La Unión Europea , las potencias clave del bloque y el Reino Unido han pedido que se respete el derecho internacional y han condenado al régimen iraní.
Pero, hasta ahora, no han logrado articular un enfoque común y parecen divididos, marginados e ineficaces ante la grave crisis que se está desarrollando en Oriente Medio, con posibles repercusiones para Europa y el mundo.
No obstante, tras el ataque con drones de Irán contra Chipre, territorio de la UE, y las continuas agresiones del régimen contra activos de los países del Golfo, ¿puede Europa seguir manteniéndose al margen?
Los expertos afirman que las potencias europeas están adoptando una estrategia defensiva, en lugar de involucrarse militarmente.
Cornelius Adebahr, miembro asociado del Consejo Alemán de Relaciones Exteriores (DGAP), explica a DW que los Estados miembros de la UE y el Reino Unido están unidos en la adopción de medidas defensivas si un país europeo es atacado, y en ayudar a las naciones del Golfo en todo lo que puedan. Sin embargo, añade, no están de acuerdo con los objetivos bélicos de Trump y con el grado en que deben apoyar la acción de Estados Unidos contra Irán.
“No habrá una posición unificada sobre la guerra”, subraya Adebahr. “Por otro lado, ninguno de los Estados miembros entrará directamente en la guerra. No desempeñarán un papel activo junto a EE.UU. o Israel”.
El miércoles 4 de marzo, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, advirtió que el presidente de EE. UU., Donald Trump, espera que “todos nuestros aliados europeos” respalden la guerra de EE. UU. e Israel contra Irán. Afirmó que el objetivo era “aplastar al rebelde régimen iraní, que no solo amenaza a Estados Unidos, sino también a nuestros aliados europeos”.
Esto se produjo después de que Trump se mostrara nervioso por el retraso en la respuesta europea de apoyo a la guerra. “No estamos tratando con Winston Churchill”, dijo Trump sobre el primer ministro británico, Keir Starmer, después de que este afirmara que el Reino Unido no creía en “el cambio de régimen desde el cielo”. Starmer ha expresado sus dudas sobre la legalidad del conflicto, aunque ha permitido a Estados Unidos utilizar dos bases británicas.
El Reino Unido no forma parte de la UE, pero es un miembro clave del Trío Europeo (E3), junto con Francia y Alemania, que son cofirmantes del acuerdo nuclear entre Estados Unidos e Irán, y artífices de la política conjunta de la UE respecto a Irán.
Por su parte, el canciller alemán, Friedrich Merz , recibió elogios cuando visitó la Casa Blanca el miércoles 4 de marzo. Trump describió a Merz como un líder excelente, ya que el canciller se puso del lado de Trump para acabar con un régimen “terrible” y permite que las fuerzas estadounidenses utilicen la base aérea de Ramstein, en Alemania.
Francia, por su parte, ha autorizado la presencia temporal de aviones estadounidenses para aterrizar en determinadas bases de su territorio. Eso sí, la aprobación se produjo solo después de que Francia obtuviera garantías de que los aviones no se utilizarían para llevar a cabo ataques contra Irán y operarían únicamente en “apoyo de la defensa de nuestros socios en la región”, según un funcionario francés citado por Reuters.
Antonio Giustozzi, del grupo de expertos Royal United Services Institute (RUSI) de Londres, explica a DW que permitir el uso limitado de las bases era “una concesión hecha bajo presión de Estados Unidos para hacer algo”.
Adebahr, de la DGAP, comenta a DW que el bloque europeo carece de coherencia, ya que los países persiguen sus intereses nacionales y dan prioridad a la opinión pública interna.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, se ha opuesto vehementemente a la guerra y se ha negado a conceder a Estados Unidos acceso a sus bases para atacar Irán. Desde entonces, Trump ha amenazado con romper las relaciones comerciales con España.
Algunos elogian la valentía de la postura de España, pero Adebahr destaca que España es una minoría en su oposición total a la guerra. El experto dice que es una postura fácil de adoptar para el presidente del Gobierno español, ya que lidera un partido socialista, crítico con las guerras de Israel, en un país donde solo alrededor del 15 por ciento de la población tiene una opinión favorable sobre Trump.
La política de Alemania parece estar en el otro extremo del espectro. “Sentado en el Despacho Oval, el canciller alemán parecía estar velando únicamente por los intereses alemanes. Parece centrado en cómo Alemania puede llevarse bien con Estados Unidos”, dice Adebahr.
Los expertos creen que la mayoría de los países europeos se concentran ahora en Ucrania y en el impacto económico de la ruptura de las relaciones transatlánticas. “Hay una sensación de ‘esta no es nuestra guerra ahora, tenemos que preocuparnos por Ucrania'”, añade Adebahr.
Fuente: Deutsche Welle

