En el contexto de la guerra en Irán, más de una docena de países acordaron una operación internacional para proteger el estrecho de Ormuz una vez que cesen las hostilidades. El canciller alemán, Friedrich Merz, anunció en París la participación de las Fuerzas Armadas alemanas en la remoción de minas y en la vigilancia marítima.
Durante la conferencia convocada por Francia y Gran Bretaña el viernes 10 de abril, Irán declaró que el estrecho, de gran importancia para el comercio mundial, debía abrirse durante la actual tregua.
Hasta nuevo aviso, el Golfo Pérsico y la región circundante siguen siendo una zona de peligro para los buques mercantes, aunque Irán permita el paso durante el alto el fuego. Entre los factores de riesgo no solo se cuenta un posible bombardeo por parte de las partes beligerantes, sino también los peligros que podrían acechar bajo el agua. A principios de abril, la Guardia Revolucionaria iraní anunció que el Gobierno de Teherán había ordenado minar el estrecho.
“No sabemos con certeza si realmente hay minas allí, pero el peligro latente es suficiente. En una zona de guerra, nadie puede verificarlo en estos momentos”, comenta a DW Johannes Peters, director del Departamento de Estrategia y Seguridad Marítima del Instituto de Política de Seguridad de la Universidad Christian-Albrechts de Kiel.
Las minas marinas ya se utilizaron en la Primera y Segunda Guerra Mundial. En aquella época se trataba de minas de cable: se fijaba un cable al fondo marino mediante un peso y en su extremo superior flotaba una esfera provista de los denominados “cuernos de detonación”. Si un barco o un submarino chocaba contra esos cuernos, la mina explotaba. En aquel entonces, el mecanismo de activación se basaba en el contacto directo. “Las minas modernas ya tienen relativamente poco que ver con eso”, explica Peters a DW.
Hoy en día las minas marinas siguen anclándose al fondo marino. Al fin y al cabo, estas armas de guerra tienen como objetivo asegurar a una de las partes beligerantes el control sobre una zona determinada. Pero la detonación ya no se produce por contacto físico directo.
En su lugar, las minas marinas más modernas se activan mediante ondas de presión, señales electromagnéticas u ondas sonoras. Cada tipo de barco tiene su propia firma de presión, electromagnética o acústica, es decir, emite señales diferentes. Las minas pueden programarse, por ejemplo, para reaccionar únicamente a las ondas sonoras de un tipo de barco muy concreto.
“Con la ayuda de submarinos, se puede determinar la firma acústica de los buques enemigos”, prosigue Peters. A continuación, se programan las minas en función de ello. “Los buques enemigos activan las minas con su firma acústica, mientras que las naves propias pueden navegar sin problemas por la zona minada”, explica el experto.
La limpieza, lo que se conoce como “búsqueda de minas”, es una tarea que requiere mucho tiempo. Cuando se localiza un objeto sospechoso, primero hay que determinar si supone un peligro. Si es así, siempre se decide caso por caso qué hacer con el artefacto explosivo. Tarea que solo puede ser realizada por personal militar con la formación adecuada.
A veces, sin embargo, también es posible hacerlo sin poner en riesgo vidas humanas. “Si es posible, utilizamos drones para identificar y destruir los objetos que encontramos”, declaró a DW a principios de este año Mykola, soldado de una unidad ucraniana de desminado marítimo en el mar Negro, que fue minado por Rusia en el marco de la guerra contra Ucrania.
La Armada alemana también utiliza drones en la búsqueda de minas. “Utilizamos sistemas autónomos principalmente para rastrear el fondo marino”, dice a DW Andreas, capitán de fragata del 3.º Escuadrón de Detección de Minas de la Armada alemana, a quien, por motivos de seguridad, solo citamos por su nombre de pila. “Antes, se navegaba directamente sobre la zona en peligro de minas con barcos equipados con sonar. Gracias a los sistemas no tripulados, ya no es necesario que 40 hombres se expongan a un peligro directo”, prosigue Andreas.
Para que una zona marítima quede libre de minas tras una guerra pasan décadas. Así lo confirma Artjom, un ucraniano del equipo de desminado del mar Negro. “Seguimos encontrando minas de la Segunda Guerra Mundial, a veces incluso de la Primera”, dice el soldado. “Esto demuestra cuántos años de trabajo nos quedan por delante”.
Los drones que utiliza actualmente la Armada no pueden permanecer en el mar durante mucho tiempo debido a la autonomía de sus baterías. Esto significa que deben lanzarse bastante cerca de la zona que deben rastrear.
Varias empresas ya están trabajando en el desarrollo de drones que puedan permanecer en el agua durante más tiempo. Uno de ellos es el dron submarino Greyshark, que puede navegar actualmente por el mar durante unas seis horas. En septiembre entrará en producción la versión alimentada por batería, y para finales de año está prevista la producción en serie de un dron “Greyshark” con propulsión por pilas de combustible, que debería poder navegar de forma autónoma en el mar durante varias semanas. Además, el dron toma imágenes de alta resolución y puede identificar por sí mismo los objetos que descubre en el fondo marino.
Fuente: Deutsche Welle

