El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, Esmail Baghaei, dijo esta semana que un acuerdo con Omán, que se encuentra al otro lado del estrecho de Ormuz, estaba en la "fase final" de revisión y redacción… siempre que ninguna parte externa interfiera en el proceso.
Los dos estados del Golfo Pérsico han acordado las coordenadas geográficas de una ruta de navegación a través del estrecho, según declaró Baghaei a la agencia estatal IRNA, el miércoles (5.08.2026) por la tarde.
Baghaei dijo a los periodistas que, aunque se llegara a un acuerdo, eso no significaría que el estrecho fuera seguro para todos los barcos que pasaran.
"Los factores que hacen que el estrecho de Ormuz sea inseguro aún existen por parte de Estados Unidos, en particular el bloqueo naval y otras acciones agresivas y amenazantes contra Irán y sus intereses", afirmó.
También habló sobre el tema el viceministro de Asuntos Exteriores iraní, Kazem Gharibabadi, citado por la agencia IRNA. Este subrayó que el acuerdo propuesto no supondría una reapertura total del estrecho, sino que establecería un nuevo modelo para el tráfico marítimo.
Según IRNA, Gharibabadi dijo que la ruta sería temporal y podría permanecer abierta entre dos y cuatro meses.
Teherán afirmó que cualquier reapertura del estrecho debe ir acompañada del fin del bloqueo estadounidense a los puertos iraníes.
Informes citados por la agencia francesa AFP indicaban que Irán planeaba bloquear la entrada de barcos estadounidenses e israelíes por esa vía marítima como parte de su acuerdo con Omán.
Irán también argumentó que los buques que pasen por el estrecho deben pagarle tasas por un paso seguro, como ya habría cobrado anteriormente. Omán no apoyó el control unilateral iraní de la vía.
Un acuerdo propuesto entre Irán y Omán para otorgar a Teherán el control sobre los barcos que entran en el golfo Pérsico a través del estrecho de Ormuz no sería fácil de implementar, debido a las sanciones estadounidenses y las restictivas cláusulas de seguro de los fletes, según fuentes del sector citadas por la agencia Reuters este viernes (7.08.2026).
Sin embargo, los analistas advirtieron que cualquier acuerdo sobre la reapertura del estrecho debe verse como una pausa táctica y no como un acuerdo duradero.
El analista de seguridad Shukriya Bradost explica a DW que tal pausa podría beneficiar más a Washington que a Teherán. "Estados Unidos podría aprovechar este periodo para mejorar la coordinación con sus socios regionales, revisar su estrategia militar y preparar opciones más sólidas", afirmó.
"Irán, por su parte, seguiría enfrentándose a presiones económicas, divisiones internas y crecientes costos políticos y de seguridad", añade. "Si este período se convierte en mera pausa en las tensiones y Teherán no logra obtener una ganancia estratégica tangible, el paso del tiempo podría beneficiar a Estados Unidos más que a cualquier otra parte", concluye Bradost.
Otros analistas señalaron desacuerdos fundamentales sobre la gobernanza futura del estrecho.
Babak Dorbeiki, analista político con base en Londres y exfuncionario del Centro de Investigación Estratégica de Irán, afirmó que Teherán y Washington persiguen objetivos diferentes. "Irán quiere controlar los buques que entran en el estrecho, mientras que Estados Unidos quiere un paso completamente libre", dijo Dorbeiki a DW. "Estas posiciones no pueden reconciliarse fácilmente."
Alireza Salavati, analista de economía política con base en Londres, afirmó que tanto Teherán como Washington podrían presentar un acuerdo como un éxito táctico. Desde la perspectiva de Irán, cualquier entendimiento podría presentarse como un logro, afirma.
"El régimen no ha colapsado, sus capacidades misilísticas permanecen intactas, el uranio enriquecido no ha salido del país y, por primera vez desde el inicio de la guerra, Irán ha reforzado su influencia sobre la ruta marítima de entrada al estrecho", enumera Salavati a DW. Para él, Teherán podría defender internamente que ha preservado la ventaja estratégica del Estrecho de Ormuz.
Salavati opina, no obstante, que Estados Unidos también podría presentar la situación como un éxito en forma de "alivio de la presión del aumento vertiginoso de los precios de la energía, una oportunidad para reponer los arsenales de armas mientras se aligera la presión sobre la producción de defensa y la posibilidad de declarar el fin de la fase activa de la guerra".
Pero sugiere que es poco probable que Teherán considere ningún acuerdo como el fin definitivo de la confrontación.
Trump ha enfrentado presiones de miembros de su propio partido en el Congreso para poner fin al conflicto antes de las elecciones de mitad de mandato en noviembre.
Omán, por su parte, no ha hecho valoraciones públicamente sobre el acuerdo, del que Irán afirma que se negoció sin intervención alguna de Estados Unidos.
Fuente: Deutsche Welle

