Los awajún amazónicos y su lucha contra el olvido

Los awajún amazónicos y su lucha contra el olvido


"Con el trabajo de toda la comunidad hemos logrado alzar sobre el nivel del agua nuestro pequeño puerto", explica a DW Aníbal Díaz, pamuk (autoridad máxima) de la comunidad awajún de Umukai en el departamento de Amazonas (Perú). Gracias a un proyecto de cooperación internacional, su comunidad dispone ahora de un desembarcadero que no se inunde tan rápidamente y también está conectada para alertar y responder rápidamente a emergencias como las inundaciones por las crecidas del río.

En la cosmogonía awajún, en el origen de los tiempos, fue el jempe, un colibrí muy valiente, quien robó el fuego con la punta de su cola para entregárselo a los humanos. Y Jempe Etsejui ('el colibrí informa') se llama el sistema digital y comunitario de alerta temprana de catástrofes que acaba de ser instalado en 19 comunidades amazónicas en articulación con el Gobierno Territorial Autónomo Awajún (GTAA). Se parte del supuesto de que el Jempe Etsejui movilizará la asistencia local y hará llegar con celeridad la alerta a la autoridades competentes.

"Nuestro pueblo tiene 70.000 habitantes, un territorio de 3 millones de hectáreas y 528 comunidades", cuenta a DW Matut Impi, lideresa del GTAA. "Ya que el Estado desampara cada vez más a los pueblos indígenas, nuestro autogobierno, en el marco de la libre determinación, tiene la finalidad de proteger nuestros territorios, nuestros cerros, las fuentes de agua", agrega.

La waisam (vicegobernadora) subraya que el GTAA no es parte del gobierno peruano, tampoco querría reemplazarlo, sino interactuar para enfrentar los grandes desafíos.

En Bagua, a más de mil kilómetros de Lima y a 350 kilómetros del aeropuerto más cercano, Matut Impi describe el impacto de la minería legal e ilegal, del narcotráfico, las invasiones o la trata de personas. Los planes de nuevas concesiones para las diversas industrias extractivas atizan los temores. Y la desnutrición infantil pone en evidencia la falta de asistencia en la salud. Por otro lado, "el VIH está incrementándose, hay mucha población joven afectada. También tenemos muchos casos de violencia sexual y un alto índice de niños sin padre", informa Matut Impi.

En cuanto a la defensa de su cultura, desde el GTAA están capacitando a las mujeres awajún en talleres para promover la artesanía y la economía comunitaria, también para preservar su idioma. "Estamos trabajando en la actualización de un diccionario awajún recuperando términos y nombres de árboles y plantas que se están perdiendo", apunta.

En cualquier caso, los awajún no se han sentado a esperar las respuestas del gobierno central. Y es que si a Bagua se llega desde Chiclayo en ocho horas por carretera, a comunidades más alejadas sólo se accede después de horas y horas por vía fluvial, el río Marañón y sus afluentes.

Por eso, "ante el incremento de amenazas y de actividades ilegales que atentan contra nuestro territorio y nuestras vidas, hemos visto necesario reactivar nuestras propias guardias", subraya la waisam. Estas guardias integran el proyecto de Respuesta Rápida Indígena que cuenta ahora con dos centros comunitarios con paneles solares conectados a Internet y el Jempe Etsejui para alertar de peligros como derrames de petróleo y deslizamientos de tierras. "Entre 2023 y 2026, nuestra guardia ha logrado detener 60 dragas de minería ilegal en los ríos", agrega.

Cabe anotar que los awajún se concentran a lo largo de las cuencas de los ríos Marañón, Cenepa, Nieva y Santiago, en cuatro departamentos del Perú: Amazonas, Loreto, San Martín y Cajamarca.

"Cuando los españoles llegaron a la Amazonía, en busca del oro, se encontraron con nuestro pueblo que vivía siempre en el margen de los ríos", cuenta a DW Santiago Manuin, especialista de Acción Contra el Hambre, organización que ejecutó el proyecto de Respuesta Rápida Indígena, financiado por la Ayuda Humanitaria de la Unión Europea (ECHO).

"Por eso nos llamaron 'Aguaruna', un término quechua que significa 'hombres del agua', De ahí viene awajún, no nos molesta, pero nos gustaba más el nuestro original: Aents ('gente')", apunta Manuin y recuerda que los awajún siempre han tenido un alto nivel organizativo que les ha permitido hacer frente al "invasor".

Ni los Incas ni el Virreinato de Lima pudieron con ellos y el gobierno del Perú, en 2009, tuvo que retroceder en decretos que entregaban a las industrias extractivas los territorios amazónicos sin consulta previa. Ahora, con un GTAA activo aunque sin poder efectivo, los awajún intentan una nueva articulación con el gobierno de Lima.

"La Amazonía es muy grande y hay muchos pueblos: wampis, candoshi, ashuar, asháninka… Pero el GTAA representa a uno de los mejor organizados. Sabiendo que estaban en zonas afectadas por derrames de petróleo y que el efecto en las comunidades no había sido tratado, nos acercamos a los awajún", explica a DW Luis Sonzini, director en Perú de Acción contra el Hambre.

"Las poblaciones están muy aisladas. Están amenazadas por los derrames de petróleo y también por sus impactos en la salud. La cobertura sanitaria es muy baja y las situaciones de emergencia se gestionan mal", agrega Sonzini confiando en que el proyecto aporte al control y a la gestión de acciones de remediación.

¿Pero por qué llegan los servicios del Estado peruano tan tarde y tan mal a la Amazonía? En ese contexto, ¿qué posibilidad de pervivencia tiene el sistema de alerta temprana? Fuentes de ECHO -que en 2026 ha destinado 10 millones de euros para la preparación frente a desastres en América del Sur- aducen mucha variabilidad y alta rotación en los gobiernos, lo que hace difícil que se asuma instancias surgidas de cooperación internacional.

¿Es intencional? "No es inusual, pero no hay un plan urdido desde la capital destinado a dejar despoblada la Amazonía, a desplazar población hacia centros de explotación minera", responde a DW Juan Antonio Silva, ex director de Cuna Más, un programa estatal involucrado en el proyecto.

"Se trata más bien de desinterés, de incapacidad e incluso de un nivel de irresponsabilidad de las organizaciones de la cooperación: establecen el objetivo y se olvidan de su posterior gestión", agrega.

Como fuere, el pamuk de Umukai, tiene esperanza en la autogestión y en la modesta infraestructura que les deja el proyecto. "En épocas de desastre podremos actuar rápido con el sistema Jempe", confía Aníbal Díaz. "Y en tiempos normales, este puerto nos puede servir para presentar los productos de nuestra chakra [parcela] y que vengan a comprar aquí. Estaremos protegidos de sol y lluvia. Ya no tendremos que irnos hasta el centro poblado más cercano, a exponerlos en una calle y a rematarlos a cualquier precio", concluye.

Fuente: Deutsche Welle

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