El canciller alemán, Friedrich Merz, no quiso sermonear a Donald Trump sobre derecho internacional. Sin embargo, la gran mayoría de los expertos coincide en que los ataques estadounidenses-israelíes contra Irán fueron ilegales, según el derecho internacional.
“No se trata tanto de cómo el Gobierno alemán evalúa realmente las acciones israelíes-estadounidenses, sino de restablecer la calma en la relación transatlántica”, comenta a DW Henning Hoff, del Consejo Alemán de Relaciones Exteriores.
Friedrich Merz parece ahora respaldar las acciones de Trump. No las avala plenamente, expresa dudas, pero no las condena. Y esto no es del todo nuevo. Tras el ataque de EE. UU. a Venezuela , en enero de 2026, y el secuestro del presidente Nicolás Maduro, el canciller calificó evasivamente la situación legal de “complicada”. Aquella intervención también fue considerada unánimemente una violación del derecho internacional.
Y cuando Israel atacó las instalaciones nucleares iraníes en el verano pasado de 2025, el canciller comentó: “Ese es el trabajo sucio que Israel hace por todos nosotros”. “De hecho, el canciller parece tener una relación circunstancial con el derecho internacional”, afirma Henning Hoff.
Esta actitud del canciller no ha sentado bien a todos los políticos alemanes, tampoco a la coalición gobernante, formada por los partidos conservadores CDU/CSU y el socialdemócrata SPD. El experto en política exterior del SPD Adis Ahmetovic afirmó al respecto: “Compartimos el objetivo de que Irán no posea una bomba nuclear”. Sin embargo, esto no justifica “una guerra con consecuencias imprevisibles para toda la región”, comentó Ahmetovic.
Por su parte, la oposición ha reaccionado de manera más dura. El político de Los Verdes, Jürgen Trittin, dijo: “Posicionarse ahora de manera abierta contra al derecho internacional viola los intereses fundamentales de seguridad de Alemania”.
Lea Reisner, de La Izquierda, calificó la reunión de Merz con Trump como “un encuentro digno, pero infructuoso”.
Por su parte, el político de la CSU Alexander Hoffmann ha salido al paso de las críticas diciendo que, aunque el derecho internacional tiene, efectivamente, la máxima prioridad, ello no debe suponer una cláusula de protección de una dictadura del terror. Y agregó: “El objetivo debe ser estar inequívocamente codo con codo con Estados Unidos”.
Hace poco más de un año, la actitud de Merz hacia Trump era muy diferente cuando expresaba su asombro por la humillación del republicano hacia el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, en directo en la Casa Blanca.
Henning Hoff cree que “Merz sabe que Europa, especialmente Alemania, necesita tiempo tras décadas de descuido para desarrollar sus propias capacidades de defensa y disuasión que, de ser necesario, sean suficientes para disuadir a la Rusia de Vladimir Putin de nuevas agresiones, incluso sin Estados Unidos. Pero esto no sucederá de la noche a la mañana. Hasta entonces, parece que Merz piensa que, de ser necesario, Alemania debe ponerse del lado de la administración Trump”. Además, al canciller le preocupa “evitar cualquier cosa que, en opinión de Merz, pueda perjudicar actualmente la economía alemana”.
Si esta es la estrategia de la canciller, sin duda, tiene un precio. Los aliados europeos, Gran Bretaña y España, han señalado que Merz guardó silencio y no los defendió cuando Trump los criticó duramente por no poner a su disposición sus bases militares para atacar Irán.
Merz también declaró en la Casa Blanca que era necesario convencer a España de que debía aumentar su gasto en defensa. Posteriormente, el canciller alemán aseguró que había defendido a ambos gobiernos en una conversación privada con Trump. Sin embargo, el ministro de Exteriores español, José Manuel Albares, considera que la conducta de Merz es una traición.
A esto se suma la posible acusación de doble moral que podrían plantear Rusia, China o países críticos del Sur Global. Para el Gobierno alemán, Trump cruzó una línea roja cuando habló de apoderarse de Groenlandia por la fuerza si fuera necesario. En cambio ahora, en el caso de Irán, le parece que casi cualquier medio está justificado.
Henning Hoff, del Consejo Alemán de Relaciones Exteriores, coincide: “El hecho de que el Gobierno alemán y los Estados europeos en su conjunto estén debilitando cada vez más sus principios de política exterior, es decir, su compromiso con el derecho internacional y un orden basado en normas, es un hecho peligroso, y la acusación de doble moral no debe desestimarse”.
Fuente: Deutsche Welle

