Orbán convierte las fricciones con Ucrania en arma electoral

Orbán convierte las fricciones con Ucrania en arma electoral

Para distraer la atención de la corrupción, el nepotismo y la mala situación económica antes de las elecciones del 12 de abril y presentarse como la única “opción segura”, el primer ministro húngaro Viktor Orbán y su partido, Fidesz, inventan amenazas externas ficticias.

Entre otras, una “mafia ucraniana” que roba a los húngaros y una “Bruselas belicista” que quiere aumentar los impuestos en Hungría y enviar reclutas húngaros al frente. Además, dicen que hay millones de inmigrantes ilegales que quieren asaltar las fronteras húngaras debido a la guerra en Oriente Medio.

Hasta ahora, todo esto no ha logrado sacar al partido de Orbán de su bajón en las encuestas. Al contrario, cada vez más institutos de sondeos ven al partido de la oposición Tisza, con su líder Peter Magyar, como ganador de las elecciones. Probablemente por eso, la farsa electoral se está volviendo seria y Orbán, con un cálculo cínico, deja que las ficciones se conviertan en crisis política real. El último acto de esta puesta en escena es la acusación de un “ataque antihúngaro” de Ucraniacontra Hungría.

El motivo concreto es el conflicto por un supuesto “bloqueo petrolero” de Ucrania contra Hungría. Las relaciones entre ambos países se agravan cada día más. La Unión Europea ha intentado mediar, sin éxito hasta ahora.

El conflicto comenzó después de que Rusia bombardease a finales de enero de 2026 un nudo del oleoducto Druschba cerca de la ciudad de Brody, en el oeste de Ucrania. Por este oleoducto fluye petróleo ruso hacia Hungría y Eslovaquia. Según datos ucranianos, el bombardeo causó graves daños al oleoducto y a las instalaciones asociadas. Desde entonces, ya no se puede bombear petróleo por él.

El Gobierno húngaro acusa a Ucrania de no reparar deliberadamente el oleoducto y de someter a Hungría y Eslovaquia a un “bloqueo petrolero”. El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, respondió a la acusación diciendo que arreglarlo llevaría mucho tiempo y que los equipos de reparación no pueden trabajar o solo pueden hacerlo con dificultades debido a la situación de guerra. Hasta ahora, Zelenski no ha respondido a la petición de Hungría y Eslovaquia de que sus propios equipos de inspección revisen el oleoducto.

Orbán aprovechó el conflicto para vetar el paquete de créditos de 90.000 millones de euros que la UE tenía previsto conceder a Ucrania. A finales del año pasado, él había dado su visto bueno al paquete, con la condición de que Hungría no tuviera que asumir garantías financieras, es decir, que no fuera responsable en caso de que Ucrania incumpliera posteriormente sus obligaciones de pago.

El propio Orbán se atreve a afirmar que Ucrania es un “enemigo” y que “no existe como país independiente”. Afirma que Ucrania es “una cáscara de huevo vacía” y que, incluso antes de la guerra de 2022, ya era incapaz de sobrevivir como país independiente. El jueves 5 de marzo de 2026, Orbán declaró finalmente que el “bloqueo petrolero” de Ucrania será vencido “por la fuerza”.

Después de todo esto, Zelenski pareció perder la paciencia. En una reunión del Gobierno celebrada en Kiev, dijo: “Esperamos que nadie en la Unión Europea bloquee los 90.000 millones de euros. De lo contrario, daremos la dirección de esa persona a nuestras fuerzas armadas, a nuestros chicos, para que la llamen y le hablen en su idioma”.

Aunque no mencionó a Orbán por su nombre, no hay duda de que se refería al primer ministro húngaro. Es poco probable que Zelenski haya expresado estas amenazas en serio, pero, por otro lado, es imposible que desconozca el alcance que pueden llegar a tener esas palabras.

Para Orbán y el Gobierno húngaro, la declaración del mandatario ucraniano les debió de parecer un regalo inesperado del cielo, que provocó reacciones previsibles. El primer ministro comentó las palabras de Zelenski diciendo que no las consideraba dirigidas contra él personalmente, sino como un ataque a toda la nación húngara. Su narrativa fue inmediatamente adoptada por los medios de comunicación húngaros afines al Gobierno.

Con esta escalada, Orbán y su partido probablemente también hayan tendido una trampa a su adversario de la oposición, Peter Magyar, en la campaña electoral. El líder del Tisza intentó esquivar al menos una de ellas: comentó la amenaza de Zelenski dirigida a Orbán diciendo que ningún jefe de Estado de otro país puede amenazar a un húngaro.

Fuente: Deutsche Welle

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