@LuisAbinader pospone LA Agenda Semanal del 2 de noviembre y desarrolla importante agenda institucional en Madrid, España
HAZ CLIC AQUÍ ➜Cinco conclusiones que se pueden extraer del resultado electoral en Estados Unidos.
Con Donald Trump en la Casa Blanca, preocupaba que la democracia estadounidense pudiera desmantelarse a un ritmo vertiginoso y fuese sustituida por un sistema autoritario. Sin embargo, las instituciones democráticas de EE. UU. han demostrado ser más resilientes de lo que muchos temían.
Según una encuesta realizada a los votantes, alrededor del 30 por ciento señaló que el estado de la democracia es el problema más grave del país. Aproximadamente el 70 por ciento consideró que, hasta la fecha, el Congreso no ha ejercido de manera suficiente su función de control sobre el presidente.
Con este resultado, los votantes han enviado también una señal clara a favor de un mayor control parlamentario sobre el Ejecutivo. Además, el Congreso dispone ahora de una herramienta de presión decisiva: el presupuesto. Los demócratas pueden negar al presidente los fondos que este necesita con urgencia para sus proyectos políticos. El Congreso tiene la capacidad de constituir comisiones parlamentarias de investigación, sometiendo así al Gobierno a una considerable presión.
Durante mucho tiempo, el Partido Demócrata estuvo librando una batalla, sobre todo, contra sí mismo. Carecía de líderes convincentes, de una línea de acción común y de una respuesta clara a la pregunta de cómo recuperar mayorías.
Ahora han logrado avances en muchos bastiones tradicionalmente republicanos, como Texas o Carolina del Sur. En Kansas, por ejemplo, obtuvieron un escaño en el Senado por primera vez desde 1932. Al mismo tiempo, los comicios han sacado a la luz políticos más jóvenes, algunos progresistas, quienes podrían impulsar un nuevo rumbo al partido.
Los Socialistas Democráticos de Estados Unidos (Democratic Socialists of America), una corriente situada políticamente bastante más a la izquierda que el Partido Demócrata convencional, es un claro ejemplo: al menos cinco candidatos consiguieron un escaño en la Cámara de Representantes.
Estos candidatos abogan por una política social más robusta, centrada en el acceso a una vivienda asequible, la atención sanitaria, los derechos de los trabajadores y una mayor limitación de la influencia de las grandes corporaciones.
"Hasta ahora, se pensaba que este tipo de candidatos no podían ganar a nivel nacional", explica a DW el analista político Brandon Bohrn, de la Fundación Bertelsmann.
En el Partido Republicano, Donald Trump ya ha dejado claro que no se considera responsable de la derrota. Si él mismo hubiera sido el candidato, el resultado habría sido muy distinto, afirmó en su red social, Truth Social.
Es probable que, dentro de su partido, no todos compartan esa opinión. Aquellos críticos que habían sido marginados en los últimos meses y años podrían ahora recuperar la confianza y alzar la voz. Los republicanos deben plantearse, en cualquier caso, quién le sucederá políticamente.
El resultado electoral también podría tener repercusiones a nivel internacional. Se seguirá con especial atención la evolución de los acontecimientos en Teherán y Moscú.
Para los dirigentes iraníes, la derrota de Trump es una buena noticia. Y es que la guerra contra Irán, junto con las cargas económicas que esta ha conllevado, ha costado a los republicanos un gran número de votos.
El costo de la vida, en particular, ha sido una cuestión decisiva para muchos estadounidenses. Las consecuencias de la guerra con Irán han provocado, sobre todo, un aumento de los precios de la energía. Por ello, es probable que la presión interna sobre Trump para lograr un entendimiento duradero con Teherán aumente mucho.
Por otro lado, el resultado electoral podría llevar a Trump a profundizar aún más en su acercamiento a Moscú. El polémico acuerdo sobre el diésel con Moscú ya puso de manifiesto la gran presión económica existente para reducir los precios de la energía y las materias primas en Estados Unidos
"Resulta desolador que, cinco años después del inicio de la invasión a gran escala, no podamos albergar esperanzas de victoria alguna", dice a DW la diputada ucraniana Kira Rudik. "Más bien esperamos que quienes lleguen al poder no sean prorrusos y pongan freno a los intentos de devolver a Rusia a la escena política mundial", afirmó.
Los resultados de las elecciones intermedias en Estados Unidos podrían alterar la relación con Europa, según opina Ian Lesser, del German Marshall Fund: "Esto supone, de hecho, una gran diferencia para Europa en muchos aspectos, y concretamente en varias áreas clave".
Por ejemplo, los demócratas podrían intentar reforzar de nuevo el diálogo entre Europa y Estados Unidos. Gracias a sus mayorías, obtienen un mayor control sobre la política de Trump respecto a la OTAN, podrían influir en las decisiones presupuestarias y en la financiación militar, así como obstaculizar —desde el ámbito parlamentario— posibles recortes en el apoyo estadounidense. Asimismo, en cuestiones climáticas o medioambientales, las posturas conjuntas podrían volver a cobrar mayor peso.
"El simple hecho de recuperar cierto grado de confianza y previsibilidad —independientemente de cómo se logre— ya marcaría una gran diferencia", explica Lesser.
Fuente: Deutsche Welle

