Tanto el papa León XIV , como el cardenal secretario de Estado, Pietro Parolin, critican la guerra contra Irán, iniciada por Estados Unidos e Israel, sus consecuencias para la población civil y la obsesión con la violencia armada.
El sumo pontífice, originario de Estados Unidos, sin embargo, nunca menciona el nombre del presidente estadounidense ni alude a los países que iniciaron la guerra.
Recientemente, el Papa realizó declaraciones críticas tres días seguidos. Durante el Ángelus del domingo 22 de marzo, expresó su “consternación” por la situación en Oriente Medio y otras regiones del mundo, y calificó el sufrimiento de muchas “víctimas indefensas” como un “escándalo para toda la humanidad”.
Al día siguiente, lunes, durante una audiencia con la aerolínea italiana ITA, cambió repentinamente de tema, pasando del uso civil de las aeronaves al militar. Según dijo, estas nunca deberían ser vehículos de guerra y los bombardeos aéreos deberían estar prohibidos. El martes por la noche subrayó ante un pequeño grupo de periodistas que “debemos trabajar por la paz, pero no con armas”.
Massimo Faggioli, profesor de teología histórica y contemporánea en el departamento de Religión del Trinity College de Dublín, cree que “(las declaraciones) son frecuentes e inequívocas”, pero “siempre indirectas”.
El teólogo italoamericano Faggioli, quien se mudó con su familia de Estados Unidos a Irlanda poco después de la investidura de Donald Trump, en 2025, señala que el papa Francisco (2013-2025) actuó de manera muy distina.
En septiembre de 2013, antes del posible inicio de una operación militar del entonces presidente estadounidense Barack Obama en Siria, Francisco convocó una vigilia en la Plaza de San Pedro. Con el Papa actual no se han producido cambios en su agenda, no hay un “mensaje potente”.
Desde principios de marzo, varios cardenales de Estados Unidos y Europa se han pronunciado con mucha más contundencia que el Papa, llegando a negar cualquier legitimidad de la guerra contra Irán: “Si ya no se respeta el principio de soberanía de un Estado, podemos inventar cualquier excusa para comenzar una guerra”, dijo el cardenal Blase Cupich de Chicago poco después de los primeros ataques en Teherán. También el cardenal Reinhard Marx, de Múnich, habló de “guerra ilegítima”.
En Estados Unidos es un hecho que los católicos que votaron por Trump en las elecciones presidenciales de otoño de 2024, un porcentaje ligeramente superior al promedio, se están distanciando de sus políticas.
Según medios estadounidenses, incluso católicos muy conservadores e identificados con el movimiento MAGA de Trump, ahora se muestran más críticos. Esto podría ser particularmente problemático para dos figuras clave del círculo de Trump que, a diferencia del presidente, son católicos. El vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado, Marco Rubio, visitaron el Vaticano tras la elección de León XIV.
“Ambos confidentes de Trump son católicos, pero, hasta el momento, no han reaccionado ni a las afirmaciones de los obispos ni del Vaticano”, comenta a DW Benjamin Dahlke, profesor de teología en la Universidad Católica de Eichstätt-Ingolstadt. Esto se debe a que las críticas, hasta ahora, no han sido “muy claras” y ha habido una carencia de ideas bien articuladas.
El teólogo Massimo Faggioli cree que el enfoque actual de León XIV, caracterizado por numerosos comentarios individuales de carácter general, podría volverse más problemático. La guerra iniciada por Estados Unidos e Israel “involucra directamente a la religión y a la Iglesia en el conflicto”, apunta. Esto podría requerir un lenguaje más claro por parte del jefe de la Iglesia. De lo contrario, el teólogo prevé “un problema para la credibilidad del papa en países que ven esta guerra de manera diferente a como la vemos en Estados Unidos y Europa”.
Fuente: Deutsche Welle

