La inauguración de la Línea 2C del Metro, anunciada para este 24 de febrero, evidencia que en la gestión pública dominicana el calendario político suele atropellar el rigor técnico.
Aunque la obra es una solución vital para Los Alcarrizos y zonas aledañas, la prisa por entregarla antes de la Rendición de Cuentas del 27 de febrero deja interrogantes graves. Reportes sobre la falta de escaleras de emergencia, iluminación deficiente y acabados de pintura incompletos sugieren una “inauguración mediática”.
La OPRET parece priorizar la narrativa del éxito sobre la seguridad operativa total.
El anuncio de servicio gratuito hasta Semana Santa actúa como un sedante social: el ciudadano, aliviado por el ahorro, tiende a ignorar las precariedades estructurales. Sin embargo, una obra de transporte masivo no admite “detalles pendientes”. Al final, pesará más la foto del tren en movimiento.
Fuente: El Dinero

