Después del asesinato del líder supremo iraní, Alí Jamenei, el régimen iraní sigue plenamente operativo, por reina total incertidumbre sobre si Estados Unidos e Israel lograrán sus objetivos bélicos. ¿Qué escenarios se vislumbran para Irán tras el conflicto?
Luego de asesinar a Jamenei, Estados Unidos estaría satisfecho sí pudiese elegir al líder sucesor iraní. Donald Trump declaró al New York Times que tenía “tres muy buenas opciones” en mente. En Venezuela, Estados Unidos cambió la cúpula sin alterar la estructura del sistema. A principios de enero de 2026, fuerzas especiales secuestraron al líder venezolano, Nicolás Maduro, y llegaron a un acuerdo político con su exvicepresidenta, Delcy Rodríguez. “Lo que hicimos en Venezuela es el escenario perfecto”, dijo Trump, refiriéndose a Irán.
El experto en Irán Cornelius Adebahr, del Consejo Alemán de Relaciones Exteriores, comentó en la emisora pública ARD que Irán podría utilizar la búsqueda de un sucesor para construir un nuevo régimen de liderazgo basado en la Guardia Revolucionaria como motor y entablar nuevas relaciones con EE. UU. “Este es un escenario como en Venezuela. Simplemente se cambia a la cúpula y, al final, hay muchos menos cambios de los que se esperaban inicialmente”.
En la misma entrevista con el New York Times, Trump también reiteró la posibilidad de que el pueblo iraní se manifieste para exigir un cambio sistémico más profundo.
Que el régimen de Irán caiga también es una posibilidad concebible, según Peyman Asadzade, del Centro Belfer de la Escuela Kennedy de Harvard (EE. UU.). El experto habla de “continuidad recalibrada”.
Esto ocurriría si la llamada Asamblea de Expertos nombrara a un pragmático como sucesor de Jamenei. “Las prioridades internas residirían en la reconstrucción económica, la estabilización y las reformas políticas, mientras que la política exterior se orientaría hacia la desescalada”.
“Un rumbo pragmático para un liderazgo de posguerra en Teherán tendría como objetivo reducir las tensiones con EE. UU. y, de esta manera, facilitar la ayuda económica a millones de iraníes”, explica a DW Burcu Ozcelik, experta en Oriente Medio del centro de estudios británico sobre seguridad RUSI. “Esto podría, a su vez, allanar el camino para una fase de recuperación más estable y muy necesaria”, comenta Ozcelik a DW.
Como tercera posibilidad, Asadzade también describe la opción de que el sistema actual se aglutine en torno a un partido de línea dura más conservador e incluso refuerce su ideología actual.
Julian Borger, corresponsal del periódico británico The Guardian, describe este temor: “Tras repetidos ataques, los miembros supervivientes de la cúpula podrían concluir que una bomba nuclear es la única garantía de supervivencia. Podrían reprimir a la oposición con una brutalidad cada vez mayor, y el régimen podría parecerse cada vez más a Corea del Norte: aislado, paranoico y con armas nucleares”.
Reza Pahlavi, hijo del sha derrocado durante la Revolución Islámica de 1979, ha afirmado repetidamente que no busca el retorno de la monarquía, sino la democratización de Irán. Pahlavi no está exento de controversia, pero, aun así, las miradas se posaron en él durante las protestas contra el régimen, en enero de 2026.
Pahlavi ha elaborado planes serios sobre cómo gestionar una transición, escriben Mark Dubowitz y Ben Cohen, de la Fundación para la Defensa de las Democracias (FDD), con sede en Estados Unidos, pero “Irán no es un monolito, sino un mosaico, formado por azerbaiyanos, kurdos, árabes, baluchis y otros grupos étnicos”.
Burcu Ozcelik cree que un escenario posible es que la Guardia Revolucionaria se enfrente a una creciente resistencia interna a su sistema clientelar elitista. “Esto podría manifestarse en fracturas institucionales más profundas. Una posibilidad es una creciente división entre la Guardia Revolucionaria y el Ejército convencional”.
Al menos en teoría, es concebible un escenario en el que el Ejército y la Guardia Revolucionaria puedan acabar en bandos políticos opuestos. En ese caso, ni siquiera se podría descartar una guerra civil como la que se ha librado en Sudán durante casi tres años. Además, la mencionada diversidad étnica de Irán también podría volverse peligrosa para la seguridad nacional si diversos grupos separatistas intentan explotar el vacío de poder en su propio beneficio.
Fuente: Deutsche Welle
