“Si los políticos europeos escucharan con más atención, la pregunta no sería ‘¿cómo estabilizar Haití?’, sino ‘¿cómo permitimos que una nación caribeña se volviera tan frágil desde el inicio?’ Esto nos obliga a mirar nuestra historia colonial y también a preguntarnos por qué seguimos tratando las crisis de las islas pequeñas como problemas regionales y no como una responsabilidad global”, dice a DW Ashley Lashley, asesora de la ONU, representante de las juventudes de los países del CARICOM (Comunidad del Caribe).
Desde la I Asamblea Parlamentaria EU-Caribe en St. John, capital de Antigua y Barbuda, Ashley Lashley profundiza en los desafíos actuales de los Estados caribeños y recuerda a los europeos que “las vulnerabilidades no tienen por qué ser un destino”.
Por eso mismo, en los tres días de sesiones -con asistencia de especialistas internacionales, representantes regionales y legisladores caribeños y europeos-, la agenda incluyó resiliencia climática, transición energética, comercio e inversiones, así como crimen transnacional organizado y Haití.
Cabe recordar que de Antigua y Barbuda sale un claro mensaje hacia la próxima cumbre de la Organización de Países Africanos, Caribeños y del Pacífico (ACP; Guinea Ecuatorial, 27-29 de marzo de 2026). Los recientes acontecimientos en aguas de mar Caribe y también los prolongados conflictos tanto entre Venezuela y Guyana como entre Belice y Guatemala -ambos ahora en la Corte de Justicia Internacional-, se trataron en el encuentro de St. John.
“El respeto a la integridad territorial, como se describe en el artículo 2 de la Carta de Naciones Unidas, es absolutamente fundamental para la prevención de conflictos armados y la protección de civiles alrededor del mundo”, comenta a DW Robert Biedron, eurodiputado por Polonia y jefe de la última Misión de Observación Electoral de la UE a Guyana. “En Europa vemos claramente las trágicas consecuencias de la brutal e ilegal invasión de Rusia a Ucrania”, agrega Biedron, abogando por juntar fuerzas para defender el multilateralismo.
El delicado momento geopolítico actual es el mayor acicate para que la UE afiance antiguos lazos y busque formar nuevos. En esa luz se les está dando empuje tanto a las relaciones con los quince países del CARICOM como con la organización de los países ACP -donde están Cuba, Haití, República Dominicana, Guyana y Surinam.
Por otro lado, en el marco de los planes de desarrollo regionales, las inversiones de la estrategia europea Global Gateway para la transición verde y digital se ofrecen, por ejemplo, como una oportunidad a los países insulares, amenazados tanto por el alza del nivel del mar como por las sequías. Desde los países del Caribe se subraya la necesidad de cooperación para dotar a las escuelas caribeñas de energía solar.
“La crisis climática es evidente. También lo es la cíclica recuperación tras catástrofes, la erosión costera y hoy, incluso el sargazo que invade y asfixia nuestras costas”, vuelve Lashley, que dirige la Ashley Foundation, orientada a promover entre las juventudes caribeñas la educación climática y la búsqueda de soluciones pragmáticas.
“La inseguridad energética se traduce en la región en que la mayoría de las islas siguen importando combustibles fósiles y el precio del combustible se traduce a su vez en una heredada ansiedad climática. Los jóvenes se gradúan en economías con oportunidades limitadas, con supervivencia costosa, de donde se ven obligados a emigrar”, plantea Ashley Lashley.
“¿Por qué somos tan dependientes de este sistema en pleno 2026? ¿Por qué no aceleramos más la transición hacia las energías renovables? ¿Por qué heredamos más deuda después de cada ciclo de catástrofes?”, cuestiona la activista de Barbados, país que viene liderando las propuestas internacionales de reestructuración de deuda por acción climática.
Cabe anotar que el primer encuentro de la Asamblea EU-Caricom tuvo lugar en una región donde se detectan las tasas más altas de homicidios del mundo, impulsadas por las rutas del narcotráfico, el crimen transnacional organizado y la proliferación de armas. Es una región donde también se ubican algunos importantes paraísos fiscales.
A este respecto, tanto en el lado caribeño como en el europeo, el dedo acusador y sus políticas de mano dura coexisten con la visión de la responsabilidad compartida y la necesidad de una respuesta global. ¿Cómo se evalúa esto desde la perspectiva de las juventudes de los países caribeños? ¿Se sienten suficientemente escuchados? “A veces, pero no lo suficiente ni con la coherencia necesaria”, responde Ashley Lashley.
“El Caribe enfrenta una situación compleja. Años de inestabilidad política, violencia de bandas, infraestructuras debilitadas por múltiples choques. ¿De dónde vienen las armas? La mayoría de los países de la región no las fabrican y, sin embargo, la violencia armada aumenta y se complica porque somos pequeños países insulares con enormes costas y débil capacidad para vigilarlas”, agrega Lashley, consciente de la importancia de interpelar a sus propios políticos.
“La situación en Haití lo deja dolorosamente claro. Esta no es solo una historia de crisis, sino un espejo de la geopolítica”, concluye.
Fuente: Deutsche Welle
