Prensa en alemán:  «El dudoso pacto de Trump con Caracas»

Prensa en alemán: «El dudoso pacto de Trump con Caracas»

Se prevé que el acuerdo petrolero entre Venezuela y Estados Unidos genere inversiones por valor de miles de millones, pero es polémico tanto desde el punto de vista político como jurídico, según escribe el Frankfurter Allgemeine Zeitung:

"El acuerdo está siendo objeto de críticas vehementes en Venezuela, pero también en Estados Unidos. Las críticas se deben, entre otras cosas, a que Rodríguezes la jefa de un Gobierno que, según la valoración de numerosos países, es ilegítimo y que, en absoluto, goza del respeto que Trump ha dado a entender ahora en su red social Truth Social. Además, algunos juristas explican que la Constitución de Venezuela prohíbe el acceso extranjero a los recursos nacionales. También es objeto de polémica el empresario Alejandro Betancourt, en cuya empresa quiere participar el Gobierno estadounidense. Betancourt es objeto de investigación en España y Suiza por sospecha de blanqueo de capitales y fraude fiscal".

Por su parte, el periódico Süddeutsche Zeitung comenta sobre este tema:

"Con este 'acuerdo', EE. UU. se ha asegurado el acceso a una quinta parte de las reservas de petróleo de Venezuela, 65.000 millones de barriles. El país cuenta con las mayores reservas probadas del mundo. El acuerdo abarca un total de 17 yacimientos petrolíferos, muchos de ellos situados en la cuenca que rodea la ciudad portuaria de Maracaibo. […]

Los últimos meses también han puesto de manifiesto cuál es la relación de igualdad entre ambos socios: la presidenta de Venezuela, Rodríguez, debe solicitar la autorización del Ministerio de Exteriores de EE. UU. para la mayoría de las decisiones, incluso en cuestiones de personal. Además, desde enero, Washington se ha hecho cargo de la gestión de todo el negocio petrolero; se calcula que EE. UU. habría ingresado así 13.000 millones de dólares. Apenas tres de ellos habrían revertido a Venezuela. Todo son estimaciones, ya que ni desde Washington ni desde Caracas se sabe quién vende cuánto petróleo, cuándo y con qué ingresos".

El acuerdo petrolero de Donald Trump con Venezuela refuerza la posición de la presidenta Delcy Rodríguez, según escribe el diario económico alemán Handelsblatt:

"En Caracas, en las conversaciones sobre el sector petrolero siempre se dice que Betancourt, buscado por blanqueo de capitales, es el intermediario entre el régimen y Trump. El Washington Post informa de que altos funcionarios estadounidenses habrían presionado con éxito a las autoridades suizas para que resolvieran un proceso judicial en curso contra Betancourt, con el fin de que pudiera viajar.

No obstante, un influyente banquero de Caracas opina, en una entrevista, que el acuerdo reforzará políticamente a Rodríguez. Y es que Trump depende ahora de que la presidenta lleve a cabo lo antes posible la apertura a las empresas estadounidenses. Mientras tanto, Estados Unidos difícilmente permitiría la celebración de elecciones ni animaría a la líder de la oposición residente en el extranjero, María Corina Machado, a regresar al país.

El objetivo de Trump de integrar a Venezuela como reserva energética de Estados Unidos y convertirla en un gran proveedor de petróleo a las puertas de su propio país solo sería posible con Rodríguez".

También el periódico suizo Neue Zürcher Zeitung ve el pacto petrolero Venezuela-Estados Unidos con ojos críticos:

"La incertidumbre es demasiado alta: aún no existe un Estado de derecho fiable ni un Gobierno elegido democráticamente. Para muchas empresas occidentales, el recuerdo de expropiaciones estatales en el pasado sigue pesando mucho. Para explotar la riqueza petrolera de Venezuela se necesitarían inversiones enormes en tecnología de extracción y medios de transporte. Incluso si se emprendiera esta modernización, llevaría años y no funcionaría de la noche a la mañana.

El servicio especializado Kepler estima que Venezuela apenas podrá aumentar su producción de crudo por encima de los 2 millones de barriles al día para finales de esta década. Los analistas de Rystad Energy llegan a una conclusión similar.

Las inversiones son una cuestión de logística, pero también del precio del petróleo. Deben resultar rentables a largo plazo para las empresas implicadas. Debido a la guerra con Irán y al bloqueo del estrecho de Ormuz, el precio del petróleo se sitúa actualmente en 90 dólares por barril. Tan pronto como las exportaciones desde Oriente Próximo se normalicen de nuevo, es muy probable que el precio del petróleo baje.

Además, es probable que la demanda mundial de combustible disminuya en los próximos años debido a la transición energética y al descenso demográfico. En este contexto, resulta dudoso que merezca la pena invertir en un país políticamente inestable como Venezuela".

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Fuente: Deutsche Welle

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