Las respuestas de los países a la crisis energética mundial

Las respuestas de los países a la crisis energética mundial

Con el 20 por ciento del petróleo mundial sin poder pasar por el estrecho de Ormuz, los precios del crudo rozando los 100 dólares el barril y 400 millones de barriles de reservas de emergencia ya en el mercado, los países de todo el mundo se apresuran a buscar formas de reducir la demanda energética.

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha calificado esto como “la mayor interrupción del suministro en la historia del mercado mundial del petróleo” y ha propuesto varias formas en las que los países pueden reducir su consumo. Pero como cada país tiene sus propias infraestructuras y retos en materia de energía y transporte, quienes ya han tomado medidas lo hacen de muchas maneras diferentes. Otros aún no han hecho nada.

La AIE afirma que el transporte por carretera representa alrededor del 45 por ciento de la demanda mundial de petróleo, por lo que no es de extrañar que muchos países hayan puesto el foco ahí para recortar el consumo.

En Sri Lanka, los conductores particulares solo pueden obtener 15 litros de gasolina a la semana a través de un sistema basado en códigos QR. En otras partes de Asia, hay varios ejemplos: se ha cerrado un tercio de las gasolineras en Camboya, y Myanmar ha instaurado un sistema de racionamiento “par-impar” basado en el número de matrícula de los vehículos. Esto significa que los que tienen matrícula impar pueden comprar combustible un día, y los que tienen matrícula par, al día siguiente. En Nueva Zelanda, el Gobierno está considerando reintroducir los “días sin coches”, en los que los conductores eligen un día de la semana en el que no se les permitirá conducir.

Chinaestá adoptando un enfoque ligeramente diferente, dando marcha atrás en las subidas de precios del combustible previstas, después de que los precios en las gasolineras subieran un 20 por ciento desde el inicio de la guerra.

Eslovenia se convirtió a principios de esta semana en el primer Estado miembro de la UE en racionar el combustible, con un límite de 50 litros a la semana para los conductores particulares, mientras que a las empresas y los agricultores se les aplica un límite de 200 litros.

La Unión Internacional de Transportes por Carretera (IRU) ha pedido a la UE que actúe con rapidez.

“Si se interrumpe el suministro de gasóleo, los efectos se notarán de inmediato en todas las redes logísticas de la UE, ralentizando las cadenas de suministro y afectando a la entrega de mercancías a empresas, tiendas y hogares”, afirmó el secretario general de la IRU, Umberto de Pretto.

Ante la reticencia de la UE a adoptar una posición unificada, cada país debe tomar sus propias decisiones. Con los precios de la gasolina y el diésel a 2 € (2,31 $) o más por litro, lo que supone un aumento del 18 por ciento en dos semanas, Alemania está sintiendo el golpe.

Además de racionar el combustible, animar a la gente a trabajar desde casa más a menudo es una estrategia habitual. Pakistán ha impuesto una semana laboral de cuatro días para los empleados públicos y la República Dominicana también está instando a las empresas a reducir el tiempo que los empleados deben pasar en la oficina.

En África, Egipto busca reducir su consumo de energía obligando a los centros comerciales y restaurantes a cerrar a las 9 de la noche y a todas las oficinas públicas a las 6 de la tarde. Del mismo modo, Bangladés y Tailandia han fijado la temperatura máxima permitida en los edificios públicos en 25 y 26 grados centígrados, respectivamente, para ahorrar en gastos de aire acondicionado.

La AIE también ha instado a la gente a evitar los viajes en avión, y la aerolínea estadounidense United Airlines ya ha advertido de que podría verse obligada a subir los precios de los billetes un 20 por ciento. Otra recomendación es usar el transporte público siempre que sea posible.

El uso del gas licuado de petróleo (GLP) también ha cobrado protagonismo. La AIE ha aconsejado que el GLP se desvíe del transporte hacia usos domésticos esenciales, especialmente la cocina.

Esto es importante para India, el segundo mayor importador y el tercer mayor consumidor de GLP. Las importaciones de GLP a la India se han reducido a la mitad en marzo, y los restaurantes, hoteles y cafeterías están teniendo dificultades para hacer frente a la situación. Algunos negocios están abriendo con menos frecuencia o reduciendo el servicio, mientras que los funcionarios del Gobierno afirman que los suministros se destinarán prioritariamente a los 300 millones de hogares que utilizan GLP para cocinar.

Fuente: Deutsche Welle

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