Las potencias europeas han instado a Israel a no lanzar una ofensiva terrestre en el Líbano, después de que el Ejército israelí admitiera estar llevando a cabo “operaciones terrestres limitadas y selectivas” en el sur del país contra Hezbolá, una milicia y grupo político respaldado por Irán.
“Una ofensiva terrestre israelí de gran envergadura tendría consecuencias humanitarias devastadoras y podría derivar en un conflicto prolongado”, señala un comunicado de los líderes de Francia, Alemania, Italia, Reino Unido y Canadá, que añade que “debe evitarse”.
En el Líbano, crece el temor de que las incursiones limitadas dirigidas contra “bastiones clave de Hezbolá”, como las describe el Ejército israelí, puedan escalar hasta convertirse en una invasión del sur del país, una región dominada por ese grupo.
El 9 de marzo, el Parlamento libanés extendió su mandato por dos años. Las elecciones, previstas originalmente para mayo de este año, fueron aplazadas al considerarse inviable organizar una votación nacional en un contexto de guerra y desplazamientos masivos.
Hace dos semanas, cuando Estados Unidos e Israel comenzaron a bombardear Irán, Hezbolá atacó a Israel para vengar la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, pese a los llamados del Gobierno libanés a no involucrar al país en la guerra contra Irán.
Los líderes europeos han pedido reiteradamente el desarme de Hezbolá. Ahora, temen una crisis humanitaria de gran escala dentro del Líbano y posibles repercusiones en Europa, en caso de una invasión israelí. El país lleva años golpeado por una profunda crisis económica.
¿Cuáles son las preocupaciones de los líderes europeos? ¿Y qué margen de influencia tienen para poner fin al conflicto?
“Hemos visto un ciclo de declaraciones por parte de los europeos, pidiendo, rogando a Israel que no escale ni amplíe su ofensiva, ya sea en el Líbano, Gaza u otros lugares. Pero, en realidad, nunca pasa de ser una solicitud educada”, dijo a DW Julien Barnes-Dacey, director del programa para Oriente Medio y Norte de África del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR).
La principal preocupación de los líderes europeos es la ampliación del conflicto en el Medio Oriente y la inestabilidad y el caos que esto podría generar, incluido el desplazamiento de población desde el Líbano y un aumento de la migración hacia Europa.
“Existe una preocupación real de que este sea precisamente el tipo de situación que empuja a más personas de Oriente Medio a intentar huir de la región y dirigirse a Europa”, afirmó Barnes-Dacey.
También ha aumentado el riesgo de enfrentamientos sectarios dentro del Líbano. La mayoría de las personas desplazadas desde las regiones libanesas bajo ataque son chiitas y buscan refugio en zonas dominadas por musulmanes sunitas y cristianos. Cada vez más, estos desplazados son vistos como una amenaza por sunitas y cristianos: Hezbolá es una milicia chiita, y la presencia de personas que podrían ser percibidas como sus simpatizantes convierte a esas comunidades en posibles objetivos de ataques israelíes.
A esto se suma la vulnerabilidad de las fuerzas de paz desplegadas en el sur del Líbano. Los observadores de la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano (FINUL) han quedado en ocasiones bajo fuego en los enfrentamientos entre Israel y Hezbolá. Además, operan en zonas en las que Israel ha ordenado evacuar a la población civil.
“Es inaceptable que fuerzas de paz que cumplen tareas encomendadas por el Consejo de Seguridad sean atacadas”, señaló la FINUL en un comunicado el 6 de marzo, dos días después de instar tanto a Israel como a Hezbolá a mostrar moderación.
Los expertos señalan que el verdadero margen de presión de los Gobiernos europeos sobre Israel radica en sus vínculos económicos.
¿Podría la Unión Europea suspender parcialmente el Acuerdo de Asociación UE-Israel y reactivar el debate sobre restricciones comerciales que ya consideró en 2025 para frenar la campaña militar israelí en Gaza?
“Evidentemente, la carta clave que los europeos no han querido jugar en los últimos dos años respecto a Israel es la económica. La UE es el mayor socio comercial de Israel. Y, sin embargo, Europa nunca ha estado dispuesta a poner eso sobre la mesa”, afirmó Barnes-Dacey.
“Si los europeos quisieran ejercer una presión real para evitar la ampliación de esta ofensiva, tendrían que considerar medidas materiales”, añadió. “Eso implica tomar decisiones políticas y económicas que hagan sentir al país la presión y un cierto aislamiento internacional por avanzar con este tipo de ofensiva”.
Fuente: Deutsche Welle
