Día de la Victoria: Rusia sin gran despliegue militar

Día de la Victoria: Rusia sin gran despliegue militar

En el tradicional desfile del Día de la Victoria en Moscú, el 9 de mayo de 2026, no habrá un gran despliegue militar. El Ministerio de Defensa ruso justificó esta decisión citando la “situación operativa actual”. Dmitri Peskov, portavoz del presidente ruso, Vladimir Putin, declaró que no habrá presencia de vehículos militares ni de soldados de élite de escuelas militares, así como tampoco de otros cuerpos especiales, en las celebraciones debido a la “amenaza terrorista” proveniente de Ucrania. En algunas regiones rusas también se cancelaron por completo eventos multitudinarios. Y tampoco en San Petersburgo se realizarán desfiles.

El historiador austriaco Markus Reisner, de la Academia Militar en Wiener Neustadt, Austria, piensa que el reciente ataque ucraniano a la ciudad rusa de Perm ha demostrado que “Ucrania es prácticamente capaz de alcanzar cualquier objetivo en el oeste de Rusia”. “A pesar de la densa red de defensa aérea alrededor de Moscú, el riesgo de un ataque masivo está aumentando”, explica a DW.

Además, el equipo militar y la logística para su transporte se están utilizando en el frente, matiza Reisner: “No por la amenaza terrorista de la que habla Peskov, sino porque la guerra está consumiendo todos los recursos”.

El experto militar Jan Matveiev opina, en cambio, que las Fuerzas Armadas rusas sí disponen de suficiente equipo militar, salvo de defensa aérea, pero que “dada la guerra fallida, no quieren llamar demasiado la atención sobre el equipo militar y no enfurecer aún más a la población, de por sí, descontenta”.

Matveiev señala que “siempre existe el riesgo de que uno o tres drones burlen los sistemas de defensa. Todas las demás medidas, como un apagón de internet, ciertamente no los detendrán”, afirma.

El historiador Alexei Uvarov, de la Universidad Ruhr, de la ciudad alemana de Bochum, señala que los desfiles militares que conmemoran el Día de la Victoria en la Segunda Guerra Mundial en la Rusia postsoviética continúan, en gran medida, con la tradición de los desfiles comunistas del Día del Trabajo (1.º de mayo) y el Día de la Revolución de Octubre (7 de noviembre). En la actualidad, lo primordial para Rusia es la demostración de “normalidad y control”.

Uvarov cree que el año 2020 demostró la importancia del desfile para el Estado ruso. A pesar de la pandemia de COVID-19, el evento se celebró. Entonces, como ahora, el Kremlin quería demostrar que tenía la situación bajo control. “El desfile tiene que celebrarse, simplemente porque tiene que celebrarse. Se mantiene la apariencia de normalidad, aunque esa normalidad ya se esté desmoronando”, subraya.

“El recuerdo de la Segunda Guerra Mundial y la victoria de la Unión Soviética es un instrumento fundamental de la política de la memoria del Kremlin. Estas narrativas sustentan significativamente la legitimidad del régimen. Incluso la guerra actual contra Ucrania se interpreta a menudo mediante paralelismos con aquella guerra”, dice a DW el politólogo Ivan Fomin. Esto explica el deseo del Kremlin de “mantener formas y ritmos de recuerdos (conocidos por la población)”.

Fomin no cree que un desfile reducido perjudique mucho la popularidad de Putin, tampoco la confianza pública en el Estado. “Podría convertirse en otro síntoma de la incapacidad del Estado para afrontar plenamente los desafíos actuales y mantener la normalidad en tiempos de guerra”, afirma el experto. Sin embargo, añade que ya existen indicios de ello incluso sin el desfile, como cortes de internet y ataques con drones.

Fomin considera que las declaraciones de Dmitri Peskov, en las que vinculó la reducción militar del desfile con posibles acciones del Ejército ucraniano, podrían tener un impacto en la población rusa. Por un lado, esto demuestra que el gobierno es incapaz de garantizar por completo la seguridad de la capital del país, Moscú. Por otro lado, podría tener el efecto contrario y exacerbar aún más el sentimiento antiucraniano. “La gente podría creer que debido a Ucrania se interrumpen sus celebraciones habituales, y se pierde la oportunidad de conmemorar un aniversario importante. Habrá reacciones dispares”, concluye el politólogo.

Fuente: Deutsche Welle

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