¿Gobierno de izquierda en Berlín? La posible coalición desata polémica

¿Gobierno de izquierda en Berlín? La posible coalición desata polémica

Cuatro semanas después de las elecciones en la ciudad-estado de Berlín, aumenta la probabilidad de queLa Izquierda, Los Verdes y el Partido Socialdemócrata Alemán (SPD) gobiernen juntos, y de que Elif Eralp, candidata izquierdista, se convierta en alcaldesa. El fin de semana pasado (17 y 18 de octubre), esos partidos anunciaron que quieren negociar un acuerdo de gobierno.

Según informaciones de agencias difundidas este lunes (19.10.2026) por la noche, el SPD de Berlín quiere iniciar negociaciones de coalición. Los Verdes también aprobaron dichas conversaciones en un congreso extraordinario del partido, donde la propuesta obtuvo una amplia mayoría. La Izquierda lo hará dentro de dos semanas, en un congreso extraordinario. Las conversaciones para una coalición podrían comenzar a principios de noviembre.

La polémica se centra en la postura de algunos miembros de La Izquierda frente al antisemitismo. La Unión Demócrata Cristiana (CDU), el partido conservador del canciller Friedrich Merz, también está molesta, porque sería posible, según los cálculos, una coalición alternativa con Los Verdes y el SPD. Que los socialdemócratas se alejen en Berlín de su socio en el Gobierno a nivel nacional irrita a varios conservadores.

La Izquierda ganó las elecciones a la Cámara de Diputados de Berlín el 20 de septiembre, con el 25,7 por ciento de los votos, por delante de la CDU, Los Verdes y el SPD. Duplicó con creces su resultado de 2023, en gran medida debido a la crisis de vivienda y los altos alquileres.

Una propuesta polémica es "socializar" unas 160.000 viviendas privadas propiedad de grandes empresas, es decir, transferirlas a propiedad pública. El Estado tendría que pagar miles de millones en indemnizaciones y no está claro que el plan supere los obstáculos legales. Los tres posibles socios respaldan la propuesta.

También se debate si el SPD y los Verdes pueden gobernar junto con La Izquierda. Algunos miembros de su bancada en el Parlamento berlinés y en el Bundestag mantienen una postura muy crítica hacia Israel. Además, se atribuyen al diputado de la fracción de la Izquierda en el Parlamento nacional Ferat Koçak contactos con el clan criminal Remmo.

Thorsten Frei, jefe de la bancada de la CDU y su socia bávara, la Unión Social Cristiana (CSU) en el Parlamento alemán, dijo en la televisión pública ARD que resultaba "extraño" buscar una coalición con La Izquierda, Los Verdes y el SPD cuando no era imprescindible. Añadió que los tres partidos habían necesitado cuatro conversaciones preliminares para concluir que el antisemitismo está mal: "Con un partido así no se puede colaborar. Y creo que también hace falta un mensaje claro".

El ministro alemán de Estado de Cultura, Wolfram Weimer, fue aún más lejos. En un comentario en el tabloide Bild, recordó que La Izquierda procede del antiguo partido comunista gobernante de la antigua RDA, el SED. "El partido sucesor del SED abre de par en par las puertas al antisemitismo. Precisamente en Berlín, donde se planificó y ejecutó el Holocausto, esa postura no puede gobernar", escribió. La comparación muestra hasta qué punto se ha endurecido el debate.

Matthias Miersch, jefe de la bancada del SPD en el Bundestag, afirmó en ARD: "Todavía tengo dudas considerables". A su juicio, sectores de La Izquierda no han aclarado suficientemente su posición sobre el antisemitismo y la criminalidad de clanes. El SPD debe, según él, elegir cuidadosamente a sus socios.

Gran cantidad de jóvenes berlineses se han afiliado al partido La Izquierda. Muchos defienden un Estado palestino y critican al Gobierno de Israel. Algunos incluso cuestionan el derecho de existencia del Estado de Israel, que otros partidos consideran fundamental, y que es razón de Estado para Alemania por su historia.

Elif Eralp se ha distanciado repetidamente de todas las formas de antisemitismo, pero persisten las dudas. La copresidenta nacional de Los Verdes, Franziska Brantner, elogió la declaración contra el antisemitismo, aunque exigió aplicarla consecuentemente: "De lo contrario, no podrá haber un gobierno estable", advirtió.

Por su parte, el líder de la CSU, Markus Söder, reaccionó con dureza refiriéndose a un "muro cortafuego" o "cordón sanitario" contra la extrema izquierda, así como contra la ultraderecha. En una reunión de las juventudes conservadoras en Bonn declaró: "El frente rojo está ahí desde ayer y oficialmente". Aseguró que no permitiría que se perdiera "nuestra hermosa Alemania" a manos de fuerzas radicales y propuso excluir cualquier cooperación con La Izquierda, como ya ocurre con la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD). "Si hablamos de ‘cordón sanitario' (barrera política frente a la ultraderecha), hace falta uno también hacia la izquierda", afirmó.

Todo parece indicar que la capital alemana seguirá sumida en la turbulencia política durante bastante tiempo.

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Fuente: Deutsche Welle

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