Durante los últimos dos años, el Consejo Nacional de Promoción y Apoyo a la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (Promipyme) ha experimentado una metamorfosis sin precedentes.
Lo que anteriormente se percibía como una entidad de asistencia financiera limitada, con escaso rigor científico y técnico, se ha erigido hoy como un brazo ejecutor estratégico del Estado dominicano, logrando una transformación organizacional que combina eficiencia técnica con un profundo sentido de justicia social y de equidad.
Esta renovación institucional no ha sido fortuita ni fruto del azar. Ha contado con el respaldo del presidente Luis Abinader quien, con una mirada aguda de buen economista pregunta y cuestiona por los resultados.
Bajo su visión de que “las mipymes son el corazón de la economía dominicana”, el mandatario ha impulsado la capitalización de la institución, permitiendo que Promipyme actúe como un amortiguador financiero vital, en un contexto internacional de tasas de interés restrictivas. Este apoyo se ha traducido en una inyección de liquidez que llega directamente a los barrios y provincias, allí donde la banca tradicional suele ser más cautelosa, y en donde la usura es una alternativa que siempre resulta gravosa.
Uno de los hitos más relevantes de este último año ha sido la expansión agresiva pero responsable de la cartera de crédito, con un crecimiento de un 30%, algo sin precedentes en la historia reciente de esta entidad. También, con el incremento en el volumen de préstamos, además de llegar a sectores históricamente desatendidos, la institución ha logrado un hito de gestión: la disminución sostenida de la tasa de morosidad, reflejando una mejora en los procesos de análisis de riesgo y, sobre todo, una labor de acompañamiento y educación financiera que asegura que el crédito sea productivo y retornable.
Sin dudas, la transformación de Promipyme tiene nombre de mujer. En efecto, durante el periodo 2024-2025 se ha priorizado el apoyo a la mujer emprendedora, reconociendo que el crédito en manos femeninas tiene un efecto multiplicador en la estabilidad del hogar y la comunidad, además de que son las que mejor pagan. Más de la mitad de los desembolsos actuales están destinados a negocios liderados por mujeres, rompiendo barreras de acceso y fomentando una autonomía económica que transforma el tejido social de la nación.
Más allá de los desembolsos, el impacto de Promipyme se mide hoy con rigor macroeconómico. Investigaciones recientes de la institución han demostrado una relación de equilibrio de largo plazo entre el microcrédito, el Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) y el producto bruto interno.
En efecto, los modelos econométricos aplicados revelan que la capacidad de transmisión del crédito de Promipyme hacia la producción y el empleo es, en el corto plazo, superior a otros mecanismos de estímulo monetario. Esto significa que cada peso colocado por la institución impacta de manera casi inmediata en el PIB real, dinamizando el consumo local y sosteniendo miles de empleos directos e indirectos.
Finalmente, la gestión de Promipyme en el periodo 2024-2025 demuestra que es posible conjugar la rentabilidad social con la solidez financiera.
Esta institución no solo está prestando dinero; está construyendo profundidad financiera y facilitando la movilidad social y la inclusión como pilares fundamentales del futuro de la nación.
Fuente: El Dinero
