principios liberales.

“El término sustituye a lo que antes se denominaba orden internacional liberal”, explica a DW el profesor Stefan Wolff, investigador principal del centro de estudios Foreign Policy Centre. “Ambos conceptos describen el sistema desarrollado bajo el liderazgo estadounidense tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, con la ONU y las instituciones de Bretton Woods como pilares fundamentales”.

El sistema de Bretton Woods es un conjunto de normas financieras acordadas entre países que garantizan la convertibilidad de las monedas de cada nación en dólares estadounidenses y aseguran que el dólar sea convertible en lingotes de oro para instituciones financieras internacionales como el Fondo Monetario Internacional.

Pero con las recientes guerras arancelarias que se libran en todo el mundo y la relevancia de la ONU puesta en tela de juicio, los cimientos del concepto de reglas internacionales establecidas de común acuerdo se están tambaleando más que nunca en su historia.

Aunque Rubio, en el mismo discurso pronunciado en la conferencia de seguridad de Múnich, afirmó que la ONU tiene “un enorme potencial para ser una herramienta para el bien en el mundo”, inmediatamente después añadió que, “en los asuntos más urgentes que se nos plantean, no tiene respuestas y prácticamente no ha desempeñado ningún papel”. Estados Unidos también ha tratado de crear estructuras globales alternativas, como la Junta de Paz dirigida por Donald Trump.

Dado que fue impulsado por Estados Unidos, el orden internacional basado en reglas nunca ha sido aceptado por completo por países como Irán o Rusia, que siguen un conjunto de convenciones muy diferente. “El dominio de Estados Unidos: esa es la esencia del famoso orden basado en reglas”, afirmó el año pasado el ministro de Exteriores ruso, Serguei Lavrov.

Pero, por lo demás, según Wolff, “sus elementos clave son ampliamente aceptados como parámetros útiles dentro de los cuales los países deben llevar a cabo sus relaciones exteriores”.

El politólogo añade que, aunque se considera que el mundo occidental es su artífice, el sistema no solo ha beneficiado a las naciones occidentales.

“El principio de la autodeterminación de los pueblos, consagrado en la Carta de las Naciones Unidas, fue fundamental para la descolonización”, explica. “Los principios de soberanía e integridad territorial han garantizado la igualdad de estatus (aunque no de capacidad) de los nuevos Estados creados después de 1945, incluidos muchos del Sur Global”.

Si sus defensores naturales, como Merz y Carney, están dispuestos a escribir su obituario en público, parece que, en el mejor de los casos, está en las últimas. Durante el segundo mandato de Trump, Estados Unidos ha abandonado un gran número de organizaciones internacionales, tanto dentro como fuera de la ONU. Entre ellas se incluyen acuerdos sobre clima, salud, comercio y energía.

Con una política exterior estadounidense que rechaza cada vez más el antiguo orden y unas relaciones entre Estados Unidos y Europa tensas, Wolff afirma que es difícil considerar que el orden internacional basado en reglas goce de buena salud. “Sin duda, ha sufrido un grave deterioro, pero ha sido una elección, en particular por parte de Rusia bajo el mandato de Putin y de Estados Unidos bajo el mandato de Trump”, afirma.

Esta es la pregunta que se plantea ahora en la escena mundial, con Putin y Trump como protagonistas. Wolff comenta que llevará tiempo establecer una nueva estructura y que seguirá siendo necesario contar con reglas, aunque sean diferentes.

“Si las tendencias actuales continúan, será un orden mucho menos liberal, menos atento a las necesidades de los grupos marginales y vulnerables, y más propenso a los conflictos, incluidos los conflictos violentos dentro de los Estados y entre ellos. Esto último ya lo podemos ver, y lo hemos visto durante varios años, lo que también es una característica de la transición entre el antiguo orden y el nuevo orden que está por surgir”, explica el experto.

Fuente: Deutsche Welle

Deutsche Welle – DW – Actualidad Internacional – #DWNoticias