Las calles de Europa estaban llenas de jubilosos iraníes de la diáspora este fin de semana, tras los ataques estadounidenses e israelíes que mataron al líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei. “El dictador ha muerto. Este es el mejor día de mi vida”, dice un hombre a DW, mientras baila sobre los adoquines de Bruselas.
En la capital belga, los funcionarios de la UE no son menos críticos con el régimen iraní. Han impuesto sanciones a Teherán por sus abusos contra los derechos humanos y han criticado duramente sus recientes ataques de represalia contra los países del Golfo. Pero se encuentran ante un conocido dilema diplomático.
¿Los ataques estadounidenses e israelíes, que según la Media Luna Roja han matado a al menos 555 civiles iraníes, además de a Jamenei, se ajustaron al derecho internacional y al orden basado en normas del que la UE se proclama abanderada? Los portavoces de la UE dedicaron gran parte de la rueda de prensa del lunes 2 de marzo a eludir justo esa pregunta de los periodistas.
El presidente Donald Trump dijo que Estados Unidos estaba “asegurando que el principal patrocinador del terrorismo del mundo nunca pudiera obtener un arma nuclear” y trabajando para destruir las capacidades de misiles de Irán.
Pero su administración no ha intentado justificar sus ataques con argumentos internacionales. De hecho, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, afirmó que Estados Unidos actuaba “sin importar lo que dijeran las llamadas instituciones internacionales”, sin aplicar “estúpidas reglas de compromiso”.
Hegseth lanzó un dardo a los “aliados tradicionales” de Estados Unidos que “se retuercen las manos y se rasgan las vestiduras mientras dudan y titubean sobre el uso de la fuerza”. La recepción de este mensaje divide a la UE.
En Alemania, el canciller, Friedrich Merz, ha tenido cuidado de no criticar a Washington. “Las evaluaciones jurídicas en el marco del derecho internacional lograrán relativamente poco” en lo que respecta a generar un cambio político en Irán, dijo a los periodistas el domingo. “No es el momento de dar sermones a nuestros socios y aliados. A pesar de nuestras reservas, compartimos muchos de sus objetivos”, añadió.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, adoptó un tono diferente. “Rechazamos la acción militar unilateral de Estados Unidos e Israel, que representa una escalada y contribuye a un orden internacional más incierto y hostil”, escribió Sánchez.
Los expertos en derecho tampoco se ponen de acuerdo. Para Marc Weller, profesor de la Universidad de Cambridge y director del programa de derecho internacional del centro de estudios Chatham House, la respuesta es clara. “No existe ninguna justificación legal válida para el actual y continuado ataque contra Irán”.
“El derecho internacional no permite el uso de la fuerza en respuesta a una postura general hostil de otro Estado, a menos que se produzca un ataque armado”, escribió Weller en análisis, en el que también apunta que tampoco se permite el uso de la fuerza como represalia armada por provocaciones pasadas. La fuerza solo se permite como último recurso, cuando no hay otros medios disponibles para proteger a un Estado de un ataque armado.
Según Weller, podría decirse que es legal usar la fuerza militar para salvar a una población de su propio Gobierno, pero, en su opinión, la brutal represión del régimen iraní contra los manifestantes en enero y febrero de 2026 “probablemente aún no ha alcanzado el umbral” que justifique una intervención extranjera.
Rosa Freedman, profesora de derecho, conflictos y desarrollo global en la Universidad de Reading, no está de acuerdo. “Como jurista, hay que analizar esto en un contexto más amplio. El derecho no opera en el vacío”, comenta a DW. “Irán ha sido una amenaza, no solo para Israel, sino para toda la región durante décadas bajo este régimen. Y han sido muy claros sobre las amenazas que representan y sobre sus ambiciones de tener y usar armas nucleares”.
Para Freedman, la mera lectura de textos legales puede suscitar debates sobre la legalidad. “Pero si lo analizamos en el contexto del objetivo de esa ley y el propósito de las Naciones Unidas”, añade, “está muy claro que esos ataques, en el contexto del desarrollo de un arma nuclear por parte de Irán, son completamente legales”.
Este debate quedará, sobre todo, para los libros de texto jurídicos, porque no se resolverá en los tribunales.
El Consejo de Seguridad de la ONU puede emitir sanciones o imponer zonas de exclusión aérea en casos de conflicto. Pero Estados Unidos puede vetar cualquier acción en su contra o en contra de sus aliados, tal como Rusia ha impedido acciones contra sí misma o sus aliados en su guerra en Ucrania, compara Freedman: “Los Estados más poderosos tienen más capacidad para hacer lo que quieren”.
Marc Weller, de Chatham House, dice que es precisamente por eso que los Gobiernos deberían hablar más claro: “Esta renuencia a señalar conductas ilegales puede reforzar la percepción de que vuelve a considerarse aceptable el uso de la fuerza como instrumento de política nacional”, dice.
Y para Europa, esto es algo que podría volverse en su contra, advierte Weller: “No será fácil oponerse a una mayor agresión rusa o a un potencial expansionismo chino si no quedan principios claros en los que apoyarse y sin objetar de forma hipócrita con argumentos de doble rasero”.
Xenia Polska y Finlay Duncan contribuyeron a este reportaje en Bruselas.
Fuente: Deutsche Welle

