Pesimismo entre los iraníes, atrapados por la incertidumbre

Pesimismo entre los iraníes, atrapados por la incertidumbre


Un día, las autoridades iraníes hablan de negociaciones, avances e incluso del alivio de sanciones, y al día siguiente advierten sobre represalias, nuevos ataques y amenazas a la infraestructura crítica de Irán.

Para muchos, esa incertidumbre se ha vuelto psicológicamente más perjudicial que la guerra misma. El problema ya no es solo el miedo a la violencia, sino también la incapacidad de imaginar un futuro estable.

Una abogada residente en Teherán que nos pide quedar en el anonimato comenta a DW que "la característica más importante de este momento es que se desconoce cuándo acabará la guerra". La mujer añade que, "cuando no puedes planificar cómo sobrellevar las adversidades, te ves sometido a una presión enorme".

Asegura que ya no tiene motivación para trabajar ni para emprender nada nuevo. Incluso hablar con libertad en sociedad le resulta difícil. En la ciudad donde creció, dice sentir ahora una sensación de distanciamiento hacia algunas de las personas que la rodean.

"Hemos perdido toda esperanza", confiesa a DW un residente de la ciudad de Isfahán. "Esta inestabilidad entre la paz y la guerra ha convertido nuestro estado mental en un juego. No tenemos perspectivas claras para nuestro futuro ni para nuestra seguridad psicológica y económica".

Esta misma persona señal que toda la experiencia ha resultado destructiva, ya que la confianza en cualquiera de los bandos en conflicto, en gran medida, se ha desplomado.

La incertidumbre actual puede pesar, sobre todo, en los iraníes más jóvenes, porque muchos no tienen recuerdos directos de la guerra entre Irán e Irak (1980-1988) ni de la vida bajo una amenaza militar prolongada.

Una enfermera del oeste de Irán explica a DW que "la gente empieza a vivir como si el único objetivo fuera simplemente superar el día a día". Para una generación sin experiencia directa con un conflicto prolongado, la situación resulta aún más desconcertante, porque carecen de un modelo mental sobre cómo afrontar un periodo así. Según ella, muchas personas experimentan agotamiento generado por la incertidumbre.

Y eso es perceptible en hospitales y clínicas, donde los pacientes se muestran cada vez más irritables, insatisfechos y propensos a reaccionar con agresividad. A su juicio, esa ira es inseparable del clima social general.

Saeed Paivandi, profesor de la Universidad de Lorena (Francia), dice a DW que los datos disponibles y las investigaciones de campo indican que en Irán existe una desesperación generalizada respecto al futuro y una intensa ira ante la incapacidad del Gobierno para gestionar la vida cotidiana y gobernar con eficacia.

Paivandi alude a una encuesta realizada por el Ministerio del Interior de Irán en mayo de 2026, según la cual, alrededor del 60 por ciento de la población siente desesperanza hacia el futuro. También cita resultados de estudios más recientes publicados por IranWire: el 64 por ciento de los encuestados mostró ira, desesperación en cerca del 50 por ciento, depresión en el 48 por ciento, y miedo y ansiedad en aproximadamente el 45 por ciento.

En su opinión, los niveles de ira, depresión y ansiedad han aumentado entre 10 y 12 puntos porcentuales aproximadamente. Esto sugiere que la represión estatal, seguida del ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán, ha dejado una profunda huella en la percepción que la gente tiene de la vida, la política y el futuro.

Paivandi también comenta otra tendencia llamativa que los datos revelan: alrededor de un tercio de los iraníes expresa ahora su deseo de emigrar, una cifra que aumenta entre los grupos más jóvenes y con mayor nivel educativo.

En este contexto, los expertos sostienen que la actual crisis psicológica de Irán va más allá de los altos el fuego, la diplomacia y la escalada militar.

Si bien el conflicto externo es importante, el país es de por sí una sociedad debilitada por la alta inflación, la represión, la desconfianza y una persistente sensación de oportunidades truncadas.

El momento actual es tan difícil, porque ninguna de las partes ha ofrecido a la población una perspectiva clara y creíble, sino que más bien esta se enfrenta a mensajes contradictorios a diario, y la incertidumbre es la realidad cotidiana.

Y el problema es que, cuanto más se prolongue este limbo, más difícil será para los iraníes recuperar la confianza o contar con la energía necesaria para poder imaginarse un futuro.

Fuente: Deutsche Welle

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