Según algunos medios internacionales, la guerra de Irán marca el fin del llamado “sueño de Dubái”, en el que los extranjeros gozan de un estilo de vida de lujo y libre de impuestos en los Emiratos Árabes Unidos. “¿Podría ser este el fin de Dubái?”, se pregunta un columnista del New York Times.
El Daily Mail, por su parte, parece disfrutar sin medida del hecho de que hayan tenido que marcharse influencers que se ganan la vida documentando en redes sociales los lujos de Dubái. El tabloide británico ha publicado decenas de artículos sobre “el gran éxodo de Dubái” y cómo “se desmorona la rutilante fantasía del influencer que vive sin pagar impuestos”. Por cierto, parte de ese “desmoronamiento” implica la detención de influencers y otras personas por difundir imágenes de los daños causados a la ciudad por ataques iraníes.
La organización de asistencia legal Detenidos en Dubái (Detained in Dubái) cree que más de 100 personas, incluidos europeos, han sido arrestadas por las autoridades de los Emiratos Árabes Unidos por presuntamente haber violado leyes de ciberdelitos o seguridad nacional. Si se les declara culpables, pueden enfrentarse a grandes multas e incluso años de prisión.
Según el Ministerio de Defensa de los EAU, Irán ha disparado más de 2.200 drones y más de 500 misiles balísticos contra el país desde el inicio de la guerra. Algunos ataques supuestamente han impactado el aeropuerto de Dubái, así como edificios residenciales y hoteles en la ciudad. Las autoridades han intentado mantener una impresión de seguridad y normalidad en el lugar. Los líderes han recorrido centros comerciales, donde se ha pedido que los negocios permanezcan abiertos y funcionen con normalidad.
Varios medios de comunicación locales y algunos influencers en redes sociales han impulsado una insistente contranarrativa, según la cual, la vida sigue con normalidad y Dubái sigue siendo un lugar seguro.
Dubái, el segundo emirato más grande de los siete que conforman los EAU, ha sufrido las consecuencias de la guerra. La gran mayoría de sus ingresos provienen de actividades no petroleras, como el turismo, los servicios financieros, la tecnología, el sector inmobiliario y la logística.
Dubái tiene una población de alrededor de 3,8 millones, pero solo el 10 por ciento son emiratíes nativos. La llegada de inmigrantes, residentes, inversores o turistas ha impulsado su crecimiento económico, ya que la demanda de bienes y servicios ha aumentado junto con la población.
“La población expatriada de los EAU es fundamental para el desarrollo económico dentro del país”, señalaba un análisis de 2021 del Arab Gulf States Institute, un think tank con sede en Washington.
A pesar de que no se dispone de datos exactos sobre cuántos residentes extranjeros han abandonado Dubái desde que Estados Unidose Israel atacaran Irán, a finales de febrero de 2026, se cree que decenas de miles han huido. El turismo se ha reducido considerablemente. Empresas centradas en el turismo calculan una disminución alrededor del 80 por ciento. Arabian Gulf Business Insight señaló que, en marzo, las tasas de ocupación hotelera en Dubái bajaron considerablemente.
También ha habido pérdidas en otros sectores. El índice de referencia del mercado bursátil de Dubái ha perdido un 16 por ciento de valor durante la guerra. Los precios de los bienes inmuebles han caído a máximos históricos y los observadores del mercado han señalado que los compradores se están retirando de compras ya previstas.
Fuente: Deutsche Welle

