“El Gran Chaco Americano tiene rostro de mujer. Somos más del cincuenta por ciento de la población y somos las que velamos por la sostenibilidad de las familias. Tanto en el mundo indígena, que es matriarcal, como en el urbano”, dice a DW Liliana Paniagua, secretaria ejecutiva de Redes Chaco.
Desde el bosque seco subtropical más grande del mundo -con un millón de kilómetros cuadrados entre Argentina, Bolivia, Paraguay y Brasil-, la voz de esta red de 2600 organizaciones llegó a Bruselas justo en el momento en que, a caballo de la próxima entrada en vigor del acuerdo con los países del Mercosur, se preparan nuevos proyectos de inversión.
El momento en que el Gran Chaco Americano viene a presentarse a las instituciones europeas es clave y las organizaciones sociales buscan interlocución. “Contamos con un ecosistema de organizaciones que pueden servir para que el sector de los negocios incorpore la inclusión; podemos participar en los diálogos sociales previstos en el Acuerdo UE-Mercosur. También pensamos que podemos intervenir en el diseño de las obras de gran escala que atraviesen territorios protegidos o comunidades indígenas y campesinas”, requiere Liliana Paniagua.
El Gran Chaco Americano -un bioma que, junto con la Amazonía y el Pantanal, conforma el pulmón del planeta- “tiene enormes desafíos sociales estructurales: altos índices de pobreza y serios problemas de propiedad de la tierra. Enfrenta retos ambientales y de derechos humanos”, afirma Liliana Paniagua. Sequías prolongadas, olas de calor, incendios, inundaciones y degradación de ecosistemas están influyendo, también, en la movilidad humana en el Gran Chaco Americano.
No obstante, “esta región transfronteriza posee un enorme potencial para generar desarrollo sostenible e incorporar nuevas visiones de lo global, de integrarse a los negocios, al ecosistema productivo y exportador”, sigue la representante de Redes Chaco. De fondo está la gran preocupación por que la ola de interés por las materias primas del subsuelo -litio, yeso, uranio, cobre, tierras raras- afecte irremediablemente tanto la naturaleza como a las poblaciones de la región.
Por otro lado, desde Greenpeace Argentina, Hernán Giardini, coordinador de campaña por los bosques, comenta a DW: “De confirmarse el acuerdo Mercosur-EU, este generará una importante reducción de los impuestos de ingreso de la carne vacuna y de la soja a Europa. Esto seguramente provocará un aumento signficativo de la deforestación en el Gran Chaco, ambas son las principales causas de desmontes”.
Por el lado europeo, en camino está un proyecto de expansión de la red eléctrica para el Gran Chaco, también prospecciones para la explotación de materias primas en las vecinas Salta y Jujuy. ¿Qué significa esto para unas cooperativas que potencian cadenas de valor basadas en la naturaleza? ¿Qué representa para la apicultura, para la ganadería menor? Sin oponerse ni a la inversión ni al incremento en la producción que supondrá el acuerdo entre la UE y el Mercosur, Redes Chaco se ofrece como interlocutor para asegurar que el desarrollo de la región sea verdaderamente sostenible.
Cabe recordar que El Gran Chaco Americano sufre una de las mayores tasas de deforestación del mundo. Solo en Argentina se perdieron 6,4 millones de hectáreas entre 1998 y 2022. Precisamente por eso, según información europea, dentro del marco de inversiones para la región, se encuentran fondos para su protección, también para el apoyo a los pequeños productores. Redes Chaco también ha sido beneficiaria de fondos del Global Gateway, la estrategia de inversiones europea.
Con todo, “sí, ha habido conflictos, abundan las experiencias al respecto”, reconoce Liliana Paniagua. “Generalmente la empresa llega y, posteriormente, se vincula a las comunidades. En el caso del litio, hay tres temas claves a tratar previamente: el uso del agua, cómo queda la comunidad después de que se va la minera y la propiedad de la tierra, pues muchas veces las provincias conceden autorizaciones sin considerar a comunidades enteras viviendo allí”, agrega.
No obstante, “podemos participar desde el diseño inicial, desde la elaboración de los pliegos, considerando que esas obras tocarán el territorio y deben hacerlo de la forma menos dolorosa posible. Debemos participar como sociedad civil para alertar sobre posibles conflictos para el territorio”, apunta con tono esperanzado.
Con este enfoque, su organización presentó a finales del 2025 un estudio del impacto social y ambiental que podría tener el gran proyecto Corredor Bioceánico que uniría Brasil, Paraguay, Argentina y Chile, atravesando el Gran Chaco. “Si se trata de rutas de integración, estas deben convertirse en oportunidades de negocios que beneficien también a la población y no en vías para la trata de personas, el tráfico o el contrabando”, advierte.
Pero el punto de partida no es color de rosa. “Desde el 2023, la deforestación creció un 40 por ciento y en el.Congreso avanzan leyes para debilitar la protección de Bosques y Glaciares”, recuerda el especialista de Greenpeace. La UE tendría en su mano hacer algo en contra de ello: “Se hace fundamental que lo antes posible se aplique la Ley de Deforestación Importada, que prohibirá el ingreso de productos que provengan de deforestación post 2020”, subraya Hernán Giardini.
Como fuere, con veinte años de experiencia en iniciativas transfronterizas, Redes Chaco pone sobre la mesa dos grandes logros comerciales: la producción de artesanías y tejidos con materiales y tintes naturales que se comercializan en Buenos Aires, Nueva York y París. Y también de miel de alta calidad que se exporta a Francia y también a Italia.
“La miel del Chaco tiene propiedades medicinales especiales y ahora cuenta con certificaciones de calidad orgánica”, detalla Liliana Paniagua. En cualquier caso, ambos productos estrella que ahora entrarán sin aranceles al mercado europeo, provienen “del colectivo de Mujeres del Gran Chaco Americano, donde potenciamos cadenas de valor basadas en la naturaleza”, concluye.
Fuente: Deutsche Welle

