Día de la Mujer: pese a retrocesos, defender cada conquista

Día de la Mujer: pese a retrocesos, defender cada conquista

“Hoy en Argentina vuelven a llamarnos locas, irreverentes… Como lo hacían durante la dictadura. El Gobierno ha desmantelado toda una serie de derechos, sobre todo a la justicia, que creíamos conquistados. Las Abuelas de Plaza de Mayo han quedado desfinanciadas por el Estado. Hemos vuelto a la resistencia”, contaba en una conferencia Claudia Poblete, nieta restituida a los 21 años a sus familiares verdaderos.

En medio de una ola de retrocesos en cuanto a los derechos a las mujeres, se celebra en Bruselas el 8 de marzo de 2026 el Día de la Mujer. Globalmente, el movimiento “anti-derechos” crece y, en América Latina, de donde en las últimas décadas han salido corrientes que hicieron avanzar la búsqueda por la equidad, los retrocesos son alarmantes.

Mientras que la CEPAL estima que en toda la región se perpetran once feminicidos por día, a las instituciones y organizaciones protectoras de derechos se les quita financiación. El acceso a los derechos sexuales y reproductivos -también a educación sexual- se restringe cada vez más. Por ejemplo, según la organización Domus, en Perú se dificulta cada vez más el acceso al aborto terapéutico, aún en caso de violación de menores.

¿Por qué atacar los derechos reproductivos de las mujeres? ¿Quién y qué se gana con eso? “Creo que los sectores económicamente poderosos —incluyendo mujeres que reproducen ese sistema— tienen interés en ello, porque a través de nosotras controlan a la sociedad. Nuestros cuerpos se convierten en herramientas de control social. Más sometimiento, menos protesta”, dice a DW Morena Herrera, reconocida activista y feminista de El Salvador.

“Si bien es un fenómeno cultural, tiene dimensiones económicas y políticas. Se trata de mantenernos subordinadas”, agrega la finalista al Premio Sájarov a la Libertad de Conciencia de 2023.

Por otro lado, “si hablamos de control -particularmente sobre el cuerpo de las mujeres-, la experiencia argentina durante la última dictadura militar es un ejemplo claro. Muchas mujeres fueron secuestradas junto con sus hijos, como le ocurrió a mi mamá. Muchas otras fueron mantenidas con vida durante embarazos enteros en cautiverio para, una vez que daban a luz, entregar a sus hijos a familias cercanas al régimen”, ilustra Claudia Poblete.

“Aunque las Abuelas de Plaza de Mayo habían sido criadas en un rol de maternidad patriarcal, rompieron el mandato y salieron a buscar a sus hijas e hijos; a sus nietos. Y no salían a buscar solamente al propio. No buscaban venganza, buscaban verdad y justicia”, agrega Claudia Poblete, preocupada por el desmantelamiento actual de toda política de memoria y el ataque a toda defensa ya no sólo de las mujeres sino todos los derechos humanos.

“El Salvador está viviendo una concentración de poderes que no existía en el pasado”, explica Morena Herrera. Si bien la interrupción del embarazo está penalizada desde el 1998, “en los cuatro años de régimen de excepción se ha cortado el acceso a la defensa. Esto aplica también a las mujeres: si llegan con una emergencia obstétrica a los hospitales, nadie puede defenderlas. Y de ahí salen a la cárcel”, subraya la fundadora de la Colectiva Feminista para el Desarrollo Local.

Desde comienzos de los 2000, cuando lograron sacar de la cárcel a Karina, condenada a 30 años por un aborto espontáneo, el movimiento feminista que integra Morena Herrera ha logrado librar de esas condenas a 81 mujeres.

“En el caso de Manuela, que murió en la cárcel del cáncer que sufría, la Corte Interamericana de Derechos Humanos reconoció la interseccionalidad de pobreza, emergencia obstétrica y penalización absoluta del aborto. En el caso de Beatriz, la población se movilizó y hubo un cambio en la mentalidad colectiva. Es decir, si bien no hemos logrado cambios legislativos, hemos horadado la roca”, afirma recordando que también Honduras, Nicaragua y República Dominicana tienen legislaciones muy punitivas con las mujeres.

El retroceso es evidente, el control mayor. ¿Con qué herramientas cuentan estos movimientos que fueron mayoritarios hasta hace no mucho tiempo? “El movimiento feminista heredó el pañuelo de las Abuelas y también una frase profundamente potente en este momento de retrocesos: ‘la única lucha que se pierde es la que se abandona’. Quizás en este momento no podemos avanzar como antes”, comenta Claudia Poblete, recordando la Marea Verde argentina.

“Pero el feminismo ya cambió al mundo y hay que cuidar lo que se conquistó y recordar que cada derecho debe seguirse defendiendo”, agrega, enfocándose en la importancia de llegar a las nuevas generaciones. “Hay que recordar que la Casa de la Abuelas de Casa de Mayo es un lugar de alegría, donde cada reencuentro se festeja”, subraya.

En un momento en que se ha retirado de las escuelas salvadoreñas los manuales de educación integral en sexualidad, Morena Herrera insiste en que hay que recuperar la alegría.

“Con cada mujer liberada, vamos erosionando el delito. Porque no es lo mismo luchar contra un delito que luchar por un derecho. Poco a poco hemos ido cambiando la mirada punitiva en la sociedad”, afirma quien en 2016 integró la lista de las 100 mujeres más influyentes según la BBC. “A pesar del actual avance de la ultraderecha y el fascismo, hay niñas y niños que preguntan por qué. En cada uno de ellos hay una semilla, que merece celebrarse”, concluye.

Fuente: Deutsche Welle

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