La tensión en Medio Oriente, muy especialmente los efectos que tendrá el ataque israelí-estadounidense contra Irán y las consecuencias que dentro de la República Islámica generará la muerte de Ali Jamenei, son los temas que aborda la prensa germanoparlante, tanto en Alemania como en Suiza y Austria.
Sobre el deceso del ayatolá, el comentarista Tomas Venarius sostiene en el periódico alemán Süddeutsche Zeitung que su desaparición no significa, en modo alguno, la inminente caída del régimen teocrático. “La muerte de Ali Jamenei es un punto de inflexión que podría marcar el fin de la República Islámica y el camino de Irán hacia un futuro mejor”, sostiene. Sin embargo, añade de inmediato que “‘podría’ es la palabra clave”. Esto, porque “el camino por delante aún es largo y ciertamente sangriento”.
“La inercia del régimen es inmensa. No solo el número de seguidores de la teocracia iraní sigue siendo considerable, sino que cada guerra sigue su propia dinámica, a menudo paradójica. Solo una cosa es segura por ahora: salvo los más fervientes partidarios del líder de la república de los mulás, ningún iraní echará de menos al ayatola de 86 años”, agrega.
En una columna titulada Arriesgado, pero acertado, Jan Roß, del diario alemán Die Zeit, explica que “hay razones de peso contra esta intervención militar, y en Alemania y Europa, donde existe una desconfianza particularmente profunda hacia Trump y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, estos argumentos encontrarán un público receptivo”.
Acto seguido, el columnista sostiene que “a pesar de todo esto, los argumentos para intentar derrocar el régimen de los mulás y eliminar permanentemente los peligros que emanan de él también son sólidos (…). Irán amenaza abiertamente al Estado judío con la aniquilación, considera el terrorismo una herramienta política legítima y apoya a fuerzas —desde los hutíes en Yemen hasta Hezbolá en Líbano— que solo traen violencia, caos y miseria”.
Por su parte, el periódico suizo Neue Zürcher Zeitung publica un obituario de Jamenei firmado por Ulrich von Schwerin, en el que sostiene que “durante más de tres décadas, el anciano ayatola logró aferrarse al poder y guiar al régimen a través de todas las tormentas de la región. Desafió las sanciones estadounidenses, sobrevivió al enfrentamiento con Israel y capeó todos los levantamientos populares, el más reciente en enero, cuando reprimió brutalmente las protestas masivas”.
Quizás el principal error de cálculo del ayatola haya sido creer que el elástico podía todavía estirarse más. “Jamenei se negó a abandonar la enemistad hacia las dos ‘potencias imperialistas’, porque era demasiado crucial para la legitimidad del régimen. Al final, esto se convirtió en su perdición. El conflicto que siempre invocó retóricamente, pero que al mismo tiempo eludió, finalmente le pasó la cuenta”.
En el prestigioso semanario alemán Der Spiegel se encuentra un texto de Fritz Schaap en el que se analizan cuatro posibles escenarios tras la muerte de Jamenei: un traspaso ordenado del poder; un golpe de Estado (y por tanto, de autoridad) de la Guardia Revolucionaria; un levantamiento popular como los de 2009, 2017-2018, 2019, 2022 y 2026; o que Irán se convierta en un Estado fallido.
Irán “es una nación multiétnica de más de 90 millones de habitantes con importantes diferencias regionales, sectarias y económicas”, recuerda el autor sobre esta última opción. “Si el centro de poder colapsa, los movimientos separatistas o autonomistas podrían ganar fuerza en las regiones habitadas por minorías kurdas, baluchis, azerbaiyanas y árabes”, precisa. El caos que esto generaría es analizado por Ali Vaez, de International Crisis Group, quien en el mismo texto sostiene que un posible vacío de poder “podría desencadenar olas de radicalización, impulsar nuevos movimientos de refugiados y crear una inestabilidad que podría llegar hasta Europa, además de aumentar el riesgo de ataques terroristas en suelo estadounidense”.
En las páginas de Frankfurter Allgemeine Zeitung, Patrick Welter da una mirada más vinculada a la economía y sostiene que “la consecuencia más significativa” de la operación militar contra Irán “será un aumento sustancial de la incertidumbre económica mundial”, debido principalmente a que “las consecuencias geopolíticas de la guerra aún no están claras”.
Su mirada, empero, está más centrada en China. A su juicio, después de Venezuela, “Trump ataca por segunda vez a un aliado y proveedor de energía de China”, lo que “envía una señal al gobierno de Pekín, especialmente porque los estadounidenses se han tomado recientemente mucho más en serio que antes las sanciones contra la flota encubierta de Rusia”. Para Welter, el mensaje es claro, pues los países del mundo ya han visto que tener una relación especial con China “no brindó a Venezuela e Irán ninguna protección”.
El periódico austríaco Die Presse, en tanto, sostiene que “Donald Trump está asumiendo un gran riesgo. Las aventuras militares son extremadamente impopulares entre los votantes del autoproclamado presidente de la paz. La guerra podría prolongarse y extenderse regionalmente. Irán también podría caer en una guerra civil, convertirse en una dictadura militar o enfrentarse a una nueva ola masiva de represión si el régimen sobrevive”.
A la vez, sostiene el medio, “se abre una oportunidad histórica para que el sufrido pueblo iraní se libere de su yugo y alcance la libertad. Solo cabe esperar que la apuesta de Trump dé sus frutos y que la pesadilla del gobierno de los mulás llegue a su fin. Pero eso no es nada seguro”.
Fuente: Deutsche Welle
