Desde 1990, ningún primer ministro húngaro ha podido eludir la obligación tácita de reconocer su responsabilidad hacia los húngaros que viven en el extranjero. Esto se debe al “trauma de Trianón”: tras la Primera Guerra Mundial, Hungría perdió más del 70 por ciento de su territorio mediante el Tratado de Trianón (1920). Como consecuencia, millones de húngaros vivían en otros países, donde a menudo fueron tratados como ciudadanos de segunda clase.
Ningún otro jefe de Gobierno húngaro ha instrumentalizado tanto a los “húngaros en el extranjero” –como se los llama en Hungría-, como Viktor Orbán. Esto se aplica especialmente al millón y medio de húngaros que viven en Transilvania, Rumania, quines constituyen la mayor minoría húngara de Europa. Orbán transformó su órgano representativo, la Unión Democrática de Húngaros de Rumania (RMDSZ), en una extensión de su partido Fidesz hace años.
El sociólogo Tamas Kiss, originario de Cluj-Napoca, en Transilvania, habla de “autocracia étnica”. Una dependencia similar de Orbán y Fidesz existe dentro de la Unión de Húngaros de Voivodina (VMSZ) en Serbia y, en menor medida, dentro de los partidos húngaros en Eslovaquia y Ucrania.
Pero para todos los políticos leales a Orbán en Rumania, Serbia y Eslovaquia, el cambio de poder en Budapest también ha marcado un punto de inflexión. El nuevo primer ministro, Péter Magyar, les ha exigido que mantengan la neutralidad política a partir de ahora. El político tiene la intención de reformar el corrupto sistema de apoyo financiero a las minorías húngaras.
Los partidos húngaros en Rumania y Serbia ejercen una considerable influencia en la política gubernamental de sus respectivos países, especialmente en Rumania. Además, el apoyo financiero del gobierno de Orbán a la red de instituciones de minorías también se ha convertido en un problema transfronterizo. En los últimos 16 años, estimaciones conservadoras sitúan este apoyo en más de tres mil millones de euros, destinándose la mayor parte de los fondos a Rumania. No se dispone de cifras verificables, y es que el apoyo a los húngaros en el extranjero se gestiona a través de un sistema completamente opaco.
Muchos húngaros pertenecientes a esta minoría poseen la ciudadanía húngara y el derecho a votar en las listas de los partidos en las elecciones parlamentarias húngaras desde 2014. De particular importancia son los más de 500.000 sajones de Transilvania con ciudadanía húngara. Estos suelen votar mayoritariamente a Fidesz.
Orbán, para ganarse a este electorado, estableció una narrativa histórica profundamente revisionista: Hungría se desgarró en el siglo XX como ningún otro país en Europa y sigue sufriendo las consecuencias.
Dicha retórica no impidió que el autócrata de Budapest mantuviera excelentes relaciones con políticos nacionalistas, como el presidente serbio, Aleksandar Vucic, y el primer ministro eslovaco, Robert Fico.
“Orbán ha comprado el apoyo político de los húngaros rumanos y también de una gran parte de la minoría”, explicó a DW Peter Eckstein-Kovacs, abogado, destacado político liberal de la minoría húngara en Rumania y exministro de Minorías. “De esta forma, la mayor parte de la dirección del RMDSZ se ha convertido en un portavoz absoluto de Fidesz”, concluyó.
El futuro primer ministro de Hungría, Péter Magyar, ya se reunió con los representantes políticos de las minorías húngaras en Rumania, Serbia y Eslovaquia, y les instó a mantener la neutralidad política en el futuro.
Magyar también tiene la intención de apoyar a las minorías húngaras y su gobierno, dijo, y no pretende restringir los derechos ya alcanzados. Sin embargo, anunció planes para revisar retrospectivamente la legalidad de todos los pagos a las minorías desde 2010 con el fin de reorganizar el sistema de apoyo financiero de manera transparente.
El abogado y político liberal Peter Eckstein-Kovacs cree que “debemos retomar la idea original de los grupos de defensa de las minorías, que implicaba que todos los movimientos no extremistas pudieran coexistir dentro de una misma organización” y añade que prevé con el nuevo gobierno una revisión radical de la política hacia las minorías: “Existen precedentes históricos muy negativos. (….) Sería fundamental crear las condiciones necesarias para que Hungría no vuelva a hacer a sus minorías lo que se les hizo bajo el régimen de Orbán”.
Fuente: Deutsche Welle

