Cuando comenzó la guerra de Rusia contra Ucrania, en febrero de 2022, Nikita Zvezdov tenía solo 15 años. En abril de 2024, justo después de cumplir 18 años, fue llamado a filas en el Ejército ruso. Precisamente, poco tiempo antes lo habían expulsado de una escuela profesional en Krasnoyarsk, en Siberia, Rusia. Él está seguro de que lo suspendieron deliberadamente.
En los últimos años, ha habido un aumento de artículos de prensa sobre alumnos y estudiantes a los que se les impedía aprobar sus exámenes para garantizar que pudieran ser llamados a filas.
Zvezdov recibió la notificación de reclutamiento personalmente en su apartamento. No tenía escapatoria. En mayo de 2024, fue trasladado a la unidad militar nº 25573 en Sergeyevka, cerca de Ussuriysk. En foros de Internet, se la describe como la "más infame" y "más criminal" de Rusia, por la cantidad de soldados que mueren allí. También hay informes de acoso, extorsiones y palizas.
"Me prometí a mí mismo y a mi familia no firmar ningún contrato", relata Zvezdov a DW, enfatizando que, como muchos otros desertores, nunca quiso participar en la guerra contra Ucrania. "Me enviaron al campo de entrenamiento. Los oficiales disparaban allí a muchos reclutas en las piernas y los castigaron por todo tipo de cosas. Tuvimos que hacer 200 flexiones con máscara antigás, correr 50 vueltas con chaleco antibalas y llevar de 25 a 30 kilogramos de peso", recuerda el hombre.
Desesperado, tras una discusión, Zvezdov intentó lanzarse por un acantilado cerca del campo de entrenamiento, pero los agentes se lo impidieron. Después de eso, el sargento Valeriy Kuzmin, apodado 'Kosmos", le dijo que no le quedaba más remedio que firmar un contrato de servicio militar. Así que Zvezdov finalmente se vio obligado a hacerlo, coaccionado por la amenaza de que se le haría un juicio penal e insinuaciones de que harían que el servicio militar sería mucho peor para él que incluso la guerra.
Su historia es típica. Debido a la escasez de personal, se insta a los reclutas a alistarse en el Ejército. Las madres de militares han declarado al portal independiente ruso de Internet ASTRA que sus hijos fueron engañados, acosados y presionados para firmar los contratos por los que tendrían que ir a la guerra.
Un mes después de firmar el contrato, Zvezdov fue trasladado a un campo de entrenamiento en la región de Jabárovsk. Allí se les informó a él y a sus compañeros que serían enviados con los grupos de asalto cerca de Melitopol, en el territorio ucraniano ocupado por Rusia, lo que significaría una muerte segura. "Para mí estaba claro que no tenía más remedio que huir", recuerda Svezdov.
Cuando recibió su primer salario de 40.000 rublos (unos 450 euros), solicitó un permiso, supuestamente para abastecerse para el frente. Un antiguo prisionero fue asignado para vigilarlo. Zvezdov tenía que contactarle cada pocas horas por mensajería. Pero Zvezdov tuvo suerte. Su vigilante no se lo tomó demasiado en serio. Zvezdov tiró su uniforme, hizo las maletas y compró un billete para Armenia.
Seis meses, Zvezdov fue incluido en la lista de buscados por deserción. Mientras tanto, logró obtener un pasaporte ruso en Armenia, con el que finalmente llegó a Alemania a través de Bosnia y Croacia, donde solicitó asilo político. Sin esperar una respuesta de las autoridades, entró a territorio alemán, donde también pidió asilo. Mientras tanto, muchos de sus compañeros fueron enviados al frente.
Alemania rechazó su solicitud de asilo y remitió a Zvezdov, siguiendo el Reglamento de Dublín, a Croacia, como primer país de entrada en la UE. Sin embargo, después de eso, como critican los activistas de derechos humanos, los más probable es que fuera deportado a Rusia. Alemania debía "entregarlo" a Croacia en seis meses, plazo que expira a finales de este mes de julio de 2026. Él quiere quedarse en Alemania porque, pasado ese tiempo, la responsabilidad de su caso pasa a las autoridades alemanas.
Según activistas de derechos humanos, los desertores rusos prácticamente no tienen ninguna posibilidad de asilo en Alemania, aunque la negativa a realizar el servicio militar en el Ejército ruso es una razón de peso.
El activista Alexei Kozlov, de la organización Solidarus, con sede en Berlín, explica que la ley alemana no los considera por sí solos un motivo para solicitar asilo. El asilo solo puede esperarse si la persona ha sido enviada a la guerra contra Ucrania por razones políticas, enfatiza Kozlov.
La Oficina Federal de Migración y Refugiados (BAMF) lo confirma a DW. Según esta, cada caso se examina cuidadosamente. "La protección solo se concede si también existe un temor individual y bien fundado a la persecución", dice la BAMF. Sobre los desertores pesa la amenaza de ser enviados al frente o torturados. El Ministerio Federal del Interior confirma a DW estar "al tanto de los casos de tortura".
Hay cientos de informes de desertores rusos enviados directamente al frente, donde son torturados. Desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania, ASTRA ha podido localizar 29 prisiones ilegales para objetores de conciencia rusos, por ejemplo en sótanos o instalaciones industriales abandonada, en Lugansk o Donetsk, pero también en territorio ruso. Allí, los oficiales extorsionan a los soldados, los mantienen en condiciones inhumanas, orinan sobre ellos, los dejan morir de hambre, los torturan, golpean e incluso los matan.
En la mina Petrivska, en la región de Donetsk, el ejército ruso ha establecido una auténtica "instalación de tortura". "Traen soldados allí con bolsas en la cabeza. No tienen nada de comer. Si tienes que ir al baño, te llevas una bolsa pequeña. Nos colgaban del techo con cadenas en brazos y piernas", dice el exsoldado ruso Daniil (nombre cambiado). Se negó a ir a un asalto al frente. En 2024, logró escapar de su unidad militar tras ser torturado.
Según datos del Bundestag de principios de 2026, un total de 126 personas fueron deportadas directamente a Rusia en 2025, 42 de ellas en aviones comerciales escoltados por guardias de seguridad.
Desde que el nuevo gobierno alemán, con Friedrich Merz a la cabeza, asumió el poder hace un año, las ya bajas posibilidades de asilo para desertores han sido prácticamente nulas, explica Alexei Kozlov desde Solidarus. En solo unos pocos casos los desertores rusos han recibido asilo.
Tras la denegación de asilo a Nikita Zvezdov en Alemania, se le concedió asilo eclesiástico. Es algo que las comunidades cristianas pueden otorgar si una deportación amenaza la vida o la salud. Gracias a esta normativa, el joven se trasladó de un campo de refugiados a una iglesia protestante cerca de Aquisgrán. Allí se aloja en una habitación para diez personas y ayuda en la cocina o en el patio.
La noche del 16 de junio de 2026, la policía alemana fue por él para deportarlo a Croacia, pero no lo encontraron, porque se marchó al campo de refugiados donde estaba anteriormente. Ahora el objetivo es aguantar hasta el 30 de julio, porque, a partir de esa fecha, Alemania será responsable de su caso. Aún no sabe qué hará si su solicitud de asilo es rechazada de nuevo. Probablemente intentará irse a un país de fuera de la UE.
Fuente: Deutsche Welle

