El diario berlinés taz detecta una “nostalgia por la mano dura” en Perú y apunta:
“‘Una parte del país quiere un presidente como Bukele, que, al igual que en El Salvador, actúe con mano dura contra los delincuentes. Da igual a qué precio’, dice Paulo Vilca, politólogo del Instituto de Estudios Peruanos. La rabia por la inseguridad, sobre todo por las extorsiones en los barrios pobres de las grandes ciudades, ha vuelto a sacar a muchos peruanos y peruanas a la calle en las manifestaciones del año pasado, dice Vilca.
En los últimos diez años, Perú ha tenido nada menos que ocho presidentes y una presidenta, tres de ellos solo en los siete meses previos a las elecciones. Si se pregunta a la gente por la calle, a muchos peruanos ya casi no les importa quién dirija el país hasta los comicios. Están cansados de los constantes cambios.
Los numerosos jefes de Estado destituidos demuestran que, desde el fallido intento de golpe de Estado del expresidente de izquierdas Pedro Castillo en diciembre de 2022, el Congreso tiene más poder que el Gobierno en Perú, afirma el politólogo Vilca. Mientras tanto, en el Parlamento mandan las alianzas de derecha conservadora y cercanas a los círculos económicos.
En Perú, el jefe de Gobierno puede ser destituido por ‘incapacidad moral’ con mayoría simple, una cláusula legal muy imprecisa. Con ella, las alianzas conservadoras de derecha ya derrocaron a Castillo y, el pasado octubre, también a su sucesora, Dina Boluarte. Las observadoras políticas hablan de una ‘dictadura congresal.”
Por su parte, el diario de Múnich Süddeutsche Zeitung comenta:
“La democracia en el tercer país más extenso de Sudamérica se encuentra en un estado bastante preocupante. El próximo presidente de Perú será el noveno jefe de Estado en solo diez años. En la última década se han cambiado más de 150 ministros, a menudo porque no eran capaces de desempeñar sus cargos de forma adecuada. Por eso, áreas importantes del Gobierno apenas podían funcionar, lo que también explica por qué la delincuencia ha aumentado de forma tan explosiva en el país en los últimos años.
Por eso, el próximo domingo no solo se elige el liderazgo político. En última instancia, se vota sobre la cuestión fundamental de qué va a ser de un país como Perú. Hace tiempo que aquí también se han afianzado cárteles tan conocidos como el Tren de Aragua de Venezuela o el Primeiro Comando de Brasil. Hace tiempo que se dedican al tráfico de drogas o a negocios ilegales en la Amazonía, a la extracción de oro o a la tala”.
“La disfuncionalidad del sistema también se refleja en el hecho de que nada menos que 35 candidatos se presentan a las elecciones presidenciales del próximo domingo. El país carece de un sistema de partidos estable. Las distintas formaciones sirven básicamente a los políticos como vehículo para alcanzar sus ambiciones personales de ocupar cargos públicos. Surgen y desaparecen con el ascenso y la caída de su fundador. En consecuencia, el panorama en el Parlamento está muy fragmentado. En las últimas elecciones al Congreso, ningún partido superó el 13 por ciento de los votos.
A la cabeza de las encuestas para la primera vuelta se encuentra la política de derecha Keiko Fujimori, hija del expresidente Alberto Fujimori, fallecido en 2024. Este instauró un régimen autoritario en Perú en la década de 1990. La hija de Fujimori se ha quedado muy cerca de ganar las últimas tres elecciones presidenciales desde 2011, con entre un 48,6 por ciento y un 49,9 por ciento de los votos, y espera poder mudarse por fin al palacio presidencial.
Teniendo en cuenta la estrategia de Trumppara América Latina, que busca devolver el hemisferio occidental a la esfera de influencia estadounidense, estas elecciones tienen una importancia geopolítica considerable. Ningún político peruano podrá simplemente escapar a la influencia china. Pero mientras que los políticos de derecha suelen ser proestadounidenses, en la izquierda el antiamericanismo está muy extendido. Por ahora, EE.UU. no se ha metido en la campaña electoral. Pero es de suponer que lo hará antes de la segunda vuelta”.
Fuente: Deutsche Welle

