El conflicto en Irán sacude el mercado del gas y el petróleo

El conflicto en Irán sacude el mercado del gas y el petróleo

Desde el 28 de febrero, Estados Unidos e Israel bombardean Irán con el objetivo -según sus propias palabras- de debilitar al régimen de Teherán hasta el punto de que ya no suponga una amenaza para Israel ni para el resto del mundo.

Un efecto secundario de todo esto es que el precio mundial del petróleo ha subido alrededor de un 60 por ciento desde que empezaron los ataques. El Brent, la referencia internacional, no había sido tan caro desde mediados de 2022, y el crudo de Omán, típico de Oriente Medio, ha alcanzado incluso un máximo histórico, con más de 150 dólares estadounidenses por barril.

Alrededor del 20 por ciento de la demanda mundial de petróleo se transporta a través del estrecho de Ormuz, el paso marítimo que conecta el golfo Pérsico con los océanos.

Como respuesta a los ataques, Irán no solo ha bombardeado Israel y bases militares estadounidenses en la región, sino también objetivos civiles en los países vecinos del golfo. Pero lo que más influye en los precios del petróleo es que las fuerzas armadas del régimen de los mulás iraníes estén bloqueando el estrecho de Ormuz.

Desde que empezó la guerra, solo circulan por esa vía marítima algunos barcos mercantes, como petroleros, portacontenedores y graneleros; antes pasaban unos 140 al día. La repentina escasez de oferta en el mercado mundial ha hecho subir los precios del crudo. A esto se suma que Irán ha bombardeado infraestructuras de petróleo y gas, como Ras Laffan, en Catar, la mayor terminal de exportación de GNL del mundo, donde se licua el gas natural para su transporte, así como dos refinerías en Kuwait y una en Yanbu, en Arabia Saudí. Los expertos calculan que llevará meses, incluso años, reparar todos los daños.

El estrecho de Ormuz, de solo unos 40 kilómetros de ancho, se encuentra entre Irán y Omán. Irán amenaza con atacar e incluso hundir a los barcos que intenten atravesar esta vía marítima sin autorización. Para ello, cuenta con drones y misiles tierra-mar, así como con lanchas no tripuladas equipadas con cargas explosivas. Además, se teme que la Armada iraní haya colocado minas marinas en el canal de navegación.

Desde el inicio de la guerra se han registrado más de 20 ataques -presumiblemente con misiles- contra buques mercantes en el Golfo Pérsico y el Golfo de Omán, al otro lado del estrecho de Ormuz.

En pocas palabras, el simple aumento de los precios afecta en igual medida a todos los países que compran o venden petróleo y derivados, como la gasolina o el queroseno, en el mercado mundial.

También han subido los precios de los fertilizantes minerales, que se fabrican a partir del gas natural. Pero no todos dependen por igual de estas materias primas. Los países exportadores fuera de la región del Golfo podrían incluso beneficiarse de unos ingresos adicionales gracias al aumento de los precios y a unas oportunidades de venta potencialmente mayores.

Los más afectados directamente son los propios países exportadores de petróleo del Golfo Pérsico, ya que una parte esencial de su rendimiento económico proviene de los ingresos de sus exportaciones de petróleo y gas.

Pero, además de las naciones exportadoras de petróleo del Golfo Pérsico, también sufren los países importadores. Entre ellos se encuentran los que tienen una industria fuerte, que están más expuestos a las subidas de precios y al impacto en la oferta que las sociedades de servicios. Esto podría impactar sobre todo en países asiáticos como China, Japón y Corea, ya que son los principales importadores de las materias primas del Golfo Pérsico.

No obstante, Irán ha anunciado que permitirá el paso por el estrecho de Ormuz a los barcos que el régimen no considere “enemigos”. A finales de la semana pasada, se dijo que Irán también permitiría los envíos a Japón, que mantiene estrechas relaciones económicas y militares con Estados Unidos.

Fuente: Deutsche Welle

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