Merz visita a Trump con un plan: ser menos cauteloso

Merz visita a Trump con un plan: ser menos cauteloso

En las últimas semanas, el canciller Friedrich Merz ha intentado cambiar su imagen de canciller más preocupado de los asuntos internacionales que de los locales, y se ha concentrado en los problemas de casa, especialmente en la búsqueda de una reelección contundente como presidente de la Unión Cristianodemócrata (CDU). E inmediatamente, logrado ese objetivo, Merz volvió a su incansable trabajo como diplomático.

Primero China, ahora Estados Unidos. Merz dedicó casi toda la semana a mejorar las relaciones con las altas autoridades de Pekín, algo que seguramente fue vigilado de cerca por Washington. Precisamente a la capital estadounidense llegará el lunes 2 de marzo el canciller alemán, donde espera reunirse con el presidente Donald Trump. El objetivo de Merz es hablar en un plano de mayor igualdad que las últimas veces con el mandatario de la principal potencia planetaria.

Trump sufrió recientemente una importante derrota cuando la Corte Suprema de su país anuló aspectos claves de su estricta política arancelaria, entre ellos los que pesaban sobre Alemania y la Unión Europea. Merz comentó esto en conversación con la cadena alemana ARD, donde dijo que se trataba de “una decisión interesante, una que muchos esperaban: que la Corte Suprema en Washington muestre los límites al Gobierno”.

Sin embargo, siguen abiertos muchos temas importantes y controvertidos en la relación transatlántica, incluido el de los aranceles. El mismo Merz dijo que la decisión de la Corte Suprema afecta solo al arancel general introducido por Trump, no a los aranceles sectoriales. Y, tras la sentencia de la Justicia, el Gobierno de Estados Unidos ya impuso nuevos gravámenes a la mayoría de los países.

Por lo anterior, la política comercial sigue siendo un tema clave en las conversaciones que tendrá el canciller con Trump. El portavoz del Ejecutivo alemán, Stefan Kornelius, dijo en Berlín: “Quizás el viaje llegue en un buen momento para discutir los próximos pasos directamente con el presidente, en una posición coordinada con la Unión Europea”.

El año pasado, tras asumir su cargo en mayo, Merz se mostró siempre cauteloso con Trump. Ya podía considerar un éxito que su primera visita a la Casa Blanca transcurriera sin contratiempos. Poco más tarde, el canciller alemán comenzó a presionar a Estados Unidos, junto a otros líderes europeos, a favor de Ucrania. Y a comienzos de 2026, los representantes del Viejo Continente finalmente entendieron que valía la pena ponerse más firmes con el hombre de la Casa Blanca.

Cuando Trump empezó a amenazar con anexar Groenlandia, el tono cambió, incluido el de Merz. Alemania y otros países europeos de la OTAN comprometieron su respaldo a Dinamarca y a los groenlandeses. Como resultado, Trump dejó de insistir con este tema.

Y cuando Trump criticó el despliegue de soldados alemanes junto a los estadounidenses en Afganistán como algo sin importancia, Merz le respondió en el Bundestag con estas palabras: “No permitiremos que este despliegue, que también llevamos a cabo en interés de nuestro aliado Estados Unidos, ahora sea menospreciado y denigrado”.

No está claro si habrá paz en Ucrania. Incluso el presidente Volodimir Zelenski se ha abierto a la posibilidad de ceder territorio, aunque sea de forma temporal, para que cesen los combates. Sin embargo, Ucrania rechaza categóricamente la pretensión rusa de que le sean cedidos también territorios que aún no han sido conquistados.

Merz seguramente planteará en Washington la importancia de Ucrania para Europa. La guerra de agresión rusa lleva ya cuatro años, y no se ve un final a la vista. Está por verse si Merz será escuchado por Trump.

Fuente: Deutsche Welle

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