La advertencia de la milicia hutí ha sido clara: va a tomar “medidas pertinentes” si la guerra contra Irán sigue adelante. No se quedará de brazos cruzados, aseguran estos días los medios de comunicación, basándose en una declaración del Ministerio de Exteriores de Yemen, dirigido por la milicia. Los hutíes advierten de que cualquier intento de ampliar la guerra o de enviar más fuerzas extranjeras podría tener consecuencias de gran alcance.
Unos días antes, el líder de la milicia islamista chií, Abdul Malik al Huti, declaró, según un reporte de la agencia de noticias turca Anadolu, que el movimiento estaba decidido a intervenir en la guerra del lado de Irán en caso de duda. Así lo expresó él mismo en un mensaje de video publicado el jueves pasado, 19 de marzo de 2026: “Reafirmamos nuestro apoyo a Irán, el Líbano, Palestina y los lugares sagrados, así como nuestra disposición militar en función de cómo se desarrollen los acontecimientos”.
Pero, a diferencia de Hezbolá, la milicia hutí, que también es una aliada del régimen de Teherán, no ha intervenido hasta ahora en el actual conflicto. De momento, se mantiene al margen, al contrario de lo que sucedió durante la guerra de Gaza, en la que participó con ataques contra la navegación internacional en el Mar Rojo.
“Hasta ahora, los hutíes han dudado en atacar por miedo a atentados contra sus líderes, así como por divisiones internas en Yemen y por las incertidumbres sobre el suministro de armas”, se lee en un análisis de la agencia de noticias AP. Al mismo tiempo, la decisión “no se debe a una falta de voluntad de intervenir”, sino que es una cuestión de timing, es decir, una actitud deliberadamente moderada, prosigue el texto.
Para Philipp Dienstbier, director en Amán del programa regional para los países del Golfo de la Fundación Konrad Adenauer -vinculada al partido CDU-, la situación es compleja: “La verdad es que no es nada fácil juzgarla desde fuera”, comenta a DW. Hay muchos indicios de que están influyendo varios factores. Así, los hutíes podrían estar conteniéndose a propósito “para aumentar considerablemente la presión militar en un momento posterior”, por ejemplo, con nuevos ataques contra el tráfico marítimo en el mar Rojo o la infraestructura energética.
Al mismo tiempo, la situación regional ha cambiado: Arabia Saudí -uno de los países objetivo de los ataques iraníes- es el actor externo clave en Yemen. Por eso, una intervención de los hutíes en la guerra actual podría poner en peligro los intentos de llegar a una solución política duradera en el propio Yemen, riesgo que la milicia parece querer evitar. A esto se suma una situación interna tensa en el norte del país, que aconseja una mayor cautela.
Luca Nevola, analista de los Estados del Golfo en el observatorio ACLED (Armed Conflict Location & Event Data), con sede en Wisconsin, opina de forma similar: “Los hutíes no solo se muestran cautelosos en este momento, sino que, de hecho, están completamente inactivos”, destaca Nevola a DW. Hasta ahora no ha habido ninguna operación militar relacionada con el conflicto, solo un apoyo simbólico a Irán. La razón radica sobre todo en una sobria evaluación de la relación costo-beneficio, opina el experto: “Lo que tienen que perder es mayor que lo que pueden ganar”.
Philipp Dienstbier destaca, en este contexto, la relativa independencia de la milicia respecto a Irán, según su punto de vista. “Los hutíes cuentan, en cualquier caso, con un grado considerable de autonomía”, afirma.
Al contrario de lo que se suele pensar, las decisiones de los hutíes no las toma simplemente su gran aliado y patrocinador en Teherán. Más bien, los hutíes persiguen sus propios intereses, también en el ámbito militar, por ejemplo, mediante la ampliación de su capacidad en materia de drones. Esa relativa independencia explica por qué no se dejan arrastrar automáticamente a todos los conflictos.
El experto Nevola destaca otro aspecto: los hutíes están “más débiles que en 2023”, entre otras cosas por los ataques aéreos estadounidenses del pasado, la presión económica y los ataques selectivos de Israel contra sus líderes.
A esto se suma un alto el fuego acordado en su momento con EE.UU., que hasta ahora se ha respetado. Nevola también destaca que el cauteloso acercamiento de los hutíes a Arabia Saudí en el propio Yemen es otro factor que, en estos momentos, se opondría más bien a que los hutíes entraran en guerra. Por el contrario, evitar una nueva escalada en la guerra con Irán podría generar más confianza en el propio Yemen y facilitar concesiones políticas.
Fuente: Deutsche Welle

