Los videos de presuntos casos de violencia policial se están volviendo virales en las redes sociales francesas mientras una ola de protestas sacude a Francia. Un video muestra a la Policía golpeando a un hombre hasta tirarlo al suelo y luego arrastrándolo mientras está inconsciente. Otro video muestra a un oficial agarrando a un joven por la espalda, aparentemente sin motivo alguno, y arrastrándolo por el cuello. Y otra grabación muestra a una joven siendo arrastrada con el brazo retorcido, gritando de dolor. Estos videos no han podido ser verificados de forma independiente.
La Policía francesa ha sido objeto de nuevas críticas por parte de grupos de derechos humanos, no solo por sus métodos, sino también por el uso de granadas aturdidoras y balas de goma. Francia cuenta con una de las fuerzas policiales más fuertemente armadas de Europa. Durante las protestas estudiantiles de las últimas semanas, varios adolescentes sufrieron lesiones que les cambiarán la vida: a uno le volaron una mano, otro quedó ciego de un ojo y a otro le rompieron la mandíbula.
Más de medio millón de personas salieron a las calles en Francia el sábado pasado (17.10.2026), la mayoría de las cuales protestó pacíficamente, criticando los recortes en el sector público, la crisis del costo de vida y apoyando las demandas de los estudiantes por mejores condiciones en las aulas.
Los alborotadores se aprovecharon de la situación para incendiar edificios, saquear tiendas y lanzar proyectiles contra la Policía, lo que creó una situación difícil para los agentes y otros servicios de emergencia.
La Policía francesa cuenta con un arsenal más grande que el de la mayoría de los países europeos. Los agentes utilizan, por ejemplo, el llamado LBD-40, un tipo de arma que dispara balas de goma.
Muchos países, como el Reino Unido y Alemania, por lo general no permiten el uso de balas de goma en las manifestaciones. En algunos países europeos, como España, a veces se utilizan, pero causan menos lesiones que en Francia.
"No es algo específico de Francia. Pero hay pautas que deben seguirse. Debe mantenerse una cierta distancia", explicó a DW Anastassia Tsoukala, profesora asociada de Criminología en la Universidad de París-Sur. "Incluso si se intenta respetar las pautas, las personas pueden moverse y, de repente, pueden perder un ojo. Por eso es extremadamente peligroso", señala, en referencia a los proyectiles de goma.
La Policía en Francia utiliza habitualmente gas lacrimógeno, al igual que lo hace esa fuerza en muchos otros países de Europa. En la guerra su uso está, de hecho, prohibido en virtud de acuerdos como la Convención sobre Armas Químicas.
Lo que distingue a la Policía francesa de otras fuerzas es su uso de granadas aturdidoras.
"Estas granadas contienen un alto nivel de sustancias explosivas. Así que, desde este punto de vista, Francia es única", señaló Tsoukala.
El ministro francés del Interior, Laurent Núñez, insiste en que las armas que utiliza la policía son "no letales". Sin embargo, parte del equipo que utiliza la fuerza está clasificado por el propio código de seguridad interna de Francia como "material de guerra".
Otra diferencia entre la Policía francesa y las fuerzas de seguridad de otros países radica en los métodos. Se supone que la Policía alemana, por ejemplo, debe tratar de evitar la escalada.
Roche compara la forma en que se desalojó a los manifestantes en Lützerath, Alemania, en 2023, con los métodos más agresivos utilizados en Sainte-Soline, Francia, también en 2023. En ambos lugares se llevaron a cabo protestas ambientales.
"En Lützerath se utilizaron perros; hubo algunos heridos, pero muchos menos heridos graves en ambos bandos. En Sainte-Soline se envió a la Policía Militar, que utilizó intensivamente proyectiles LBD y granadas. Hubo heridos graves, tanto entre los agentes de Policía como entre los manifestantes. Dos manifestantes quedaron en coma".
Según las normas internacionales establecidas por las Naciones Unidas, el uso de la fuerza por parte de los agentes del orden "debe ser excepcional", en casos de "prevención de delitos" o de "detención legal". Cualquier uso de la fuerza debe seguir el principio de "proporcionalidad", lo que significa que no debe excederse de lo necesario para lograr su objetivo.
El ministro del Interior francés, Núñez, ha insistido en entrevistas de radio en que los agentes han respetado en gran medida este principio -que también está consagrado en la legislación francesa- durante las protestas actuales.
DW se puso en contacto con dos sindicatos policiales y con el Ministerio del Interior francés para recabar comentarios, pero ninguno respondió antes del momento de la publicación de este artículo.
"El orden público está subordinado a la vida y la seguridad humanas", afirmó Tsoukala. "Como jurista, debo decir que este es un valor no negociable".
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Fuente: Deutsche Welle

