Israel confirmó el jueves (30.04.2026) que su ejército interceptó frente a las costas de Creta una flotilla de ayuda con destino a la Franja de Gaza y detuvo a decenas de activistas propalestinos que acordó trasladar a Grecia.
Las autoridades israelíes anunciaron que habían capturado a 175 activistas a bordo de una veintena de barcos, en tanto que los organizadores del convoy los cifraron en 211, entre ellos una concejala del Ayuntamiento de París.
Inicialmente todos iban a ser llevados a Israel, pero “tras un acuerdo con el gobierno de Grecia, los civiles (…) serán desembarcados en las próximas horas en las costas griegas”, escribió el canciller israelí, Gideon Saar, en la red social X.
Grecia “velará por su regreso seguro a sus países”, señaló por su parte el ministerio de Exteriores griego en un comunicado.
La flotilla Global Sumud (“Resiliencia”, en árabe) estaba compuesta por más de 50 barcos que partieron en las últimas semanas de Marsella (Francia), Barcelona (España) y Siracusa (Italia).
En un comunicado conjunto, una decena de países, entre ellos España, Turquía y Pakistán, denunciaron “violaciones flagrantes del derecho internacional” por parte de Israel.
Madrid convocó al encargado de negocios de Israel en España. “Israel vuelve a violar la legalidad internacional al asaltar una flotilla civil en aguas que no le pertenecen”, dijo el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez.
El primer ministro Benjamin Netanyahu, por su parte, calificó la interceptación de “total éxito” y describió a los participantes como “partidarios” del movimiento islamista palestino Hamás, considerado terrorista por Israel y otros países.
El gobierno estadounidense de Donald Trump respaldó a Israel y acusó a los aliados europeos de Washington, desde cuyos territorios zarparon los barcos, de apoyar “esta inútil maniobra política”.
En 2025, un primer viaje de la Flotilla Global Sumud hacia Gaza atrajo la atención mundial.
Varios cientos de activistas, entre ellos la sueca Greta Thunberg y la eurodiputada franco-palestina Rima Hassan, fueron detenidos en el mar, trasladados a Israel y luego expulsados.
Los activistas de este nueva convoy decían querer romper el bloqueo de Gaza y llevar ayuda humanitaria a ese territorio palestino, cuyo acceso sigue aún fuertemente restringido pese a un frágil alto el fuego entre Israel y Hamás vigente desde octubre.
Fuente: Deutsche Welle

