Ucrania lucha contra Rusia posiblemente también en el Sáhara. Según una investigación de la cadena estadounidense CNN publicada en septiembre de 2026, unos 15 especialistas ucranianos en drones estarían apoyando a los rebeldes tuareg en el norte de Mali. Su enemigo común: el gobierno militar de Bamako y sus aliados rusos.
Pero ¿hasta qué punto es confiable esta información? ¿Y qué precio podría pagar Kiev por involucrarse en África?
Marta Oliynyk-D'omochko, coordinadora del programa de Estudios Africanos de la Academia Mohyla de Kiev, en la capital ucraniana, identifica un claro objetivo estratégico. "El principal interés de Ucrania es debilitar la influencia de Rusia en el mundo", sostiene ante DW. Si se reduce la influencia militar rusa, también disminuyen las oportunidades económicas que Moscú obtiene de ella.
La historiadora rusa Irina Filatova, profesora emérita de la Universidad de KwaZulu-Natal, en Sudáfrica, también considera plausible que Ucrania apoye al movimiento tuareg, aunque reconoce que no dispone de pruebas propias que lo confirmen.
Los presuntos socios de Kiev son controvertidos: el Frente de Liberación de Azawad (FLA), de orientación separatista, coopera con el grupo yihadista JNIM, vinculado a la red Al Qaeda.
En julio de 2024, DW ya informó sobre la posible participación del servicio de inteligencia militar ucraniano (HUR) en una emboscada contra combatientes rusos del grupo Wagner cerca de Tinzaouatène, en el norte de Mali. En aquel momento, el portavoz del HUR, Andriy Yusov, declaró que los rebeldes tuareg habían recibido información necesaria para llevar a cabo el ataque. Ucrania negó haber participado directamente en los combates.
En el ataque, los combatientes del grupo Wagner, vinculado al Kremlin, y los soldados malienses sufrieron numerosas bajas. Un grupo yihadista relacionado con Al Qaeda también reivindicó su participación. La investigación de CNN vuelve a plantear ahora la pregunta de si la guerra entre Rusia y Ucrania también se está librando en territorio africano.
Las sospechas cobraron fuerza a raíz de una publicación de Kyrylo Budanov en X. El exjefe de la inteligencia militar ucraniana, actualmente jefe de gabinete del presidente Volodímir Zelenski, escribió el 7 de septiembre que los servicios de inteligencia ucranianos protegen los intereses del país en todo el mundo, "desde Rusia hasta África, tanto en las ardientes arenas del desierto como en los hielos de la Antártida".
Budanov no mencionó expresamente a Mali. Su publicación tampoco confirma ninguna operación concreta. Sin embargo, CNN informó sobre un equipo ucraniano de unas 15 personas que habría apoyado a los rebeldes, entre otras cosas, en el uso de drones. Sigue sin estar claro si la ayuda incluye capacitación y asesoramiento técnico o también el suministro de información y la coordinación de ataques.
DW ha solicitado una declaración al servicio de inteligencia militar ucraniano HUR. Entre otras cuestiones, preguntamos si se ha enviado personal a Mali, si los dirigentes políticos han autorizado una misión de ese tipo y cómo se evitaría que el JNIM (Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes), que coopera con el FLA (Frente de Liberación de Azawad), se beneficiara indirectamente del apoyo ucraniano.
No hemos recibido una respuesta concreta. Una portavoz anunció que se facilitaría información más adelante. Por lo tanto, sigue sin conocerse el alcance de una posible participación ucraniana.
Tras los golpes de Estado militares de 2020 y 2021, Mali se alejó progresivamente de sus socios occidentales y se acercó a Rusia. El grupo Wagner fue reemplazado por el Cuerpo de África. Moscú busca consolidar su influencia en el Sahel y presentarse como un socio confiable en materia de seguridad.
Ulf Laessing, exdirector del programa para el Sahel de la Fundación Konrad Adenauer en Mali y actual director de los programas para Siria e Irak de esa institución, señala que Rusia continúa ampliando sus actividades en África. El Cuerpo de África sigue utilizando Siria y Libia como escalas para vuelos procedentes de Rusia, entre otras cosas para reabastecer combustible y cargar suministros, con el fin de apoyar sus operaciones en el continente.
Desde la perspectiva ucraniana, por lo tanto, podría resultar atractivo ejercer presión sobre las fuerzas rusas también en África. Filatova considera que existe una lógica estratégica detrás de esta posibilidad: "Los ucranianos consideran que las tropas rusas son objetivos legítimos en cualquier parte del mundo". Los reveses en Mali podrían obligar a Rusia a destinar recursos a esa región y perjudicar la reputación de Moscú como socio en materia de seguridad.
Sin embargo, Oliynyk-D'omochko subraya que la cooperación con los tuareg no constituye una alianza integral. El FLA no pretende sustituir al gobierno de Bamako, sino que aspira a la autodeterminación o a una amplia autonomía en el norte del país. La experta describe esta relación como una cooperación por conveniencia: "Se trata más bien de una alianza circunstancial frente a un enemigo común que de una alianza integral".
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Fuente: Deutsche Welle

