¿Puede la guerra de Irán destruir la OTAN?

¿Puede la guerra de Irán destruir la OTAN?

“La OTAN se quebró”, dice sin rodeos el exembajador de Estados Unidos ante la alianza militar, Ivo Daalder. Si bien hace un año ya escribía sobre una OTAN sin EE.UU., el experto estima que las tensiones por la guerra en Irán finalmente han desatado “la peor crisis” de la historia de la organización, que el 4 de abril pasado cumplió 77 años.

Daalder, que ahora es investigador del Centro Belfer de Harvard, asegura a DW que la actual situación tiene varios aspectos a considerar. No se trata solo de los insultos que Trump lanza periódicamente contra la alianza y sus socios europeos, y ni siquiera de la reiterada amenaza de Trump de abandonar la OTAN.

Para Daalder, la clave está en la virulencia de Trump, combinada con el hecho de que muchos gobiernos europeos han ido más allá de negarse a ayudar a combatir la guerra de Washington contra Irán, con casos en los que le han negado a Trump el derecho a usar bases o no se han concedido permisos de sobrevuelo para acciones ofensivas.

“Es el reflejo de una alianza en la que los miembros europeos y Canadá ya no confían en que Estados Unidos actúe de forma que contribuya a la seguridad grupal. Más bien, actúa de forma opuesta”, explica. “Esto es cierto en el caso de Groenlandia y también en el de los aranceles”.

El propio presidente Trump suele reflexionar en público sobre este tema, muchas veces dejando en el aire una eventual salida de la alianza. Lo cierto es que una decisión de ese tipo no sería sencilla, porque requiere el respaldo de dos tercios del Senado. Aun así, Trump insiste en que puede hacerlo.

Por el lado de la alianza, el Tratado de Washington de 1949 incluye un artículo que describe el proceso de retirada, que nunca se ha usado. Se trata del Artículo 13, que sostiene que cualquier país podrá dejar el pacto un año después de haber anunciado su salida al Gobierno de Estados Unidos, que se encargará de notificar a los demás países.

A la OTAN le resultaría difícil proyectar una influencia militar creíble sin el apoyo de Estados Unidos, que posee el arsenal más grande y avanzado. Sin embargo, algunos expertos dicen que la alianza no colapsaría, y de hecho podría continuar una transición que ya está en marcha hacia un liderazgo europeo más poderoso.

El Instituto Internacional de Estudios de Seguridad (IISS) ha investigado el tema, instando a los “tomadores de decisiones europeos a considerar las inversiones industriales, militares, financieras y de defensa necesarias para reducir la dependencia de Estados Unidos y, en caso extremo, prepararse para una OTAN” sin la potencia norteamericana.

El panorama no es halagüeño. La evaluación del IISS encontró, hace un año, graves deficiencias, no solo en la sustitución de las principales plataformas militares y el personal estadounidense (estimado en Europa en unos 128.000 soldados), sino también en los ámbitos espacial, de inteligencia, vigilancia y reconocimiento.

Esto, y el reemplazo de altos mandos, requeriría fondos adicionales por parte de los miembros europeos de la OTAN por un billón de dólares, aparte de los presupuestos de defensa que ya están aumentando.

Nick Witney, del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores y antiguo funcionario del Ministerio de Defensa de Reino Unido, dice a DW que, en su opinión, “ahora mismo no necesitamos a Estados Unidos”. Witney explica que, si bien es cierto que “mientras más soldados estadounidenses estén estacionados en Europa, más felices somos todos los europeos”, no cree que todo esté perdido “en el caso de que Trump ordenara a todos ellos volver a casa y nos dijera que nos olvidemos de la garantía nuclear estadounidense”.

Parte de ello se debe, explica, a las recientes propuestas presentadas por Emmanuel Macron a varios otros aliados sobre una mayor cooperación nuclear fuera de la OTAN.

El ministro de Exteriores de Estonia, Margus Tsahkna, es quizás el único líder europeo que ha anunciado que su país está dispuesto a ayudar a Trump en Irán. Pero, a pesar de todas las recriminaciones estadounidenses, afirma que no ha habido ninguna solicitud formal de ayuda.

Tsahkna dice que su motivo para ofrecer ayuda es simplemente devolver la mano. “Por supuesto esta narrativa [anti OTAN] no es buena”, dice a DW. “Los estonios me preguntan todos los días si el Artículo 5 sigue vigente”. Esta norma de defensa colectiva establece que un ataque armado contra un país miembro se considera un ataque contra todos.

El político aconseja a toda Europa “mantener la calma y hablar constantemente con la administración estadounidense”, recordándole, afirma, que Estados Unidos también necesita a Europa.

Seguramente ese será el mensaje que el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, entregará cuando visite la Casa Blanca el miércoles 8 de abril. En una conferencia el lunes 6 del mismo mes, Trump calificó a Rutte de “un gran hombre”, pero a la vez criticó a los europeos y otros países aliados, como Australia, Japón y Corea del Sur, por no unirse a la guerra contra Irán. Finalizó su rueda de prensa con una declaración críptica: “Queremos Groenlandia, y no quieren dárnosla. Y yo dije ‘adiós'”.

Fuente: Deutsche Welle

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