¿Cómo está reaccionando la milicia hutí al ataque estadounidense e israelí contra Irán? La milicia chií de Yemen había anunciado que respondería dado el caso, pero aún se mantiene al margen. La situación parece tensa, pero no explosiva, al menos por ahora.
Los hutíes, que se autodenominan Ansar Allah (“Ayudantes de Dios”), controlan amplias zonas del norte y el oeste de Yemen, incluida la capital, Saná, desde 2014. Su avance provocó la intervención de una coalición liderada por Arabia Saudita en 2015. La guerra resultante se cobró más de 150.000 vidas, según la ONU. Se alcanzó un alto el fuego en 2022, pero Yemen sigue dividido de facto. A nivel internacional, Estados Unidos volvió a designar a los hutíes como organización terrorista en enero de 2024.
Durante la guerra de Gaza, los hutíes atacaron Israel, así como buques mercantes en el mar Rojo y el golfo de Adén, una de las rutas comerciales más importantes del mundo. Los ataques pretendían demostrar solidaridad con Hamás y, al mismo tiempo, presionar a Israel y a sus aliados. Estados Unidos, Gran Bretaña e Israel respondieron en varias ocasiones con ataques aéreos contra objetivos hutíes.
Ahora, surge la pregunta de si la milicia volverá a intensificar sus ataques tras los ataques estadounidenses e israelíes contra Irán. Thomas Volk, jefe del departamento de Oriente Medio y Norte de África de la Fundación Konrad Adenauer, analiza la situación desde la perspectiva de Teherán.
“Los contraataques que el régimen iraní está lanzando demuestran que se trata realmente de una lucha por la supervivencia”, comenta a DW. En su opinión, Teherán está intentando activar su red de aliados regionales, como Hezbolá, que ya ha atacado a Israel. “Si el régimen llega a la conclusión de que esta es su última batalla, movilizará todos sus recursos e intentará involucrar a todos sus socios en esta lucha”. Esto incluye a los hutíes.
Sin embargo, no está claro que los hutíes reaccionen, explica Abdulghani al-Iryani, del Centro de Estudios Estratégicos de Saná. “Los hutíes no desempeñarán ningún papel en esta confrontación”, subraya. Su valor estratégico hasta ahora ha consistido en “fomentar el malestar en nombre de Irán y, al mismo tiempo, darle la oportunidad de negar su responsabilidad”. Si Irán actúa ahora abiertamente, este modelo pierde su relevancia.
A corto plazo, no obstante, es concebible la posibilidad de acciones militares. “Muchas instalaciones militares hutíes fueron destruidas por los ataques estadounidenses del verano pasado”, dice Thomas Volk. No obstante, aún son “lo suficientemente fuertes como para atacar objetivos en la región durante al menos algunas semanas más”. Esto se aplica principalmente a ataques con misiles y drones, así como agresiones contra buques.
Al-Iryani, por otro lado, espera medidas bastante limitadas. “Podrían llevar a cabo acciones simbólicas, pero no ataques verdaderamente serios”, prevé. El movimiento está actualmente más preocupado por afianzar su posición. Entre bastidores, se intenta que Arabia Saudita vuelva a la mesa de negociaciones. “Sin embargo, creo que Israel podría atacarlos, lo que los obligaría a actuar”, apunta Al-Iryani. Por lo tanto, una escalada también podría ser instigada desde el exterior.
Un debilitamiento sostenido de Teherán también tendría consecuencias directas para los hutíes, afirma Thomas Volk. “Si fuera posible eliminar este régimen o debilitarlo tanto que ya no representara una amenaza, a medio plazo esto también significaría el debilitamiento o la eliminación de sus aliados, y por ende, de los hutíes”. Sin los flujos financieros, el suministro de armas y el respaldo ideológico iraníes, la milicia perdería un pilar crucial de su poder. La comunidad internacional podría entonces “tomar medidas aún más decisivas contra los hutíes”.
Al-Iryani advierte, sin embargo, que no se debe descartar a Irán precipitadamente. Incluso debilitado, Teherán “seguirá desempeñando un papel en la región después de esta guerra”. Al mismo tiempo, considera probable que una futura reorganización política de la región restrinja el apoyo de Irán a las milicias aliadas. “Creo que los hutíes ya no recibirán mucho apoyo de Irán en el futuro”, comenta Al-Iryani. Esto podría “obligarlos a negociar un acuerdo de paz justo y equilibrado en Yemen”.
Al-Iryani también señala dinámicas internas. “La guerra ha marginado a todos los moderados”, explica. Los líderes más militantes dominan la organización. Por lo tanto, las reformas son difíciles. Un posible escenario es que los hutíes mantengan su firmeza ideológica, pero realicen concesiones políticas pragmáticas para afianzar su poder en Yemen. “Eso garantizaría su supervivencia como organización y mantendría su relevancia”, destaca.
En este contexto, Thomas Volk habla de un impulso para toda la región, ya que los “actores desestabilizadores no estatales” podrían verse debilitados “hasta el punto de volverse controlables, al menos a mediano plazo”.
Con la contribución de Jenifer Holleis.
Fuente: Deutsche Welle

