Han pasado dos años, cuatro meses, 24 días y cinco horas, cuenta Ahmad Hassan al-Din cuando se le pregunta cuándo dejó de ver a su hijo. En abril de 2024, soldados israelíes se llevaron a Saddam, quien acababa de cumplir 17 años, de unos campos agrícolas cerca de los Altos del Golán, una zona de Siria que Israel ocupa desde 1967.
"Dijeron que se lo llevaron porque estaba invadiendo el territorio del Estado de Israel", relató al-Din. "A pesar de que esa zona son nuestras tierras de cultivo y tenemos un permiso válido de la ONU para trabajar allí".
DW preguntó al ejército israelí de qué se le acusaba a Saddam y bajo qué sistema legal. Un portavoz envió un comunicado similar al que se había enviado a otros medios y organizaciones de derechos humanos, en el que se afirmaba que Israel detiene a sirios de quienes sospecha que podrían querer causarle daño. El comunicado no especificó si el ejército consideraba que el hijo del agricultor era una de esas personas.
Desde que capturaron a Saddam, la historia del adolescente sirio se ha convertido en uno de los muchos relatos similares en esta parte del sur de Siria.
Tras la caída del régimen dictatorial de Bashar al Asad en diciembre de 2024, Israel tomó el control de la zona desmilitarizada patrullada por la ONU. Altos funcionarios políticos israelíes declararon nulo el acuerdo de 1974 y afirmaron que las tropas permanecerían en la zona temporalmente para proteger a Israel de ataques transfronterizos.
Sin embargo, desde entonces la presencia de Israel en Siria se ha vuelto permanente. En noviembre de 2025, la Fuerza de las Naciones Unidas de Observación de la Separación (Fnuos) informó a los periodistas que Israel había establecido 10 bases en la zona. Desde estas bases, los soldados israelíes realizan incursiones casi a diario en las provincias sirias de Daraa y Quneitra.
"Estas incursiones suelen consistir en patrullas blindadas por zonas pobladas, seguidas del establecimiento de puestos de control temporales en las carreteras principales, donde se detiene, registra, interroga a todos los civiles sirios que pasan por allí y se les revisa los teléfonos. En algunos casos, también se recogen datos biométricos", escribió en enero la consultora siria Karam Shaar Advisory.
Los soldados israelíes también han realizado redadas en viviendas, negocios y escuelas, y cercado tierras de cultivo y fuentes de agua.
El Centro Sijil, con sede en Siria, documenta las violaciones israelíes del territorio sirio. Entre el 25 de agosto y el 31 de diciembre de 2025, registró 818 incidentes. Desde principios de este año, ha contabilizado 1.632 incursiones.
El Centro Sijil también documenta cuántos sirios han sido detenidos por Israel y afirma que se ha detenido a unas 200 personas desde diciembre de 2024. A diferencia del hijo de Al Din, la mayoría fue puesta en libertad dentro de las 24 horas posteriores a su interrogatorio.
Según los expertos, el hecho de que soldados crucen una frontera y detengan a ciudadanos de otro país, para luego trasladarlos a sus propias prisiones, constituye claramente una violación del derecho internacional. Organizaciones como Amnistía Internacional y Human Rights Watch han calificado las acciones de Israel en el sur de Siria como posibles crímenes de guerra.
Desde la caída del anterior gobierno sirio, los políticos israelíes han insistido en que el sur de Siria debe ser una "zona desmilitarizada".
Políticos de alto rango de Siria e Israel habían participado en conversaciones, con la mediación de Estados Unidos, para reactivar potencialmente el acuerdo de retirada de 1974. Sin embargo, fracasaron a finales de 2025 y en los meses siguientes aumentaron las incursiones israelíes en Siria.
En un análisis publicado esta semana, Elizabeth Tsurkov, investigadora principal no residente del New Lines Institute, con sede en Washington, describió las razones que explican el comportamiento de Israel en Siria: "El primer factor que impulsa el enfoque de Israel hacia Siria es el trauma colectivo del 7 de octubre, que dejó a la población israelí y las instituciones de seguridad con el temor de que se repita una invasión transfronteriza".
Otros motivos incluyen la suposición de Israel de que el nuevo gobierno sirio es hostil, a pesar de que este ha afirmado continuamente que no quiere pelear y no ha lanzado ningún ataque.
La noche del martes de esta semana, aviones israelíes bombardearon la base aérea militar de Abu Duhur, en el norte de Siria, poco después de que una delegación turca la visitó. Tras el ataque, el ministro de Relaciones Exteriores de Siria fue entrevistado por el medio de noticias estadounidense Axios. Allí dijo que durante las negociaciones de un año de duración sobre un acuerdo de seguridad se lograron avances significativos, pero que Israel se retiró.
En un estudio reciente, el centro de estudios sirio Etana planteó otras razones que explicarían las acciones de Israel en Siria. Los investigadores señalaron que el control israelí del pico más alto de Siria, el monte Hermón, le permite a Israel vigilar a Líbano.
La seguridad hídrica también podría desempeñar un papel, sugirieron. "Tras su intervención en Siria tras la caída de Asad, Israel ahora tiene control directo o acceso indirecto a la mayoría de las zonas ricas en recursos hídricos superficiales en Quneitra y el oeste de Daraa", escribieron.
La historia reciente muestra que las zonas de seguridad israelíes a menudo se convierten en territorios ocupados de forma permanente o anexados, dijo H.A. Hellyer, investigador asociado sénior del Royal United Services Institute de Londres.
Pero, de hecho, ante la superioridad militar de Israel, es probable que los sirios estén haciendo lo mejor que pueden, explicó Hellyer a DW. "Siguen por la vía diplomática porque saben muy bien que aquí no tienen ninguna opción militar", señaló.
"Todo esto forma parte de lo que yo describiría como la supremacía israelí", agregó, en referencia a un concepto que describe cómo los Estados poderosos se imponen sobre los más débiles mediante la pura fuerza de las armas. "Básicamente significa que son supremos. Tienen la capacidad de hacer lo que quieran. Nadie tiene la capacidad de decir que no y las leyes y las reglas quedan de lado, sin que haya ningún tipo de consenso", concluyó.
Fuente: Deutsche Welle
