Pakistán asumió un papel protagonico en los esfuerzos de paz entre Estados Unidos e Irán, acogiendo conversaciones y actuando como intermediario entre las partes beligerantes. Para Islamabad hay mucho en juego, pues las autoridades consideran que la estabilidad en el Golfo está estrechamente ligada a los propios intereses económicos y de seguridad del país. De hecho, un enfrentamiento más amplio entre EE. UU. e Irán podría perturbar las rutas comerciales, agravar las presiones energéticas, avivar las tensiones sectarias y desestabilizar aún más las delicadas regiones fronterizas de Pakistán con Irán.
El prestigio internacional también está en juego para Pakistán, pues sus representantes tratan de poner fin a un conflicto que afecta al mundo entero, pero al mismo tiempo enfrentan el peligro de dañar su reputación. “Pakistán corre el riesgo de ser objeto de crecientes críticas si fracasan sus esfuerzos por reactivar las conversaciones entre EE.UU. e Irán, especialmente después de haber asumido públicamente un papel de mediación destacado”, declaró a DW Michael Kugelman, investigador principal para el sur de Asia en el Atlantic Council, con sede en Washington.
“Con las conversaciones estancadas, las opciones de Pakistán son limitadas, ya que un mediador no puede obligar a dos partes profundamente recelosas a negociar”, añadió.
A principios de esta semana, un reportaje publicado en medios estadounidenses puso en duda la neutralidad de Pakistán en el conflicto con Irán. Citando a funcionarios estadounidenses anónimos, CBS News informó que Pakistán permitió a Irán estacionar sus aviones en bases aéreas pakistaníes, protegiéndolos así de los ataques estadounidenses.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Pakistán respondió de inmediato calificando el informe de “engañoso” y “especulativo”. En un comunicado oficial, Islamabad afirmó que la actividad de los aviones estaba vinculada a acuerdos diplomáticos y logísticos relacionados con los esfuerzos de paz en curso, y que en ella participaba personal de múltiples partes. El ministerio también advirtió que “las informaciones no verificadas y sensacionalistas” corrían el riesgo de socavar iniciativas diplomáticas delicadas.
China ha animado abiertamente a Pakistán a ampliar su papel diplomático. Según la agencia de noticias AFP, el ministro de Asuntos Exteriores chino, Wang Yi, instó a Islamabad a “intensificar” los esfuerzos de mediación entre Irán y Estados Unidos y a ayudar a estabilizar la región, especialmente en torno al estrecho de Ormuz.
Sin embargo, sigue sin resolverse la cuestión de hasta qué punto Pakistán puede contribuir a salvar la brecha entre Washington y Teherán. Estados Unidos e Irán celebraron una cumbre de alto nivel en Islamabad el mes pasado, pero los esfuerzos posteriores de Pakistán por establecer conversaciones directas han fracasado.
“El resultado de las conversaciones nunca estuvo garantizado, ni estaba en manos de Pakistán”, declaró a DW Imtiaz Gul, analista de seguridad independiente. “Todo dependía de la voluntad de Trump de entablar conversaciones basadas en la propuesta de diez puntos de Irán. El acuerdo también dependía de la voluntad de Irán de ceñirse a todas las exigencias o de reajustarlas para alcanzar un término medio”, añadió.
Aunque Islamabad mantiene relaciones de trabajo tanto con Estados Unidos como con Irán, cada movimiento diplomático corre el riesgo de generar recelos por una u otra parte. Los críticos en Washington se preguntan si Pakistán se muestra demasiado indulgente con Teherán, mientras que los funcionarios iraníes se mantienen cautelosos debido a los vínculos militares y estratégicos que Pakistán mantiene desde hace tiempo con Estados Unidos y Arabia Saudita.
Un paso en falso por parte de Pakistán también podría tensar sus relaciones con China o con los rivales de Irán en Medio Oriente. “Es probable que Pakistán siga intentándolo, pero las expectativas deben seguir siendo limitadas. Islamabad no está en condiciones de influir de manera significativa en las tensiones entre EE. UU. e Irán. Su papel principal es mantener abiertas las vías de comunicación cuando el diálogo directo se vuelve difícil”, declaró a DW Fatemeh Aman, experta en relaciones Irán-Pakistán.
“Las principales disputas entre Teherán y Washington —sanciones, seguridad regional y cuestiones nucleares— están fuera del alcance de la influencia de Pakistán. Al mismo tiempo, Pakistán se esfuerza por equilibrar sus relaciones con Irán, Estados Unidos y los Estados árabes del Golfo, lo que genera desconfianza en todas las partes. A medida que aumentan las tensiones, mantener ese equilibrio se vuelve cada vez más difícil”, subrayó Aman.
Fuente: Deutsche Welle
