EN VIVO @cepal_onu: Lanzamiento del Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA 2026)|El desafío de convertila en desarrollo, innovación y competitividad. RD OPORTUNIDADES

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Comisión Económica para América Latina y el Caribe. CEPAL

ILIA 2026: América Latina ante el desafío de convertir la inteligencia artificial en desarrollo, innovación y competitividad | RD OPORTUNIDADES

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y el Centro Nacional de Inteligencia Artificial de Chile (CENIA) presentaron la cuarta edición del Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA 2026). El informe evalúa los ecosistemas de inteligencia artificial de 20 países a través de tres pilares metodológicos: factores habilitantes, investigación, desarrollo y adopción, y gobernanza

La CEPAL y el CENIA de Chile impulsan el análisis de las capacidades de inteligencia artificial en América Latina y el Caribe, en un momento en que la infraestructura tecnológica, el talento especializado, la investigación y la gobernanza se convierten en factores determinantes para el futuro económico y social de la región.

Introducción: la inteligencia artificial como prioridad estratégica

La inteligencia artificial (IA) se ha convertido en uno de los principales motores de transformación económica, científica, tecnológica y social del siglo XXI. Su impacto abarca desde la automatización de procesos industriales y la modernización de los servicios públicos hasta la medicina, la educación, la agricultura, la ciberseguridad y la competitividad empresarial.

En este contexto, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y el Centro Nacional de Inteligencia Artificial de Chile (CENIA) presentan la cuarta edición del Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA 2026), una iniciativa orientada a evaluar las capacidades, los avances y los desafíos de los ecosistemas nacionales de inteligencia artificial.

El informe contempla a 20 países y organiza su evaluación en tres grandes pilares: factores habilitantes; investigación, desarrollo y adopción; y gobernanza. Esta estructura permite analizar la IA desde una perspectiva integral, reconociendo que el progreso tecnológico no depende exclusivamente de disponer de herramientas digitales, sino también de contar con infraestructura, profesionales capacitados, instituciones sólidas, inversión, investigación científica y marcos regulatorios adecuados.

Para América Latina y el Caribe, esta evaluación resulta especialmente relevante. La región tiene ante sí la oportunidad de aprovechar la IA para elevar la productividad, mejorar la calidad de los servicios públicos, fortalecer sus economías y reducir brechas históricas. Sin embargo, también enfrenta el riesgo de ampliar sus desigualdades si la tecnología se concentra en unos pocos países, sectores económicos o grupos sociales.

1. ¿Qué es el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial?

El ILIA es una herramienta de análisis regional que permite estudiar el nivel de preparación y desarrollo de los países en materia de inteligencia artificial. Su importancia radica en que ofrece una perspectiva comparativa de las capacidades necesarias para desarrollar, incorporar y gobernar estas tecnologías.

No basta con medir cuántas empresas utilizan inteligencia artificial o cuántos investigadores publican estudios científicos. También es necesario evaluar las condiciones que permiten que esas actividades se desarrollen de manera sostenible.

Un país puede disponer de servicios digitales relativamente avanzados, pero presentar limitaciones en centros de datos, conectividad, formación de especialistas o producción científica. Otro puede contar con universidades y grupos de investigación destacados, pero tener dificultades para transformar esos conocimientos en soluciones aplicables a la economía y a las instituciones públicas.

Por eso, los tres pilares del ILIA permiten comprender que el desarrollo de la IA es el resultado de múltiples capacidades que deben avanzar de manera coordinada.

Además, el índice puede servir como referencia para identificar prioridades nacionales, orientar políticas públicas, estimular la cooperación regional y promover inversiones estratégicas.

2. Primer pilar: factores habilitantes

Los factores habilitantes representan las condiciones fundamentales que hacen posible el desarrollo y la utilización de la inteligencia artificial.

Entre los aspectos que resulta esencial considerar se encuentran la infraestructura digital, la conectividad, la disponibilidad de capacidad computacional, el acceso a datos, la formación del capital humano y las condiciones económicas e institucionales para la innovación.

Infraestructura tecnológica

La IA necesita una base tecnológica sólida. Las redes de telecomunicaciones, los servicios de computación en la nube, los centros de datos y la capacidad de procesamiento permiten desarrollar y ejecutar sistemas cada vez más complejos.

Las limitaciones de infraestructura pueden elevar los costos de las empresas, restringir el acceso de las instituciones educativas y dificultar la creación de soluciones propias.

Para los países latinoamericanos, invertir en infraestructura digital no constituye únicamente una modernización técnica: es una decisión estratégica que puede determinar su capacidad para competir en una economía global cada vez más automatizada.

Formación del talento humano

La disponibilidad de profesionales preparados es otro elemento esencial. El desarrollo de la IA requiere especialistas en programación, ciencia de datos, estadística, ingeniería, ciberseguridad y aprendizaje automático, pero también profesionales de otras disciplinas capaces de aplicar estas herramientas a problemas concretos.

La educación debe incorporar competencias digitales desde las primeras etapas formativas y fortalecer los programas universitarios, técnicos y de capacitación continua.

Al mismo tiempo, es importante formar a los trabajadores para que puedan adaptarse a los cambios en sus ocupaciones. La transformación tecnológica no debe limitarse a sustituir tareas: también puede crear nuevas funciones, mejorar procesos y ampliar las oportunidades de empleo especializado.

Datos y capacidad institucional

Los sistemas de inteligencia artificial dependen de datos suficientes, pertinentes, seguros y de calidad. Por ello, la digitalización de los servicios públicos, la interoperabilidad entre instituciones y la existencia de mecanismos adecuados para compartir información son componentes importantes de cualquier estrategia nacional.

Sin embargo, disponer de datos no significa que puedan utilizarse indiscriminadamente. La protección de la privacidad, la seguridad informática y el respeto a los derechos de las personas deben formar parte de la infraestructura institucional que acompaña la innovación.

La principal conclusión de este pilar es que ningún país puede construir un ecosistema sólido de IA sin invertir simultáneamente en tecnología, personas, información e instituciones.

3. Segundo pilar: investigación, desarrollo y adopción

El segundo pilar examina la capacidad de los países para generar conocimiento científico, desarrollar soluciones tecnológicas e incorporar la inteligencia artificial en sus actividades productivas y sociales.

Este componente es particularmente importante porque permite distinguir entre los países que utilizan tecnologías desarrolladas en el extranjero y aquellos que también cuentan con capacidades propias para investigar, innovar y crear soluciones.

Investigación científica e innovación

Las universidades, los centros de investigación y las instituciones especializadas desempeñan un papel fundamental en el desarrollo de la IA. A través de ellos se forman investigadores, se generan conocimientos y se desarrollan tecnologías que pueden contribuir a resolver problemas económicos y sociales.

Para fortalecer estas capacidades, América Latina necesita ampliar la inversión en investigación y desarrollo, estimular la colaboración entre universidades y empresas y crear oportunidades para que los investigadores desarrollen proyectos de alcance internacional.

La cooperación científica entre países también puede ayudar a compartir infraestructura, conocimientos y recursos, reduciendo los costos de desarrollar capacidades avanzadas.

Adopción en las empresas

La inteligencia artificial ofrece oportunidades para mejorar la productividad de las pequeñas, medianas y grandes empresas. Puede facilitar el análisis de información, optimizar inventarios, anticipar necesidades de mantenimiento, automatizar tareas administrativas y mejorar la atención al cliente.

Sin embargo, la adopción no ocurre automáticamente. Muchas empresas necesitan financiamiento, asesoría técnica, personal capacitado y acceso a plataformas seguras para integrar estas herramientas en sus operaciones.

Por ello, las políticas de transformación digital deben prestar especial atención a las pequeñas y medianas empresas, que constituyen una parte esencial del tejido productivo regional, pero que pueden tener menos recursos para incorporar nuevas tecnologías.

Inteligencia artificial en los servicios públicos

Los gobiernos también pueden aprovechar la IA para mejorar la gestión institucional, agilizar trámites, detectar irregularidades, analizar necesidades ciudadanas y optimizar la asignación de recursos.

En el sector salud, por ejemplo, estas herramientas pueden apoyar el análisis de imágenes médicas y la organización de información clínica. En educación, pueden contribuir a personalizar materiales de aprendizaje. En agricultura, pueden facilitar el seguimiento de cultivos y el uso eficiente del agua.

Estas aplicaciones deben implementarse con supervisión humana, evaluaciones de calidad y medidas de seguridad apropiadas, especialmente cuando afectan derechos fundamentales o decisiones que inciden directamente en la vida de las personas.

El verdadero desafío consiste en pasar de proyectos experimentales a soluciones sostenibles, evaluables y capaces de producir beneficios concretos.

4. Tercer pilar: gobernanza de la inteligencia artificial

El desarrollo de la inteligencia artificial requiere reglas claras, instituciones responsables y mecanismos que permitan aprovechar sus beneficios sin ignorar los riesgos.

La gobernanza comprende los principios, las políticas, las normas y las capacidades institucionales que orientan el diseño, la implementación y la supervisión de los sistemas de IA.

Regulación y protección de derechos

Los sistemas de inteligencia artificial pueden generar riesgos relacionados con la privacidad, la discriminación algorítmica, la desinformación, la seguridad y la falta de transparencia.

Por ello, los países necesitan marcos que definan responsabilidades, establezcan mecanismos de supervisión y permitan corregir daños o errores.

Una regulación equilibrada debe proteger a la ciudadanía sin crear obstáculos innecesarios a la investigación, el emprendimiento y la innovación. El objetivo no debe ser frenar el desarrollo tecnológico, sino crear condiciones de confianza para su utilización responsable.

Transparencia y responsabilidad

Cuando una institución utiliza IA para apoyar decisiones importantes, resulta necesario conocer cómo funciona el sistema, qué información utiliza, cuáles son sus limitaciones y quién responde por sus resultados.

La supervisión humana adquiere especial importancia en áreas como la salud, la justicia, la seguridad pública, la educación y la administración de beneficios sociales.

Asimismo, los organismos públicos y privados deben establecer protocolos para identificar errores, prevenir sesgos y evaluar periódicamente el desempeño de las herramientas utilizadas.

Ciberseguridad y soberanía tecnológica

La expansión de la inteligencia artificial también incrementa la importancia de proteger los sistemas informáticos, las bases de datos y las infraestructuras críticas.

Los países deben prepararse para enfrentar amenazas como la suplantación de identidad mediante contenido sintético, los ataques automatizados, la manipulación de información y el uso malicioso de herramientas generativas.

La soberanía tecnológica no significa necesariamente desarrollar de manera aislada todas las tecnologías. Significa contar con capacidades suficientes para tomar decisiones informadas, proteger los activos estratégicos, diversificar proveedores y evitar dependencias que comprometan la continuidad de servicios esenciales.

5. La importancia del ILIA 2026 para América Latina y el Caribe

La relevancia del índice va más allá de establecer comparaciones entre países. Su valor estratégico está en contribuir a una discusión regional sobre las condiciones necesarias para que la inteligencia artificial genere prosperidad y bienestar.

América Latina presenta diferencias importantes en conectividad, infraestructura, inversión científica, formación profesional y capacidad institucional. Estas diferencias pueden traducirse en oportunidades desiguales para aprovechar las nuevas tecnologías.

Si los países con mayores recursos desarrollan capacidades avanzadas mientras los demás dependen exclusivamente de soluciones importadas, la brecha tecnológica podría profundizar las diferencias de productividad y competitividad.

Por el contrario, una estrategia regional de cooperación puede contribuir a compartir conocimientos, formar especialistas, desarrollar aplicaciones adaptadas a las necesidades locales y ampliar el acceso a infraestructura.

La región también tiene oportunidades para crear soluciones vinculadas a sus propias prioridades, como la gestión del agua, la seguridad alimentaria, la prevención de desastres naturales, la modernización de las pequeñas empresas y la mejora de los servicios públicos.

Para aprovecharlas, será necesario combinar inversión pública, participación privada, investigación universitaria y colaboración internacional.

6. República Dominicana: oportunidades y prioridades estratégicas

Para la República Dominicana, el ILIA 2026 constituye un marco útil para reflexionar sobre la preparación del país frente a la transformación impulsada por la inteligencia artificial.

La posición específica de la República Dominicana en esta edición, así como sus puntuaciones y posibles cambios respecto de años anteriores, deben verificarse directamente en los resultados oficiales del informe. Sin esos datos no sería correcto atribuirle una clasificación o un nivel de desempeño determinado.

Modernización del Estado

La administración pública puede beneficiarse de la automatización de procesos repetitivos, la digitalización de expedientes, los asistentes virtuales para orientar a los ciudadanos y los sistemas de análisis para mejorar la planificación institucional.

Una implementación adecuada podría reducir tiempos de respuesta, facilitar el seguimiento de solicitudes y mejorar la coordinación entre organismos.

Para ello, se necesitan procesos bien documentados, información confiable, interoperabilidad entre plataformas y controles que protejan los datos personales.

Formación de capital humano

La República Dominicana puede ampliar las oportunidades de capacitación en programación, análisis de datos, inteligencia artificial, ciberseguridad y automatización.

Esta formación debe alcanzar tanto a los estudiantes universitarios como a los técnicos, los empleados públicos y los trabajadores que necesitan actualizar sus competencias.

También es importante fortalecer los vínculos entre centros educativos, empresas y organismos estatales para que la formación responda a las necesidades reales del mercado laboral.

Innovación empresarial y competitividad

La incorporación de IA en el turismo, la logística, las zonas francas, los servicios financieros, el comercio y otros sectores puede contribuir a elevar la productividad y mejorar la calidad de los servicios.

Las empresas dominicanas necesitan orientación para identificar aplicaciones con resultados medibles, evaluar sus costos y proteger la información que utilizan.

El apoyo a las pequeñas y medianas empresas debe ser una prioridad para evitar que la transformación digital beneficie exclusivamente a las organizaciones con mayor capacidad financiera.

Gobernanza, ética y seguridad digital

El país también necesita fortalecer sus capacidades para evaluar riesgos, proteger información sensible, supervisar sistemas automatizados y establecer responsabilidades claras.

La utilización de IA en instituciones públicas debe acompañarse de criterios de transparencia, mecanismos de reclamación, auditorías cuando corresponda y supervisión humana en decisiones de alto impacto.

Una gobernanza sólida puede aumentar la confianza ciudadana y facilitar que las nuevas tecnologías se incorporen de manera responsable.

Investigación y cooperación internacional

Las universidades dominicanas, los centros tecnológicos y las empresas pueden ampliar su colaboración para desarrollar soluciones adaptadas al contexto nacional.

Asimismo, la cooperación con otros países de América Latina y el Caribe puede facilitar el intercambio de experiencias, el acceso a programas de capacitación y el desarrollo de proyectos conjuntos.

La meta no tiene que ser competir individualmente en todos los segmentos de la industria mundial de IA, sino construir capacidades propias en áreas donde el país pueda generar valor económico y social.

7. Principales desafíos regionales

A partir de los tres pilares del ILIA, pueden identificarse varios desafíos que merecen atención en las estrategias nacionales de inteligencia artificial:

La brecha de infraestructura. Las diferencias en conectividad, capacidad computacional y acceso a servicios digitales pueden limitar la participación de determinados países, empresas y comunidades.

La escasez de talento especializado. La demanda de profesionales preparados exige ampliar la formación técnica, universitaria y continua, además de crear oportunidades laborales que permitan retener el talento.

La limitada inversión en investigación. Sin recursos sostenidos para la ciencia y la innovación, la región corre el riesgo de depender excesivamente de tecnologías desarrolladas en otros mercados.

La adopción desigual. Las empresas grandes pueden avanzar más rápido que las pequeñas, ampliando las diferencias de productividad si no existen programas de apoyo y capacitación.

Los riesgos éticos y de seguridad. La falta de controles adecuados puede generar discriminación, exposición de datos, desinformación y decisiones automatizadas difíciles de cuestionar.

La fragmentación de las políticas públicas. Las estrategias aisladas o discontinuas pueden dificultar la coordinación entre educación, investigación, economía, infraestructura y regulación.

Superar estos obstáculos requiere políticas de largo plazo, metas verificables y mecanismos que permitan evaluar resultados, corregir deficiencias y mantener la continuidad de las iniciativas.

8. Recomendaciones para una estrategia regional de inteligencia artificial

Para transformar el diagnóstico de capacidades en resultados concretos, los países de América Latina y el Caribe pueden impulsar una agenda de trabajo con las siguientes prioridades:

  1. Fortalecer la infraestructura digital, con inversiones en conectividad, computación, centros de datos y servicios tecnológicos confiables.
  2. Ampliar la formación especializada, incorporando competencias digitales y de IA en la educación y los programas de capacitación laboral.
  3. Impulsar la investigación y el desarrollo, mediante financiamiento competitivo, cooperación universitaria y alianzas con el sector privado.
  4. Facilitar la adopción empresarial, especialmente entre las pequeñas y medianas empresas, con asesoría técnica, capacitación y proyectos piloto evaluables.
  5. Modernizar los servicios públicos, priorizando aplicaciones que reduzcan costos, mejoren la atención ciudadana y mantengan mecanismos adecuados de supervisión.
  6. Desarrollar una gobernanza responsable, con reglas claras, protección de datos, transparencia y mecanismos de rendición de cuentas.
  7. Promover la cooperación regional, compartiendo experiencias, infraestructura, conocimiento y buenas prácticas.
  8. Establecer indicadores de impacto, para medir no solo la cantidad de proyectos implementados, sino también sus resultados en productividad, calidad de los servicios, inclusión y bienestar social.

La aplicación de estas medidas debe adaptarse a las capacidades y necesidades de cada país. Una estrategia eficaz no consiste en adoptar todas las tecnologías disponibles, sino en identificar cuáles resuelven problemas prioritarios y pueden generar beneficios sostenibles.

Conclusión: la IA como instrumento de desarrollo

La cuarta edición del Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial, presentada por la CEPAL y el CENIA de Chile, sitúa nuevamente en el centro del debate regional la necesidad de evaluar las capacidades que permiten desarrollar, adoptar y gobernar estas tecnologías.

Sus tres pilares —factores habilitantes; investigación, desarrollo y adopción; y gobernanza— ofrecen un marco para comprender que el progreso de la inteligencia artificial no depende de un solo indicador. Requiere infraestructura, talento, conocimiento científico, innovación empresarial e instituciones capaces de garantizar un uso responsable.

Para América Latina y el Caribe, el reto consiste en convertir la expansión tecnológica en mejoras reales de productividad, oportunidades de empleo, calidad de los servicios públicos y bienestar ciudadano.

En el caso de la República Dominicana, la oportunidad está en consolidar una estrategia que conecte la modernización del Estado con la educación, la innovación empresarial, la investigación y la seguridad digital.

El éxito no debe medirse únicamente por la cantidad de herramientas de inteligencia artificial que se incorporen, sino por la capacidad de utilizarlas para resolver problemas concretos, ampliar oportunidades y fortalecer el desarrollo nacional.

La inteligencia artificial representa una oportunidad histórica para América Latina y el Caribe. Aprovecharla dependerá de la capacidad de los países para invertir en sus ciudadanos, fortalecer sus instituciones, fomentar la innovación y construir una transformación tecnológica que sea productiva, inclusiva y responsable.

Qué es el ILIA 2026

  • Diagnóstico regional: Analiza el nivel de preparación de 20 países de América Latina y el Caribe frente a la inteligencia artificial.
  • Dimensiones clave: Evalúa áreas como conectividad, talento humano especializado, producción científica y marcos regulatorios o éticos.
  • Enfoque central: Compara la adopción tecnológica frente a la verdadera captura de valor económico y social en la región.

Comisión Económica para América Latina y el Caribe. CEPAL

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