Durante el encuentro entre el ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, y su homólogo japonés, Shinjiro Koizumi, en la base naval de Yokosuka, ambos insistieron en la necesidad de estrechar los lazos bilaterales en materia de seguridad.
Koizumi, por ejemplo, afirmó que, hoy día, es casi imposible que un país reaccione solo a los acontecimientos mundiales: “La importancia de una cooperación estrecha entre países con ideas afines, como Japón y Alemania, es hoy mayor que nunca”.
Pistorius, por su parte, aseguró: “Aunque entre nuestros países haya 9.000 kilómetros en línea recta, la misma convicción nos une a ambos. Lo que prevalece es la fuerza del Derecho”.
Apenas después de la Segunda Guerra Mundial, Alemania y Japón se convirtieron en democracias. Tanto la Alemania nazi como el Japón imperial devastaron Europa y Asia, respectivamente.
Después de 1945, se le concedió un papel secundario al Ejército en ambos países. La Bundeswehr, las fuerzas armadas alemanas, no se fundó hasta 1955 y, según su propia concepción, estaba formada por “ciudadanos en uniforme”, es decir, soldados que actúan con responsabilidad y no obedecen ciegamente cualquier orden.
Japón adoptó una Constitución pacifista y denomina a su ejército “Fuerzas de Autodefensa”. A ambos países, Estados Unidos les otorgó garantías de seguridad con sus armas nucleares.
Pero, a principios del siglo XXI, el contexto geopolítico empezó a cambiar. En 2022, Rusia inició una guerra contra Ucrania. Y las crecientes pretensiones de China de alcanzar la hegemonía en la región Asia-Pacífico han dado lugar a un rearme masivo en Japón. Además, la fiabilidad del garante está en entredicho desde que el presidente estadounidense, Donald Trump, se instalara por segunda vez en la Casa Blanca, en 2025.
Tokio y Berlín han reaccionado ante las nuevas condiciones. En 2022, el entonces canciller alemán, Olaf Scholz, anunció un “cambio de era” para Alemania, lo que iba a requerir mayores inversiones en seguridad y un “esfuerzo nacional”.
Desde hace algunos años, Japón se está alejando poco a poco de su Constitución pacifista. En 2022, Japón revisó su estrategia nacional de defensa y seguridad.
Ahora, la primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, aspira a modificar el artículo 9 de la Constitución, según el cual, Japón renuncia “para siempre” a la guerra. Además, pretende aumentar el gasto en defensa hasta al menos el dos por ciento del producto interno bruto japonés.
La seguridad de Europa está estrechamente vinculada a la de la región indopacífica, subrayaron ambos ministros de Defensa en la base militar de Yokosuka. Al fondo se podían ver dos destructores japoneses.
Pero es evidente que, debido a la distancia geográfica y a sus limitados recursos militares, Alemania y Japón solo podrían prestarse apoyo de forma limitada en caso de emergencia.
Por ello, la cooperación militar se centra en ejercicios de la Armada, la Fuerza Aérea y los servicios médicos. Un acuerdo denominado “Acuerdo de Adquisición y Prestación de Servicios Recíprocos” (ASCA, por sus siglas en inglés) permite que las fuerzas armadas se presten apoyo mutuo con combustible, suministros y materiales cuando sea necesario.
Japón tiene acuerdos ASCA con ocho países, entre los que se encuentran, además de Alemania y Estados Unidos, Australia, Canadá, Francia, Inglaterra, Italia e India.
Además, Alemania busca nuevos ámbitos de colaboración. En Japón, el ministro de Defensa alemán habló sobre una posible coordinación en materia de armamento. La seguridad y la defensa no son solo una tarea política, sino también una tarea del sector privado y de la sociedad, afirmó ante la Cámara de Comercio Exterior de Japón. “Sin seguridad no hay economía próspera; sin economía no hay seguridad”, dijo el político alemán.
El ministro fue acompañado en su viaje por seis directores ejecutivos de empresas alemanas de armamento. Hasta ahora, entre Europa y Japón solo existía una cooperación de décadas entre Airbus Helicopters y la japonesa Kawasaki Heavy Industries en el ámbito de los helicópteros.
Ante la nueva situación mundial, Pistorius ha destacado en varias ocasiones su confianza en el país asiático. Ambos países cuentan con una gran cantidad de empresas de alta tecnología y una industria sólida.
En 2010, Alemania clasificó a Japón como “socio equivalente a la OTAN”, lo que ha permitido amplias exportaciones de armamento y una estrecha colaboración en el sector de Defensa.
Desde 2021 está en vigor el acuerdo bilateral de seguridad que regula el intercambio de información confidencial, entre otras cosas, en materia de armamento. Se han programado nuevas reuniones para 2026.
Fuente: Deutsche Welle

