Durante las últimas seis semanas de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, varios miembros de la OTAN se han mantenido al margen. Varios aliados de EE.UU. se han mostrado cautelosos a la hora de apoyar la acción militar y otros han prohibido directamente el uso de su infraestructura militar. Por su parte, los países bálticos han adoptado un enfoque diferente.
Los tres calificaron la operación “Furia Épica” contra Irán de “comprensible”, dado el programa nuclear de ese país, así como las amenazas a los países vecinos y su apoyo a la agresión de Rusia contra Ucrania, tal y como lo expresó el presidente de Letonia, Edgars Rinkevics.
Los líderes bálticos también celebraron el asesinato del líder supremo de Irán, Ali Jamenei, a finales de febrero, señalando lo que consideran una nueva oportunidad para que el pueblo iraní decida su propio futuro.
Estonia ha dicho que va a considerar un posible despliegue de sus buques de desminado en el estrecho de Ormuz. Lituania ha ido más allá, expresando su disposición al envío de tropas para ayudar a Washington en caso de que se le solicite.
El presidente de Lituania, Gitanas Nauseda, fue quien mejor articuló el razonamiento detrás de este apoyo. “No podemos decir, por un lado, que la presencia de tropas estadounidenses en territorio lituano es algo natural y que la aceptamos como un hecho, pero cuando se nos pide que contribuyamos a misiones internacionales, contestar que no es asunto nuestro”, declaró Nauseda a medios lituanos.
Para los países bálticos, apoyar a EE. UU., su aliado más poderoso, se considera crucial para su propia seguridad, sobre todo en relación con la amenaza que supone Rusia para ellos.
Esta misma semana, la vocera del Ministerio de Exteriores ruso, Maria Zajarova, advirtió a los tres países de “graves consecuencias” por supuestamente permitir el uso de su espacio aéreo a drones que atacan Rusia. Los tres países niegan rotundamente estas acusaciones.
Desde el estallido de la guerra con Irán, los países bálticos han vuelto a posicionarse como los “aliados modelo” de Estados Unidos. Así es como los describió el secretario de Defensa de EE.UU., Pete Hegseth, junto a Polonia y los países del Golfo.
Al igual que Polonia, los países bálticos también fueron de los primeros miembros de la OTAN en responder al llamamiento del presidente estadounidense para aumentar el gasto en defensa, y ahora se encuentran entre quienes más aportan de la alianza. En 2025, Polonia destinó el 4,5 por ciento del PIB a defensa, Lituania el 4 por ciento, Letonia el 3,7 por ciento y Estonia el 3,4 por ciento. En comparación, Estados Unidos gastó el 3,2 por ciento del PIB.
El investigador Sergejs Potapkins, del Instituto Letón de Asuntos Internacionales, dice que esta política tiene como objetivo “tratar de no irritar a Donald Trump y, en general, no entrar en su campo de atención, para que este tipo de relación con los países bálticos, que existe desde 2022, continúe el mayor tiempo posible”.
Como parte de los preparativos para la menor participación de EE.UU. en la OTAN, Potapkins destaca el despliegue de contingentes militares aliados de otros países. Estas fuerzas están estacionadas en cada uno de los países bálticos.
En Lituania, esto incluye a la 45.ª Brigada Blindada alemana. Actualmente cuenta con unos 1.800 efectivos, y hay planes para aumentar el despliegue a 4.800 militares y 200 civiles para 2027.
Una brigada multinacional liderada por Canadá en Letonia cuenta con unos 2.000 efectivos. En Estonia, hay unos 1.500 soldados estacionados como parte de un grupo de combate multinacional liderado por el Reino Unido.
“Aumentar el contingente es ahora la máxima prioridad tanto para los diplomáticos como para los militares en las conversaciones con los socios. Este es uno de esos casos en los que más, es mejor”, explica a DW Potapkins.
Además, sostiene que los países bálticos deberían actuar con rapidez para preparar su infraestructura militar -sistemas antitanque y antidrones- por si Estados Unidos revisa su papel en la OTAN. Si eso ocurre, es probable que otros aliados de la OTAN se centren en su propia seguridad, dejando a los países bálticos con poco margen de maniobra.
Fuente: Deutsche Welle

